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Aura: la innovación en construcción sostenible salta de la universidad a las ciudades

Un proyecto de regeneración de edificios en el que participan estudiantes de Grado y de Máster de 18 facultades de la Universidad de Sevilla, Aura, se ha convertido en finalista, entre 200 aspirantes, en la competición europea Solar Decathlon 2019, que se celebra en Szentendre (Hungría).
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Aura es la apuesta de los estudiantes de la Universidad de Sevilla por la innovación en materia de soluciones adaptables para edificios con poco espacio, sin ascensor o que carecen de determinados equipamientos, y competirá este mes de julio en Hungría, junto a un centenar de proyectos de 11 universidades de distintos países en el certamen europeo Solar Decathlon 2019.

El equipo al frente del proyecto ha diseñado el prototipo de Aura analizando las necesidades concretas de dos barrios residenciales con características similares: uno en el Polígono San Pablo de Sevilla y otro ubicado en una zona cercana a Budapest (Hungría), el barrio Havanna.

En ambos casos la idea es construir una estructura, a modo de “segunda piel” de los edificios aprovechando los espacios libres de la propia calle para añadir nuevas dependencias a las viviendas (en el caso, por ejemplo, de necesitar más habitaciones, cocina o cuartos de baño) o elementos a sus zonas comunes, desde ascensores a huertos urbanos.

Según explican sus responsables, esta solución es más eficiente que el derribo de inmuebles envejecidos para su posterior reconstrucción, ya que “permite transformar las edificaciones existentes, adaptándolas a las necesidades actuales con mayor flexibilidad, de tal forma que puedan ir cambiando a lo largo del tiempo”.

Todo el suministro eléctrico del prototipo proviene de las 30 placas solares cedidas por Endesa, y será probado in situ durante la competición en Hungría. Los paneles fotovoltaicos cedidos se hallaban en stock en la planta de Guadarranque, propiedad de Enel Green Power España, la división de renovables de Endesa, y ubicada en San Roque, Cádiz, que cuenta con 12,3 megavatios de potencia, y ya se encuentran en Hungría para hacer posible el suministro energético de las instalaciones.

Patio, el proyecto que esta Universidad presentó en la anterior edición de Solar Decathlon también fue apoyado por Endesa, y resultó segundo en la clasificación general, logrando el primer puesto en materia de eficiencia energética.

En la edición europea de este año de solar Decathlon competirán un total 11 universidades de Europa, Estados Unidos y Filipinas, y todos los proyectos aspirantes testarán sus posibilidades en diez categorías: arquitectura, ingeniería y construcción, eficiencia energética, balance energético comunicación y concienciación social, integración e impacto social, innovación y viabilidad, economía circular y sostenibilidad, y confort y funcionamiento doméstico. Diez categorías, vinculadas a cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) lanzados por Naciones Unidas en 2015.

José Guadix, vicerrector de Transferencia del Conocimiento; Francisco Montoro, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla; Rafael Sánchez Durán, director de Relaciones Institucionales de Endesa Andalucía y Extremadura, y Miguel Hernández, director del Proyecto Aura.

La innovación sale de la universidad

La competición Solar Decathlon nació en 2002 en Estados Unidos como una iniciativa de la Agencia Americana de la Energía (AIE). “Es el Eurovisión de la innovación”, explica de manera sencilla a Compromiso Empresarial la proyect manager del equipo de 40 alumnos que está detrás de Aura, Virginia Gómez, arquitecta y alumna del Máster de Innovación en Arquitectura, Tecnología y Diseño en la Universidad de Sevilla, que señala que actualmente se celebran cinco competiciones Solar Decathlon, una por continente. España acogió dos ediciones de este concurso, en 2010 y 2012, y este año el escenario es Hungría.

El proyecto del equipo de la Universidad de Sevilla resultó uno de los 16 únicos finalistas tras una fase previa de selección entre más de 200 candidaturas cuya documentación se envió previamente al jurado de Hungría. Tras un largo proceso en el que a los equipos se les ha exigido continuar con el trabajo y cumplir determinados plazos de entrega, finalmente serán diez los equipos que defenderán sus proyectos en la ciudad húngara de Szentendre, tras ser París la última sede europea que acogió en 2014 esta competición que se celebra cada dos años. En 2021 el certamen se trasladará a Alemania.

“El prototipo ya está construido y en estos momentos estamos en fase de ensamblaje en Hungría. Durante los días que dura la competición se procederá a su monitorización y evaluaremos los resultados para ajustar la solución constructiva e implementar las posibles mejoras en el prototipo. Después de volver a evaluar la propuesta estaremos en disposición de poder aplicarla con garantías”, explica Gómez.

“Han sido dos años de intenso trabajo”, añade la proyect manager, un esfuerzo que ha convertido a la Universidad de Sevilla en el único equipo de todo el mundo en ser doble finalista en los certámenes de Europa y Latinoamérica y Caribe de esta competición, que se celebrará durante los meses de noviembre y diciembre en la ciudad colombiana de Cali.

“Allí viajaremos dos meses antes del concurso para construir el prototipo in situ, porque por problemas de aduanas no podemos trasladarlo desde España, como ha ocurrido con la final en Hungría, donde se ha enviado el material por carretera en cuatro trailers”, apunta Gómez, cuyo trabajo fin de Máster versa precisamente sobre el análisis de ciclo de vida del prototipo que se ha presentado a esta competición internacional.

En total, 12 alumnos del equipo Solar Decathlon de la Universidad de Sevilla ya se encuentran en Hungría con el apoyo económico de varias empresas y entidades que les permiten sufragar los gastos de los desplazamientos, alojamiento y manutención.

