Los pequeños grandes pasos de las pymes hacia la economía circular

El crecimiento estimado de la población mundial a medio plazo, junto con la necesidad de una gran cantidad de recursos para sostenerla y el cambio climático derivado del calentamiento global, plantean una situación de compleja solución en la cual la economía circular y las pymes pueden (y deben) jugar un importante papel.
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Con su implantación generalizada, la economía circular ayudaría a reducir la necesidad de recursos naturales, minimizar el uso de energía y las emisiones y eliminar el desperdicio, debido a que utiliza fuentes de energía renovables en lugar de combustibles fósiles, y materiales reutilizados o reciclados en lugar de materiales desechables.

Además de esos beneficios, con el cambio de modelo económico que se pretende impulsar con el paso de la concepción lineal a la circular también se generarían grandes ahorros en los insumos utilizados y una reducción de los riesgos asociados al suministro de recursos y a la volatilidad de sus precios.

A la vez, también se incentivaría la innovación, la inversión en tecnología y la generación de puestos de trabajo relacionados, con lo cual los beneficios no serían solo ambientales sino también económicos y sociales.

Aunque existen diversas estrategias para promocionar la transición a una economía circular, en nuestro país todavía existe un desconocimiento palpable de qué es y para qué sirve este modelo económico y también acerca de cuál es el desempeño de las empresas españolas en el ámbito de la gestión de recursos y el reciclaje.

Con el objetivo de estudiar y dar a conocer ese desempeño desde la perspectiva de las pequeñas y medianas empresas, la Cámara de Comercio de España y Mapfre han presentado el Informe sobre economía circular y pymes en España. Este documento pionero analiza la situación en nuestro país y en la Unión Europea en materia de economía circular mediante el estudio de distintos indicadores y también profundiza en la posición de las pymes a través de una encuesta realizada a 400 pymes de todos los sectores.

¿Cómo es la pyme española con la economía circular?

Los resultados del estudio permiten perfilar una imagen de cómo es la pequeña y mediana empresa española por lo que respecta a la economía circular.

De manera general, se puede decir que la pyme española es una empresa donde al menos sus cuadros directivos o los propietarios es probable que conozcan el concepto de economía circular, aunque en las más pequeñas es también muy probable que no sea así, sobre todo si no son del sector industrial.

En cualquier caso, muestra preferencia por el uso de materias primas secundarias, sobre todo en empresas industriales de tamaño medio grande, especialmente en el caso de papel y cartón independientemente del tamaño o sector o el conocimiento teórico del modelo circular. El 60% de las pymes utiliza materiales reciclados en sus procesos productivos. El consumo de otro tipo de materias secundarias es mucho menos frecuente.

Tiende con frecuencia a ceder o vender sus propios residuos, especialmente cuando se trata de empresas de tamaño medio-grande, sobre todo en lo referido a papel y cartón, plásticos, residuos metálicos, componentes electrónicos, y aceites si es una empresa de hostelería. En general esta decisión depende bastante de la preexistencia de sistemas de recogida selectiva accesibles o de la posibilidad de la valoración económica de los residuos.

En la toma de decisiones durante el proceso de diseño de productos y servicios, la reciclabilidad no es considerada con demasiada frecuencia, en sentido positivo o negativo salvo levemente en el sector industrial. La selección de suministros con sistemas de certificación no parece condicionar demasiado las decisiones, aunque cuando es así se prefieren claramente los sistemas que certifican la sostenibilidad ecológica en su conjunto.

Es una empresa muy interesada en reducir los consumos (ocho de cada diez), especialmente de energía por el ahorro económico que supone a corto plazo, y por ello invierte en sistemas de eficiencia energética, pero no se plantea todavía en exceso la posibilidad de instalar sistemas de generación eléctrica autónoma. El estímulo más relevante aún es el ahorro de costes.

Los principales residuos que genera son asimilables a residuos sólidos urbanos o municipales, papel y cartón y envases plásticos. En principio, es una empresa que toma medidas para facilitar el reciclaje de los residuos, pero se limitan a buscar la mejor estrategia para dar salida separativa a los residuos que produce. Su preferencia de gestión depende fundamentalmente de la disponibilidad de sistemas de recogida selectiva en la vía pública (contenedores amarillos, azules y verdes), y cuando estos sistemas, por localización o por tipo de residuos, no están disponibles opta por buscar gestores privados.

