¿Cómo cumplir los objetivos climáticos a partir de soluciones basadas en la propia naturaleza?

Las soluciones basadas en la naturaleza suponen una de las potenciales palancas al servicio de la sociedad en la estrategia de reducción de emisiones y son una alternativa inmediata y de coste moderado para mitigar los efectos del cambio climático.

Enmarcada en el compromiso de Repsol y su Fundación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la lucha contra el cambio climático, la Cátedra de Transición Energética de la Fundación Repsol ha presentado recientemente los resultados del Observatorio sobre captura, uso y almacenamiento de CO2, centrado en las soluciones basadas en la naturaleza (SBN).

Esta Cátedra de Transición Energética, desarrollada en colaboración con la Universitat de Barcelona tiene como objetivo fomentar la investigación y el debate riguroso en torno a los temas clave para la transición energética, centrándose, inicialmente, en los sistemas de captura, uso y almacenamiento de CO2.

En su primer año de funcionamiento, el Observatorio ha constatado la existencia de un creciente interés científico, empresarial y gubernamental sobre las posibilidades de aplicación de las SBN.

Según el director de la Cátedra y del Observatorio, Mariano Marzo, “las SBN están listas para su aplicación inmediata a gran escala y presentan un coste moderado para mitigar los efectos del cambio climático, resultandos cruciales para el cumplimiento de la Agenda 2030”.

La implantación de este tipo de soluciones ayudaría a ganar tiempo hasta que se desarrollen otras tecnologías más complejas que están en estos momentos en fases iniciales de validación pero que, de cara al futuro, indudablemente tienen un papel muy importante que jugar.

Las SBN son imprescindibles para dar respuesta al problema de las emisiones de CO2. Esa respuesta no puede ser simplista y local, sino que debe ser integral. Así lo afirma el consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, que además señala que, de hacer lo contrario, “nos estaríamos haciendo trampas, escondiendo debajo de la alfombra, el auténtico problema: las emisiones netas. Si tenemos que dar una respuesta a costa de exportar nuestra industria o de algunas soluciones de movilidad en las que obviamos qué pasa con la minería de los metales, o qué pasa con la electricidad con la que se generan las baterías, estaremos cerrando los ojos. Hay que medir las emisiones de CO2 del ciclo de vida completo de nuestros productos y acciones”.

En el transcurso de la presentación, Imaz incidió en que la solución global a este reto debe estar basada en nuestras capacidades industriales y tecnológicas. “Hay que mirar a la eficiencia energética, la generación renovable, la economía circular, los combustibles sintéticos en los que fijamos previamente el CO2, y con hidrógeno renovable o de bajas emisiones, sin olvidar la captura y almacenamiento de CO2” y la contribución de las soluciones basadas en la naturaleza, también como modo de fomentar el equilibrio territorial.

<p>Mariano Marzo, director de la Cátedra y del Observatorio, en la presentación de resultados del Observatorio sobre captura, uso y almacenamiento del CO2 de la Cátedra de Transición Energética Fundación Repsol - Universitat de Barcelona.</p>

Mariano Marzo, director de la Cátedra y del Observatorio, en la presentación de resultados del Observatorio sobre captura, uso y almacenamiento del CO2 de la Cátedra de Transición Energética Fundación Repsol - Universitat de Barcelona.

El papel de las SBN en la reducción de emisiones de CO2 

Para lograr una reducción de emisiones de CO2 que nos acerque al horizonte de objetivo cero de emisiones netas, existen tres alternativas principales.

La primera de ellas es la compra de Derechos de Emisión, por el exceso de toneladas de CO2 emitidas sobre las cuotas exentas. Esta opción se da únicamente para determinados sectores industriales de los países obligados por la directiva de la Unión Europea, concretamente instalaciones de gran consumo de energía y compañías aéreas que operan entre esos países.

La realización de iniciativas internas de las empresas para la reducción de sus emisiones de CO2 es otra de las opciones para disminuir la huella de carbono. Entre esas prácticas se encuentran la implantación de sistemas que permitan una mejora de la eficiencia energética y la mitigación de emisiones, la utilización de energías renovables, biocombustibles y biomasa y la realización de procesos de captura de carbono.

Por último, se encuentran las iniciativas de compensación, mediante las cuales las empresas realizan aportaciones económicas voluntarias (proporcionales a sus emisiones generadas) para invertir en proyectos que absorben, reducen o evitan emisiones de CO2.