Al estar en la final, la propia organización Solar Decathlon Europa 2019 financia la obra, pero el proyecto también ha contado con el apoyo de empresas privadas y, a nivel institucional, además del apoyo de la Universidad de Sevilla, Aura cuenta con el del Ayuntamiento de Sevilla y el de la Junta de Andalucía.

“Ha sido muy complejo conseguir apoyo económico, porque son muy pocas las empresas dispuestas a patrocinar o apoyar proyectos de este tipo. Por eso, a las que lo han hecho les estamos muy agradecidos, al igual que a las empresas colaboradoras que nos han donado o prestado material”, remarca Gómez, que recuerda que “los plazos que manejan las Administraciones en materia de ayudas y subvenciones no encajan con los plazos de entregas del concurso”, por tanto la Universidad ha tenido que financiar inicialmente el proyecto, ya que la organización del certamen no aporta la dotación económica por ser finalistas hasta que termina el concurso.

El equipo, que lidera Gómez junto al vicerrector de Transferencia del Conocimiento de esta Universidad, José Guadix, ha implicado a un total de 18 facultades y a estudiantes de Grados y Másters de muy diversos perfiles, desde la ingeniería medioambiental a la arquitectura, pasando por informática, periodismo, enfermería, medicina o farmacia.

Francisco Montoro, director de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Sevilla; Miguel Hernández, director del Proyecto Aura; Rafael Sánchez Durán, director de Relaciones Institucionales de Endesa Andalucía y Extremadura, y José Guadix, vicerrector de Transferencia del Conocimiento.

Partenariado universidad-empresa

Durante su visita al prototipo Aura antes de salir hacia Hungría, e instalado en la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad -donde disponen de una sala para trabajar los modelos durante todo el curso, así como la nave del antiguo polideportivo para probar los módulos y la forma de construirlos y montarlos- el director de Relaciones Institucionales de Endesa Andalucía y Extremadura, Rafael Sánchez, y Guadix coincidieron en destacar la importancia de esta colaboración a la hora de impulsar actividades formativas y multidisciplinares como Aura, que está llamada a reforzar las “competencias” del alumnado.

“La participación de alumnos, profesores e investigadores en Solar Decathlon, el concurso internacional más importante de hábitat sostenible, es una oportunidad única para adquirir importantes competencias formativas e innovadoras”, explica Guadix a Compromiso Empresarial. “Los alumnos aprenden a trabajar en un entorno por proyectos, con lo que eso conlleva en cuanto a equipos multidisciplinares con un objetivo común, unos entregables con fechas concretas y unos requisitos técnicos, sociales y económicos que tienen que cumplir”, añade.

En su opinión, este tipo de proyectos “permite que los profesores mantengan una interacción con los alumnos más continuada durante todo el año, pudiendo compartir conocimientos de una manera más específica, estudiando un mismo problema desde muchos puntos de vista y analizando pros y contras de diversas soluciones constructivas, de ejecución, etc.”.

“Ser finalistas es un plus”, añade Guadix, ya que “muestra la excelencia del trabajo realizado y permite construir la solución, con el componente de aprendizaje que esta fase conlleva, así como poder compararla con otras propuestas de universidades de otros países. Estoy seguro que esta experiencia final tanto en Hungría como en Colombia será inolvidable para todos ellos”, afirma.

Respecto a la colaboración empresa-universidad para hacer avanzar este tipo de proyectos innovadores Guadix explica que, precisamente porque en este concurso se presenta una problemática real existente en ciudades de ámbito europeo y latinoamericano, con barrios de edificios de viviendas muy diferentes por su historia, materiales o variables climatológicas, “los participantes se encuentran con la necesidad de contar con el apoyo de empresas e instituciones a la solución propuesta”. “Si ellas no la ven adecuada o necesaria entonces nos encontramos con una importante debilidad de la propuesta planteada”, remarca.

Esta es una de las razones por la que, desde la Universidad, se valora tan positivamente la colaboración de compañías como Endesa, que ha aportado los paneles solares, o Emasesa, la Empresa Metropolitana de Abastecimiento y Saneamiento de Aguas de Sevilla. Porque, gracias a ello “los alumnos participantes en el proyecto aprenden a realizar presentaciones a representantes de instituciones y empresas y a hacerles ver las bondades de su trabajo, así como a incorporar sugerencias”.

En lo que respecta a la aplicación real del prototipo de Aura en las ciudades, Guadix explica que ha sido diseñado para poder usarse en rehabilitación de barrios o en la construcción de nuevas viviendas de carácter social. Al finalizar cada edición –europea y latinoamericana— de Solar Decathlon, “dispondremos de dos viviendas reales que, desde aquí animo a las instituciones, Ayuntamiento y Junta de Andalucía, a que puedan ser traídas a Sevilla para mostrar lo que nuestra juventud ha sido capaz de hacer”.

“En ellas han trabajado muy duro futuros arquitectos, ingenieros, médicos, biólogos, matemáticos, físicos, etc., y deberán servir para valorar el esfuerzo y lo que se puede conseguir como equipo”, asegura Guadix, que señala que “todo lo que estos participantes están aprendiendo mejorará su empleabilidad y conocimientos, pero debe ser conocido por la sociedad. Por eso es por lo que, tras ambas finales, nos gustaría verlo de vuelta”.

Por su parte, el responsable de Endesa Andalucía, Rafael Sánchez, remarcó su apuesta por este tipo de proyectos, ya que son una manera de mostrar a nivel internacional el impulso al autoconsumo en Andalucía “como industria con enorme potencial en esta región” (Vid. Autoconsumo: ¿el futuro de la energía?).

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