Bruselas prohíbe la pesca eléctrica en la Unión Europea a partir de 2021

La pesca eléctrica quedará totalmente prohibida en la UE en junio de 2021. Ha sido necesario este acuerdo de la Comisión Europea, el Parlamento y el Consejo para acabar con este tipo de pesca destructiva que sigue utilizando Holanda en el 5% de su flota en el mar del Norte. Después de años de denuncias de ONG y pescadores artesanales de todas partes de Europa, ha ganado la voluntad de la Eurocámara que valoraba una prohibición definitiva, mientras que la Comisión era más reacia y en un principio apostaba por alargar la excepción holandesa cuatro años más.
Lidia Soria15 febrero 2019
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La pesca eléctrica es un método de pesca que utiliza electricidad para recoger a los peces del fondo del mar y los océanos y llevarlos a la superficie. Es una variante de la pesca de arrastre. Cuenta con redes equipadas con electrodos que lanzan descargas eléctricas en el suelo marino, provocando convulsiones a los peces que lo habitan. Otros quedan paralizados, dañados o quemados electrocutados. Y mata todos los peces jóvenes.

La presión de los lobbies de la pesca industrial llevaba ganando la batalla desde hace años para imponer su voluntad. La Comisión cedió y aprobó una extensión de la pesca eléctrica en Europa, lo que para Claire Nouvian, de la ONG Bloom, se trataba de una clara victoria de los lobbies. Su organización lleva tiempo decidida a la defensa de una pesca sostenible y ha sido quien formalmente ha presentado una queja contra la práctica de este tipo de pesca en los Países Bajos ante la Comisión Europea. La ONG valora de forma muy positiva el acuerdo alcanzado esta semana en Bruselas, aunque también reconoce que llega más tarde de lo que hubieran querido.

«¡Por fin!…Nos llevó más de dos años de campaña, dos denuncias oficiales ante la Comisión Europea, una solicitud para abrir una investigación europea por caso de fraude, una intervención de Bloom ante la defensora del pueblo europeo, cientos de reuniones con los representantes de los Estados miembros y con los parlamentarios en Bruselas para obtener esta prohibición total de la pesca eléctrica», señalaba Mathieu Colléter, jefe de relaciones institucionales de Bloom.

Durante su campaña de denuncia, la ONG se preguntaba por qué no se han publicado estudios científicos sobre los efectos de este tipo de práctica. A su juicio, la pesca eléctrica acelera el agotamiento de las poblaciones de peces. Sin embargo, para la Comisión Europea no había necesidad de más investigación porque consideraba que esta pesca es selectiva al dirigirse únicamente a peces con ciertas características. A este respecto, algunos eurodiputados mostraron su desacuerdo y denunciaron que con esa postura la Comisión estaba ignorando el voto favorable del Parlamento Europeo a la prohibición de la pesca eléctrica del pasado mes de enero, que salió adelante con 402 votos frente a 232.

En otras regiones la pesca eléctrica lleva prohibida más de diez años. Concretamente en China fue en el año 2000 y un año antes, en Hong Kong. En Europa, en la redacción del Reglamento sobre medidas técnicas de la política pesquera común europea, también se prohibió este tipo de pesca en 1998, pero en 2007 los holandeses colaron la pesca eléctrica como una forma de pesca innovadora. De esa forma, el compromiso europeo señalaba que el 5% de la flota de cada sector de pesca se podía equipar con técnicas innovadoras, que en estos momentos incluía la pesca eléctrica.

Bajo el paraguas de ‘innovación’ la pesca eléctrica volvió por la puerta grande a Europa, haciendo de un método de pesca destructivo algo habitual en países como Holanda, desde donde los lobbies hacen una fuerza tan potente que han conseguido que en Bruselas se mire hacia otro lado hasta ahora.

En el Mar del Norte el límite del 5% se ha llegado a obviar y las flotas holandesas pueden incluso equipar el 100% de sus barcos con redes eléctricas.

En el Mar del Norte este límite del 5% se ha llegado a obviar y las flotas holandesas pueden incluso equipar el 100% de sus barcos con redes eléctricas. La ONG Bloom denunció el uso excesivo de licencias que Holanda otorga a sus barcos, 84 frente a un máximo de 15 que debería emitir si se ciñera a lo estipulado. En cuanto a la corriente eléctrica utilizada, los buques holandeses equipados con redes de arrastre eléctricas utilizan voltajes de entre 40 y 60 voltios, mientras que la ley los limita a 15.

Según añade Bloom, no solo deja a un lado el reglamento europeo sino que este tipo de práctica se ha estado beneficiando incluso de subvenciones públicas. Sin embargo, desde Holanda no comparten las críticas de la ONG y señalaban que la pesca eléctrica ayuda a ahorrar combustible y a capturar menos ejemplares no deseados, argumentos que les valen para defender que se trata de una pesca sostenible y que permite ganar puntos para cumplir con acuerdos medioambientales como el firmado en París.

También argumentan que les permite pescar más rápido que con otras técnicas, hasta cinco veces más, y alcanzar peces que viven semienterrados o planos que de otra forma son inalcanzables. Respecto a los descartes, el Ejecutivo holandés señala que se devuelven al mar en mejor estado que cuando se trata del arrastre tradicional.

