Fintech: una palanca para levantar los ODS

Representantes del sector están trabajando para mostrar los beneficios que tienen para las ‘startups’ financieras asumir de forma transversal políticas responsables y sostenibles, que pueden ir desde la captación de inversión hasta alinearse con las nuevas normativas que se están implementando para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas.
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Las largas semanas de confinamiento han sido propicias para el desarrollo y puesta en marcha de diversos proyectos fintech. Es decir, de mecanismos tecnológicos para el diseño, oferta y prestación de productos y servicios financieros.

Se están viendo, por ejemplo, nuevas fórmulas de comunicación a distancia entre banco y cliente, que en algunos casos se habían ya instaurado pero que en estos tiempos de mínimo contacto social han podido expandirse con fluidez.

Es un sector estratégico para Naciones Unidas en su cruzada enfocada a conseguir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). De hecho, desde principios de 2019, existe un grupo de trabajo global sobre financiación digital que trabaja en estos aspectos.

En esta misma línea está indagando también la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI), colaboradora en el encuentro Fintech for Sustainability Summit, que ha tenido que retrasarse a consecuencia de la pandemia hasta el próximo otoño.

Un evento que tiene como objetivo mostrar y encauzar los valores de las jóvenes startups financieras hacia la consecución de esos ODS, y que está siendo organizado por Finnovating, una plataforma de innovación abierta instalada en Madrid que lleva ya un largo recorrido. En concreto, funciona como soporte para acelerar la transformación digital del tejido empresarial a través del sector de tecnología financiera.

Según sus datos, España es el primer país de la zona Euro en número de compañías de este tipo: casi 400 empresas 100% fintech y unas 1.500 startups en ecosistemas relacionados. Y Madrid es la cuarta ciudad del mundo, solo por detrás de San Francisco, Nueva York y Londres. “Por número, desgraciadamente no por tamaño, donde nos superan las empresas alemanas y de Reino Unido, si miramos hacia países de nuestro entorno”, apunta Rodrigo García de la Cruz, presidente de AEFI y CEO de Finnovating.

Como es lógico, desde la empresa liderada por García de la Cruz se le toma el pulso al sector periódicamente. Según los datos de su último Observatorio de Innovación y Tendencias Fintech, las compañías de este sector ya facturan más de 100 millones de euros al año y dan empleo a más de 3.500 personas.

Además, las expectativas de crecimiento en masa laboral ronda el 90% anual, atendiendo a las respuestas de los 120 CEO encuestados.

Punto de encuentro

A todo ello se une un vínculo prácticamente inherente del sector con los ODS. Desde el punto de vista del CEO de Finnovating, las empresas de este sector suelen llevar asociado de serie el ODS 17, relacionado con las alianzas entre organizaciones. Este asegura que más del 80% de las fintech españolas trabajan en los campos B2B (business to business) y B2B2C, un tipo de comercio electrónico que agrupa el B2B con el B2C (business to consumer).

“Sus alianzas con entidades tradicionales ayudan a conseguir un ecosistema más sostenible y colaborativo”, comenta.

Pero no es el único punto de encuentro entre el sector fintech y los ODS. De hecho, cada Objetivo de Desarrollo Sostenible se ha convertido en una idea de negocio que ya tiene un desarrollo en España. De esta manera, se pueden encontrar startups cuyo fin es el de conceder préstamos a personas en riesgo de exclusión financiera.

Otras que mejoran la educación y la formación en economía entre la población general gracias a distintas fórmulas de asesoramiento personalizado. Apps que permiten una mejor visión de sus cuentas, balanceando ingresos y gastos, para ofrecer un mayor conocimiento a la hora de gestionar finanzas. O que ayudan a crear un fondo de pensiones o de ahorro futuro.

El caso de Pensumo es un buen ejemplo. Esta fintech zaragozana empezó como una aplicación desde la que realizar compras online en establecimientos asociados y obtener una recompensa por cada una de ellas en forma de pensión de cara al futuro.

“Pequeños porcentajes que se van añadiendo a una póliza sin coste para el usuario que se genera en el momento en el que se aceptan los términos al instalar la app”, explica José Luis Orós, CEO de Pensumo.

Poco después sus responsables se dieron cuenta de que el sistema podría mejorar si, además, se añadía la opción de recibir recompensas por reciclaje realizado. “De esta manera abarcamos el ciclo completo del consumidor, inculcamos unos hábitos necesarios para la sostenibilidad del planeta con incentivos y nos convertimos en una herramienta eficaz para enriquecer las políticas de RSC de nuestras empresas distribuidoras asociadas”, explica Orós.

