Las bondades (y algún fallo) de The Trust Project

El periodismo pasa por un momento de crisis de confianza. Las mal llamadas ‘fake news’, los ‘bots’ rusos y las campañas de desinformación políticas que encumbraron a Donald Trump al poder y dieron como resultado el Brexit ponen de relieve la magnitud de la crisis.
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Sally Lehrman, creadora de The Trust Project. Foto: The Trust Project

La situación no está exenta de ironía. Quien más lanza proclamas advirtiendo sobre el peligro de las fake news es el actual presidente de EEUU, Donald Trump, que así califica el quehacer periodístico de reputados medios como el New York Times o el Washington Post. Su medio de comunicación preferido es Fox News, una cadena de televisión cuya reputación periodística es de las más bajas de Estados Unidos.

Que el presidente norteamericano descalifique a diario a los grandes medios liberales anteriormente citados no impide o incluso refuerza su credibilidad y buena reputación, cosa que evidencia el crecimiento significativo en audiencia y suscriptores. Ambos periódicos, el Times y el Post, están viviendo un momento de euforia y regeneración ya que los propios fenómenos de Trump y de las fake news les están generando un círculo virtuoso de aumento de suscriptores buscando información creíble, que a su vez alimenta los ingresos y les permite renovar y mejorar su apuesta por el periodismo de calidad.

El consumidor medio de noticias, sin embargo, sigue perdido. Las noticias le llegan por Facebook u otras redes sociales, como Twitter o Instagram, sin filtros y sin saber cuál es el origen de cada información y cuál es su grado de fiabilidad.

The Trust Project del Centro Markkula para la Ética Aplicada de la Universidad de Santa Clara (jesuita) es un proyecto innovador que intenta resolver el problema al que se enfrentan los lectores y usuarios en su consumo diario de información.

Liderado por la periodista Sally Lehrman, y financiado por el fundador de Craigslist –Craig Newmark– el proyecto ha elaborado un decálogo de buenas prácticas y ha invitado a los medios de comunicación a adherirse como socios. El atractivo del proyecto para los medios que se adhieren no es solo el de poder mejorar en la calidad de su actividad periodística y en reputación, sino también, el saber que los buscadores más importantes de Internet (Google, Bing y Facebook) tendrán en cuenta su pertenencia al proyecto a la hora de decidir cuáles son las noticias que sus usuarios ven y leen.

Desde que se creó la iniciativa en 2017, se han adherido medios internacionales del prestigio del Economist o del Washington Post, entre otros.

Entre sus socios en español se encuentran El País, El Mundo y El Universal de Venezuela. El País explica que el Trust Project “ha definido un sistema de indicadores de confianza cuyo objetivo es aportar, de manera automática, información sobre el medio, el periodista y los compromisos detrás de cada historia para facilitar a los lectores la identificación de noticias procedentes de un medio fiable. Plataformas digitales como Google, Facebook, Bing y Twitter usan los metadatos de dichos indicadores para distinguir más fácilmente aquellas noticias producidas por un medio de confianza y mostrarlas a sus usuarios”.

El atractivo de Trust Project para los medios que se adhieren no es solo el de poder mejorar en la calidad de su actividad periodística y en reputación, sino también, el saber que los buscadores más importantes tendrán en cuenta su pertenencia al proyecto a la hora de decidir cuáles son las noticias que sus usuarios ven y leen.

Para elaborar una lista de 37 indicadores de confianza para la prensa, el Trust Project ha consultado con medios de varios países y se ha apoyado en un informe escrito hace 70 años por la Comisión Hutchins en otro gran momento de desconfianza hacía la prensa norteamericana. De los 37, The Trust Project ha empezado por implantar los ocho más importantes. El País los resume así:

  1. Mejores prácticas. ¿Cuáles son los principios del medio? ¿Quién lo financia? ¿Cuál es su misión? Implica, además, la inclusión del código ético, el compromiso por la diversidad, el rigor, las correcciones y otros estándares.
  2. Experiencia del periodista: ¿Quién escribió este artículo? Información sobre el autor, incluyendo su trayectoria y los artículos publicados.
  3. Tipo de trabajo: ¿A qué género periodístico pertenece el artículo? Etiquetas que distinguen los textos de opinión, de análisis o publicitarios de las noticias.
  4. Citas y referencias: ¿Cuál es la fuente? Para historias de investigación o en profundidad, acceso a las fuentes detrás de los hechos y las afirmaciones.
  5. Métodos de trabajo: ¿Cómo se construyó? También para historias en profundidad, información sobre por qué los reporteros decidieron seguir una historia y cómo abordaron el proceso.
  6. ¿De origen local? Identificar cuándo la historia surgió en un lugar sobre el que el medio cuenta con un profundo conocimiento sobre el contexto local o de la comunidad a la que se dirige.
  7. Diversidad: ¿Cuál es el compromiso de la redacción por aportar perspectivas diversas?
  8. Comentarios de los lectores: Facilitar espacios para fomentar la participación de los lectores y que den su opinión.

No se puede dudar de la bondad del proyecto. Resulta difícil, sin embargo, medir de manera independiente el éxito o el grado de implantación.

Mientras el diario El País cuelga el logo del Trust Project en cada una de sus crónicas, es casi imposible encontrar cualquier referencia al proyecto en la versión digital de El Universal.

Este periodista se ha puesto en contacto con la fundadora de la iniciativa, Lehrman, para intentar aclarar sus dos dudas principales acerca del proyecto: por un lado, hasta qué punto el Trust Project hace un seguimiento de los medios que se adhieren para ver si estos han implantado realmente los indicadores. Por otro lado, hasta qué punto la lista de indicadores perjudica a los periódicos más pequeños, por carecer de los medios necesarios para su implantación.

No se puede dudar de la bondad del Trust Project. Resulta difícil, sin embargo, medir de manera independiente el éxito o el grado de implantación.

Lehrman explica que mientras se hace un compliance check al inicio, es imposible hacer un seguimiento detallado. “Estamos creciendo a un ritmo muy rápido y desarrollando un sistema de verificación automática”, explica, a la vez que aclara que The Trust Project es una herramienta de transparencia y no de certificación, ya que no quiere convertirse en una suerte de censor. “No es un sello de aprobación, ni certificamos la credibilidad de medios o de trabajos periodísticos concretos”.

Asimismo la artífice del proyecto explica que el papel de seguimiento podría hacerse desde la sociedad civil y que cada socio tiene una persona de plantilla responsable de contestar cualquier duda que se plantee al respecto por parte del público lector.

En cuanto a los medios pequeños asegura que la práctica de contrastar la información es igual de importante para ellos que para cualquier otro medio, mientras que la obligación de atender a las dudas, preocupaciones y reclamaciones de sus lectores solo requiere que haya una persona responsable de contestarles.

The Trust Project es sin duda un avance en la tarea de informar a los lectores, no solo sobre las noticias, sino sobre la fiabilidad de los medios que las elaboran. Lo que aún no podemos anticipar, ya que la iniciativa es nueva, es si va a servir solo como una declaración de intenciones por parte de los medios asociados o si llegará a desarrollar un sistema de vigilancia sobre sus socios, ya que algunos podrían quedarse con el logo como elemento de marketing sin hacer el esfuerzo de cumplir con todos los requisitos.

A medio/largo plazo hará falta un sistema más robusto de vigilancia de los medios para así poder dar al lector la información que necesita a la hora de decidir cuáles son los medios en los que confiar. Esta tarea no puede quedar en manos de los gobiernos, así que corresponde a la sociedad civil y al mundo de la universidad implicarse más y desarrollar otros proyectos que, como The Trust Project, convierten a los lectores en consumidores “activos” (y no “pasivos”) del periodismo, exigiendo calidad, transparencia y fiabilidad a sus medios.

Giles Tremlett, periodista y autor británico.

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