Sin embargo, las ONG reprochan que los peces que vuelven al mar tienen fracturas o quemaduras, que la pesca es muy poco selectiva y que las descargas eléctricas afectan a todos los invertebrados que se encuentren en el terreno. Además, la pesca eléctrica hace que los pescadores artesanales tengan cada vez más difícil hacer su trabajo.

Ante los argumentos de unos en favor de la pesca eléctrica y otros en contra bastaría con repasar estudios sobre los efectos de esta práctica, pero no resulta tan sencillo porque no existen investigaciones científicas sobre el tema. Organismos internacionales como el Marine Stewardship Council o el International Council for the Exploration of the Sea así lo aseguran y ninguno avala la práctica precisamente por no contar con suficiente información. Por lo tanto, este es uno de los grandes problemas. En los últimos diez años no se ha invertido en realizar estudios y los que está previsto que vean la luz próximamente los ha encargado el Gobierno holandés.

La denuncia de Bloom

La ONG francesa Bloom llevó a Bruselas una denuncia doble. Por un lado, criticó que la Comisión Europea haya destinado millones de euros a una práctica prohibida. En total, 21,5 millones de euros de subsidios públicos europeos se han ido a parar al desarrollo de la pesca eléctrica en Holanda —14,3 millones del Fondo Europeo de Pesca y 6,5 millones del Fondo Europeo Marítimo y de Pesca—.

Los datos se conocieron a partir de la lista de ayudas públicas publicadas en verano por el Gobierno neerlandés, después de que la ONG denunciara ante el Ejecutivo comunitario la falta de transparencia de Holanda a este respecto. Ha sido gracias a dicha publicación que la ONG ha podido demostrar cómo el Gobierno ha estado concediendo más licencias de las permitidas para la pesca eléctrica con la excusa de realizar proyectos piloto.

La ONG Bloom criticó que la Comisión Europea haya destinado millones de euros a una práctica prohibida. En total, 21,5 millones de euros de subsidios públicos europeos.

A partir de ahí se ha llegado a solicitar a la defensora del pueblo de la UE, Emily O’Reilly, que vigile la distribución de fondos públicos para que no vuelvan a ocurrir situaciones como esta, e incluso la investigación por parte de la Oficina Europea de la Lucha contra el Fraude (OLAF). Ambas instituciones velan porque las normativas europeas sean respetadas.

Las denuncias sobre el incumplimiento de la normativa europea en materia de pesca eléctrica se dan concretamente en Holanda. Pero desde las ONG advierten de que no se trata de un problema local sino europeo porque la actitud del Gobierno holandés y sus negociaciones con la Comisión no han sido transparentes y se temía que pudieran sentar un precedente.

El director científico de Bloom, Frédéric Le Manach, escribía en una columna de opinión en EfeVerde sobre el peligro que supone que las instituciones europeas “atenten contra el interés general en beneficio de algunas industrias, haciendo caso omiso de los procesos democráticos”. No es la primera vez que se alza la voz contra decisiones en Bruselas que van en contra de los intereses de los ciudadanos, como es el caso de las resoluciones sobre perturbadores endocrinos, el glifosato, el diesel y ahora la pesca eléctrica.

“Cuando se trata de la pesca eléctrica, pensábamos como todo el mundo que solo se trataba de un simple programa de investigación científica, restringido y muy controlado, hasta que la Comisión Europea propuso levantar la prohibición de este método de pesca destructiva en 2016. Estábamos lejos de figurarnos la amplitud del escándalo y su naturaleza explosiva, apenas dos años antes de las elecciones europeas. Gracias a un trabajo de investigación profundo, que ninguna ONG había realizado hasta entonces, hemos descubierto con gran sorpresa que la Comisión Europea había decidido conceder derogaciones, en contra de la opinión de sus propios científicos”, explica.

Bloom instó a las tres instituciones europeas, Parlamento, Consejo y Comisión Europea, a recapacitar y restablecer la prohibición total de esta práctica. Velar por proteger al conjunto de los ciudadanos europeos, los ecosistemas marinos y salvaguardar la pesca artesanal, dejando de considerar la pesca eléctrica como una innovación y de preservar los intereses de algunas empresas neerlandesas.

Y a pesar de los pronósticos, el desenlace ha sido favorable a las demandas de la ONG, aunque tardío. Sabine Rosset, directora de Bloom, reconocía que la prohibición en 2021 es el resultado de un compromiso “demasiado generoso para los holandeses”. «Un período de transición de más de dos años a partir de hoy es demasiado largo para los pescadores artesanales que han estado sufriendo de la competencia desleal de los buques industriales que pescan ilegalmente desde hace años», advertía Rosset.

«Mientras tanto, Francia debe prohibir de inmediato la pesca eléctrica en sus propias aguas para que los barcos holandeses ya no puedan pescar en nuestras costas. Y en cuanto a las instituciones, es esencial que proporcionen un plan de emergencia para apoyar financieramente la pesca artesanal porque ya no tiene los medios para resistir”, concluyó.

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