Dentro de estas iniciativas se encuadran los llamados proyectos de absorción o SBN, utilizando principalmente los bosques, las tierras agrícolas y pastizales, y los humedales y masas de agua.

En la Unión Europea el interés por las SBN despegó en 2016, realizándose hasta el año pasado un total de 19 iniciativas en ese ámbito. Se calcula que las SBN pueden aportar hasta el 37% de la mitigación de emisiones necesaria para limitar el calentamiento global a 2°C en 2030.

Pero para la correcta implantación de las SBN se necesita que vayan acompañadas de una buena gestión de riesgos, puesto que, aunque tienen importantes aspectos positivos, también existen aspectos negativos a contemplar de manera que se puedan reducir o eliminar.

Entre los impactos positivos se encuentran una mayor capacidad de almacenamiento de carbono y agua, la reducción de la erosión del suelo, el incremento de la diversidad, o la generación de ingresos económicos. Por el contrario, las SBN pueden reducir el suministro de agua, destruir especies nativas y propagar especies invasoras, y desplazar tierras de cultivo y generar deforestación.

El director de la Cátedra y del Observatorio señala que las SBN deben ir acompañadas de una buena gestión de riesgos y de la coordinación de distintos actores sociales. “Para que sean una realidad, es clave la gestión de los suelos, que implica al sector privado, a la Administración pública y a organismos de investigación”.

Se calcula que las SBN pueden aportar hasta el 37% de la mitigación de emisiones necesaria para limitar el calentamiento global a 2°C en 2030.

Los bosques son la iniciativa SBN con más potencial

El Observatorio sobre captura, uso y almacenamiento de CO2 ha detectado que las principales iniciativas SBN en cuanto a potencial de mitigación calculado (tanto coste-efectivo como de otro tipo) han sido las relacionadas con los bosques, con un 68% de potencial de mitigación, seguida por las relacionadas con tierras agrícolas y pastizales (20%) y las relativas a humedales y masas de agua (12%).

En el ámbito de los bosques destacan la captura de carbono a través de la plantación de árboles a gran escala, ya sea en zonas antiguamente pobladas por bosques (reforestación) o en otros lugares (aforestación); los servicios de plantación de bosques a las empresas (o a otro tipo de entidades) con el objetivo de compensar sus emisiones de carbono; el reemplazo de las técnicas tradicionales de riego por nuevos métodos más eficientes en el uso de agua y en la supervivencia de los plantones, y el desarrollo de una nueva generación de árboles o plantas transgénicos que absorban más CO2.

Por lo que respecta a las tierras agrícolas y pastizales, las iniciativas más remarcables son la investigación y desarrollo de técnicas escalables y repetibles de ‘cultivo de carbono’; el fortalecimiento de la función mitigadora como sumideros de carbono de los suelos, y la protección de plantones que no dañe a los animales pero que impida que los tumben o se los coman (lo cual es útil para forestar zonas donde existe ganadería).

En el ámbito de las iniciativas de humedales y masas de agua, destacan las de conservación de los hábitats de turbera y matorrales húmedos, así como la reversión de las diversas amenazas que los puedan afectar, desde el abandono progresivo de los usos tradicionales como pastoreo, pasando por la degradación ligada a la actividad humana o el cambio climático, hasta la ambigüedad y poca definición en las directrices de gestión medioambiental.

Finalmente, además de las iniciativas anteriores, también existen otras de carácter transversal, entre las que se encuentran la medición de los sumideros de carbono, la renaturalización de zonas urbanas, o la dinamización y/o participación activa en cualquier tipo de acciones formativas y de divulgación a la sociedad y a las empresas sobre las SBN y que promuevan las buenas prácticas para su implantación y su potencial en la lucha contra el calentamiento global.

En el caso concreto de España, según el Observatorio, el potencial máximo de la reforestación y la gestión de masas forestales en la mitigación del cambio climático todavía tendría más peso que a nivel global (el 92% sobre el total de las SBN), si bien también se han detectado diversas iniciativas de interés en el campo de la agricultura y la ganadería.

En este sentido, el director general de Fundación Repsol, António Calçada, ha señalado que la actividad de reforestación será una de las líneas de negocio de mayor peso en Repsol Impacto Social, empresa creada por la Fundación cuyo objetivo es la inversión, desarrollo y aceleración de startups que fomenten la transición energética y la inclusión de colectivos vulnerables, y que gestiona 50 millones de euros.

Para Calçada, “la actividad de reforestación es rentable y sostenible; genera impacto social (vía creación de empleo), y tiene impacto medioambiental positivo (reducción de emisiones)”.