En vías de consolidación, Pensumo ha conseguido para su desarrollo fondos de los programas del I+D del Horizonte 2020 de la Unión Europea. También un buen número de premios y reconocimientos. Entre ellos, el de finalista como Personaje Social del Año 2018 de Compromiso Empresarial para José Luis Orós.



Encontrar el vínculo perfecto

Pensumo es una de las empresas que participará en Fintech for Sustainability Summit para dar a conocer su caso, tanto a nivel nacional como internacional, ya que el evento contará con la presencia de compañías, startups e inversores de todo el mundo. Todos ellos con sus miras puestas hacia la sostenibilidad.

“Hay una serie de ODS que están vinculados con la vida financiera de las personas: reducir a cero la pobreza y la desigualdad, el trabajo digno, etc. Son muchas las iniciativas fintech que pueden dar solución a estas problemáticas y algunas ni siquiera son conscientes de ello. Por eso, entre los objetivos que queremos lograr con este evento está el de abrirles los ojos para que centren su estrategia en ello”, asegura García de la Cruz.

En su opinión, seguir esta vía de trabajo puede ayudarles en tres aspectos: a conseguir inversión, a mejorar su escalabilidad global y a desenvolverse mejor desde el punto de vista legal y normativo. “En el primer aspecto, debemos tener en cuenta que tanto a nivel público como privado se están creando fondos específicos para impulsar a empresas sostenibles”, afirma.

Por ejemplo, la Comisión Europea ha lanzado un fondo de 1,1 billones de euros para luchar contra el cambio climático, y prácticamente todas las instituciones, gobiernos y gestores de fondos están poniendo el foco en ello. “En este sentido, se abren multitud de oportunidades para levantar capital y crecer en el entorno de las fintech, y ese va a ser otro de los temas que vamos a tratar en el encuentro”, comenta el CEO de Finnovating.

En el caso de la escalabilidad interesa que las empresas del sector funcionen con modelos sostenibles y responsables. Al tener un carácter internacional de base, cualquiera puede exportar sus fórmulas y expandir por el mundo sus buenas prácticas. Y, a su vez, buscar el aval de los bancos centrales y otros reguladores, que necesitan un tejido empresarial sensibilizado con la consecución de los ODS.

La Comisión Europea ha lanzado un fondo de 1,1 billones de euros para luchar contra el cambio climático, y prácticamente todas las instituciones, gobiernos y gestores de fondos están poniendo el foco en ello.

El sandbox español

En España el entorno fintech está regulado según la normativa europea para supervisar las actividades financieras. No obstante, ha sido uno de los primeros países de la UE en idear un sandbox de pruebas, es decir, un espacio controlado en el que las empresas del sector pueden experimentar de forma segura según las pautas marcadas por reguladores y supervisores. “Tanto los bancos como las fintech pueden llevar sus innovaciones a ser chequeadas por ellos y así poder lanzar el producto sin errores”, explica García de la Cruz.

Este sandbox ha sido incluido en el proyecto de Ley para la Transformación Digital del Sector Financiero, que todavía debe contar con el visto bueno del Congreso y el Senado. Solo dos países europeos tenían un sistema similar: Reino Unido y Holanda. Portugal e Italia, al igual que España, se encuentran en proceso de aprobación.

En este sentido, la Asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI) urgía recientemente al Parlamento para que se apruebe este proyecto de ley antes de que lo hagan estos dos países vecinos. “Esto va a ser algo que nos va a diferenciar de competidores de otros países. De la misma manera que contamos con la ventaja competitiva de ser el puente de las startups latinoamericanas, que están viniendo a España para acceder a inversores europeos”, advierte García de la Cruz.

Según los cálculos de AEFI, si el sandbox se pusiese en marcha de forma urgente se podrían generar 5.000 empleos en los próximos dos años y atraería 1.000 millones adicionales de inversión. Los más interesados en ello provienen de fondos de Francia, Alemania o Luxemburgo, pero también de Reino Unido, que han perdido acceso a la UE tras el Brexit.

Por otra parte, y teniendo en cuenta su recorrido, en la industria del fintech también va a impactar de forma importante el anteproyecto de Ley de Cambio Climático, que ya se está tramitando en las Cortes. “En este sentido, pedimos que se nos apoye para conseguir que seamos líderes a nivel mundial en el entorno del fintech sostenible y de impacto social. Solo de esta manera podremos atraer el máximo de inversión internacional para las compañías locales”, solicita el CEO de Finnovating.

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