El agua no es considerada un problema que merezca tomar especiales medidas en la actividad diaria, salvo en el caso de empresas industriales que produzcan efluentes con elevada capacidad contaminante, que precisen de operaciones de depuración o tratamiento de los efluentes in situ.

Por último, la formación de los empleados en materia de residuos, y en general respecto a la economía circular, depende mucho del tamaño de la empresa, al igual que la decisión de utilizar los sistemas de gestión ambiental y su certificación como herramienta para implantar el modelo de la economía circular.

En cuanto a sectores, las empresas de hostelería se destacan muy positivamente entre las demás por diversas razones. La primera de ellas es que toman más iniciativas para prevenir la producción de residuos y promover el reciclaje, así como el más activo en formar e implicar a sus empleados en esta materia y en exigir a sus proveedores certificados ambientales.

Casi la mitad de las empresas de ese sector realizan acciones específicas para separar la materia orgánica del resto de residuos, una acción que no solo permite que se puedan transformar este tipo de desechos en recursos útiles (energía y fertilizantes naturales, entre otros), sino que evita, además, que se descompongan en el entorno y contaminen.

También es el sector que demuestra mayor compromiso a la hora de eliminar la utilización de plásticos de un solo uso (33%), que más apuesta por utilizar sistemas de devolución y retorno (20%), que más iniciativas ha tomado en los últimos años para mejorar la eficiencia energética, que se ha mostrado más proclive a modernizar su maquinaria (40%) y que apuesta más que la media a realizar cortes automáticos de luz y agua (20%).

España vs Unión Europea en la economía circular

Diferentes compromisos políticos y actos jurídicos han sido promovidos por la Unión Europea en los últimos años con la intención de desarrollar la economía circular en el continente, comenzando por la Hoja de ruta hacia una Europa eficiente en el uso de los recursos del año 2011.

En diciembre de 2015, la Comisión Europea presentó un Plan de Acción sobre la Economía Circular que se actualizó, en marzo de 2020, en el Nuevo Plan de Acción para la Economía Circular por una Europa más limpia y más competitiva con el objetivo de acelerar el cambio transformador que requiere el Pacto Verde Europeo, prevaliéndose al mismo tiempo de las aplicadas desde 2015.

Entre la gran variedad de indicadores de la base de datos de Eurostat, la Comisión Europea ha seleccionado una batería específica que sirva como primera aproximación para la evaluación de la economía circular en la UE y que está enmarcada en las áreas de producción y consumo, gestión de residuos, materias primas secundarias, y competitividad e innovación.

Con el fin de encuadrar el análisis de la implementación de la economía circular en las pymes españolas, en el informe se ha realizado una evaluación comparativa de las cifras de Eurostat correspondientes al año 2020 en los cuatro bloques mencionados.

Comparado con otros países europeos, la evaluación conjunta del desempeño de España en los cuatro bloques refleja una posición intermedia, ya que obtiene un decimocuarto puesto en el ranking entre los veinticuatro países evaluables.

España muestra un buen comportamiento en competitividad e innovación, situándose en la mejor posición entre los países de la UE-1, junto a Alemania, lo cual pone de relieve el esfuerzo realizado en innovación en materia de residuos y relacionado directamente con la I+D+i tanto pública como empresarial.

Por lo que respecta a la generación de residuos urbanos per cápita, la posición de España refleja un comportamiento excelente, ya que entre los países de la UE-15 solo ofrecen tasas mejores que nuestro país Bélgica, Suecia y el Reino Unido.

En cuanto a gestión de residuos, según los indicadores seleccionados por la Comisión Europea para evaluar el desempeño de los países en recuperación y reciclaje de residuos, España suspende con la posición duodécima de la UE-15.

Por lo que respecta a la generación de residuos urbanos per cápita, la posición de España refleja un comportamiento excelente.

El empleo que traerá la economía circular a Europa

El informe realizado por la Cámara de Comercio de España y Mapfre señala que España ocupa la séptima mejor posición en el ranking de la UE28 en cuanto a porcentaje de empleo relacionado con la economía circular sobre el empleo total con un 2%, por detrás de Letonia (2,86%), Lituania, Croacia, Polonia, Eslovenia e Italia (2,05%). Su porcentaje es superior a la media de la UE-28 (1,71%) y este ha ido mejorando desde el 1,59% de 2008 al 2% en 2015.