Para implementar esta iniciativa Repsol Impacto Social cuenta con planes de reforestación en curso en varias zonas de España a través de su participada Sylvestris, que van a suponer 500 hectáreas reforestadas en 2020 (aproximadamente 500.000 árboles plantados) que absorberán en torno a 120.000  toneladas de CO₂ y generarán aproximadamente 200 empleos para colectivos de personas vulnerables en los entornos cercanos a las plantaciones.

También hay un plan de reforestación previsto para este otoño en los entornos de los complejos industriales de Repsol en Cartagena, Tarragona y Muskiz.

Mediante estos y otros proyectos, Repsol Impacto Social tiene previsto hacer crecer la actividad de reforestación en el periodo 2020-2023 hasta las 5.000 hectáreas reforestadas, lo cual representará aproximadamente un millón de toneladas de absorción de CO2.

Se estima que la inversión en plantaciones será de 15 millones de euros y que se realizarán 1.200 contratos de trabajo a personas de colectivos vulnerables a los cuales se proporcionarán 10.000 horas de formación.

<p>Repsol Impacto Social cuenta con planes de reforestación en curso en varias zonas de España a través de Sylvestris.</p>

Repsol Impacto Social cuenta con planes de reforestación en curso en varias zonas de España a través de Sylvestris.

La captura de CO2 es clave para reducir las emisiones

Los esfuerzos para limitar el aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera y, al mismo tiempo, satisfacer la creciente demanda mundial de energía, solo pueden lograrse mediante el despliegue de una amplia cartera de tecnologías que incluyan fuentes de energía alternativas, sistemas de eficiencia energética y medidas de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS por sus siglas en inglés).

Las CCUS tienen un alto potencial en la reducción de emisiones, y podrían complementar a las energías renovables en el sistema eléctrico con mínimas emisiones. Además, son clave para reducir las emisiones en sectores como los del acero, cemento o químico, ya que el CO2 capturado, contando con las tecnologías necesarias, podría reutilizarse como materia prima en un amplio abanico de oportunidades.

Repsol cuenta en con varios proyectos basados en las CCUS, destacando el de la planta de Petronor en Bilbao, un proyecto integral que está pensado para la descarbonización del transporte, y en el que juegan un papel fundamental la tecnología de captura de CO2 y la de producción de hidrógeno renovable.

Las cátedras Fundación Repsol en una red de universidades

Con el objetivo de trasladar a la sociedad la relevancia y el impacto de la transición energética y promover, con ayuda de la ciencia, el conocimiento y el análisis, el debate riguroso en la materia, Fundación Repsol está impulsando la creación de una Cátedra de Transición Energética en una red de universidades, cada una centrada en una temática específica.

La primera de estas cátedras, en colaboración con la Universitat de Barcelona, bajo la dirección de Mariano Marzo, catedrático de Estratigrafía y profesor de Recursos Energéticos y Geología del Petróleo, se ha focalizado en los sistemas de captura, uso y almacenamiento de CO₂. En su primer año de trabajo, además de la presentación de los resultados de su Observatorio, se han organizado workshops en torno al papel de las soluciones climáticas naturales.

En el mes de octubre, junto a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid (ETSII-UPM), se ha creado una cátedra centrada en dos líneas de actuación: mejora de la calidad del aire y la huella de carbono en la movilidad, que está dirigida por Óscar García, director ETSII-UPM.

Más recientemente, en colaboración con la Universidad Pontificia de Comillas se ha presentado una nueva cátedra centrada en los retos y oportunidades de la descarbonización del sector industrial.

Su objetivo es analizar las vías para lograr una descarbonización sostenible de la industria, usando como herramienta de análisis la huella de carbono y del ciclo de vida. La cátedra está dirigida por José Ignacio Linares, ingeniero industrial, catedrático de Máquinas y Motores Térmicos y profesor de Termodinámica e Ingeniería Energética en Comillas ICAI.

Además, en otro ámbito y para impulsar el conocimiento de la inversión de impacto en España, Fundación Repsol ha creado una Cátedra de Impacto Social, también junto a la Universidad Pontificia Comillas y en colaboración con Open Value Foundation y Management Solutions.

Esta iniciativa, que proporciona espacios de debate y reflexión con expertos en la materia, promueve la investigación y la innovación en el ámbito de la inversión de impacto, la filantropía empresarial y su medición.

Contenido apoyado por Repsol.
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