No voy a ser yo menos

La cultura de desigualdad de género en la que hemos crecido ha servido, entre otras cosas, para levantar barreras mentales en el cerebro de muchas mujeres, que tienen miedo de dar un paso hacia adelante y fracasar por falta de apoyos. Por eso, nunca están de más los mensajes inspiradores que nos dan el impulso necesario para seguir adelante y llevar a cabo nuestros proyectos.
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En emisión televisiva de la pasada gala de los Oscar se estrenó uno de esos anuncios publicitarios de gran impacto de una reconocida firma deportiva, protagonizado por la voz en off de la tenista Serena Williams.

Para el que todavía no lo haya visto, deja un mensaje claro, dirigido al público femenino: hagas lo que hagas, hazlo con empeño y dedicación. Y si, por entrar en ‘terreno de hombres’ te señalan con el dedo, te desacreditan y te tildan de loca, siéntete orgullosa y sigue adelante con la cabeza bien alta.

A pesar de estar enfocado hacia las mujeres del mundo del deporte, es capaz de dejar un poso importante en cada una de nosotras, sea cual sea nuestra profesión. Básicamente nos viene a decir que nunca debemos pensar que somos inferiores, ni tampoco que perdamos oportunidades por ello. Y no es casualidad que se haya emitido por primera vez durante la entrega de los premios Oscar.

Desde hace unos años, este encuentro se ha convertido en una escalera mecánica de ascenso, que avanza lenta pero segura, para mejorar la autoestima y la dignidad de la mujer, restando importancia al banal escaparate de la alfombra roja. Mucho han tenido que ver en ello el movimiento #MeToo y discursos inspiradores, como el que dejó Lady Gaga al recoger su estatuilla, en el que está muy presente la cultura del esfuerzo.

Quizás el suyo o el de Serena Williams sean mensajes interesados en primera instancia, que nos intentan vender una pose, un disco o unas deportivas. Pero en su trasfondo se convierten en algo más profundo, un sentimiento viral que, gracias a las redes sociales, remueve las conciencias de millones de personas del mundo entero en menos de 24 horas.

Nos llegan al corazón y nos inspiran en esos momentos de duda, cuando sentimos en la piel el miedo al fracaso solo por ser mujer en un mundo de hombres. Convierten en idealismo lo que nuestro cerebro creía que era locura y fantasía.

Y ese cambio de mentalidad es tremendamente necesario para poner en marcha cualquier proyecto que tengamos en mente y equilibrar la balanza del género. Acciones así que provienen de mujeres desconocidas y que son tan estimulantes como las palabras de las famosas.

Fundación Woman Forward se puso de largo el pasado verano y tiene como objetivo incrementar la participación de las mujeres en las esferas de decisión a nivel económico.

Ejemplos que nos unen

Un buen ejemplo lo encontramos en la Fundación Woman Forward, que se puso de largo el pasado verano y cuyo objetivo es incrementar la participación de las mujeres en las esferas de decisión a nivel económico. Entre sus líneas estratégicas están el promover políticas de inclusión y diversidad de género en la estrategia de gestión de recursos humanos para mejorar las habilidades y el talento.

Pero también proponer modelos de innovación social y sostenibilidad para guiar los caminos de estudio de las niñas y superar los estereotipos tanto a nivel familiar como profesional. De hecho, sus miembros trabajan para eliminar todos aquellos que puedan afectar a la elección de estudios y profesiones, desde la docencia y la dirección de los centros educativos.

Lógicamente, entre sus filas defienden la igualdad de género y colaboran con asociaciones, instituciones y empresas líderes para promocionar la integración de las mujeres en la empresa y en las instituciones de poder social. Es más, difunden políticas empresariales y planes de implementación a favor de esta igualdad de género, entre otras acciones. Y fomentan el emprendimiento femenino apoyando la creación de empresas y el autoempleo.

En estos momentos tienen en marcha distintos proyectos. Por ejemplo, cursos y talleres para promocionar el talento femenino, contra el acoso laboral, de formación para mujeres líderes, directivas y consejeras, y para emprendedoras, entre otras opciones.

En general, el mensaje que se lanza desde esta plataforma está muy en línea con los que comentábamos antes: para destacar, todas nosotras hemos de ser conscientes de nuestro alto valor en la sociedad y agarrar las oportunidades que se nos ponen delante, fruto de nuestro esfuerzo. Porque en cuanto dudemos, vendrán otros a comerse nuestra merienda.

No se trata de demostrar que la mujer es mejor que el hombre, que nadie nos engañe. Nos interesa más convencer (especialmente a nosotras mismas) de que no somos inferiores y de que tenemos mucho que aportar. Y, por supuesto, denunciar la injusticia y las diferencias que todavía existen tanto en el mundo desarrollado como en los países más desfavorecidos, aunque no las hayamos sufrido en nuestras propias carnes.

Necesitamos empatía y cohesión, estar unidas en este mismo fin sin importar nuestra ideología, para poder crecer y evolucionar y dejarle a nuestras descendientes un futuro en el que ellas tengan las mismas oportunidades que ellos. Y viceversa.

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