Diversas variables intervienen a la hora de calcular cómo afectará la economía circular al empleo por lo que a la hora de hacer una previsión al respecto es necesario establecer diferentes escenarios de crecimiento.

La organización Waste and Resources Action Programme (WRAP) publicó en 2015 el estudio Economic growth potential of more circular economies que ofrece una estimación razonada del crecimiento del empleo en el sector de la economía circular para toda la Unión Europea en 2030, a través de tres escenarios evolutivos en materia normativa y de inversión.

En el primer escenario se asume que no se emprenden nuevas iniciativas de importancia estructural pero que hay algunos avances adicionales que se encuentran principalmente en el sector del reciclaje, lo cual sugiere un aumento para 2030 en el empleo de alrededor de 250.000 puestos de trabajo en Europa y una reducción del desempleo de alrededor de 64.000 personas.

En el caso del segundo escenario, se prevé una continuación de las tendencias actuales en el

desarrollo de la economía circular con el reciclaje en cabeza y un progreso moderado en remanufactura, reparación y reutilización, y servitización. Las estimaciones en este escenario indican una potencial creación de más de 1,2 millones de puestos de trabajo para 2030 junto con una reducción del desempleo de aproximadamente 250.000 personas.

Por último, el tercer escenario es el más positivo y asume que hay un desarrollo de la actividad de la economía circular mucho más amplio, con el reciclaje aumentando a niveles altos y con un avance sustancial en remanufactura y actividades de servitización. Según este escenario para 2030 podría haber alrededor de tres millones de puestos de trabajo y una reducción del desempleo en Europa de alrededor de 520.000 personas.

Para el caso de España, en el escenario más beneficioso, se crearían unos 160.000 puestos de trabajo, ocupando la 5ª posición en el ranking de ese escenario.


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Mapfre y su compromiso con el impulso de la economía circular

Mapfre es una compañía comprometida con la sostenibilidad y aspira a ser un referente en economía circular.

Con esa intención y como una iniciativa más dentro de las acciones incluidas dentro del concepto #LaParteQueNosToca, Mapfre se ha adherido recientemente al Pacto por una Economía Circular, una iniciativa impulsada por el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico que pretende implicar a los principales agentes económicos y sociales de España en la transición hacia un nuevo modelo económico, que huye del actual sistema de usar y tirar, y que, apuesta por la reutilización, la reparación, la reducción y el reciclaje.

La empresa aseguradora ha sido la primera de su sector y del IBEX 35 en formar parte de este proyecto en España, y tiene un firme compromiso con impulsar dicha transición para lo cual ha creado una línea y un grupo de trabajo específicos sobre economía circular, desarrollados en el Plan de Sostenibilidad 2019–2021, y ha establecido un total de 10 compromisos del Pacto por la Economía Circular, que implican, entre otras acciones: reducir el uso de recursos naturales no renovables, incorporar criterios de ecodiseño y promover pautas que incrementen la innovación y la eficiencia global de sus procesos productivos.

Desde la empresa también se está trabajando la importancia de avanzar desde la economía lineal hacia una economía circular y de fomentar la transparencia de los procesos, a la vez que se promueve la concienciación y la sensibilización de los ciudadanos, y la medición del impacto social y ambiental derivado del funcionamiento de la organización.

En clave de gestión interna, las prioridades se están centrando en el uso de materiales sostenibles, el fomento del consumo responsable y la gestión adecuada de los residuos.

Un ejemplo de esto es el Centro de Experimentación y Seguridad Vial Mapfre (CESVIMAP), un centro tecnológico de referencia global para el diseño, aseguramiento, uso, mantenimiento, reparación y reciclado de vehículos y de otras soluciones de movilidad de bienes y personas. El Centro, a través de Cesvi Recambios, ha ahorrado hasta el momento más de 47.500 toneladas de CO2 y ha generado un ahorro anual de 825 toneladas de cristal y 1.200 toneladas de plástico en los talleres de Mapfre en España.

De cara a este 2021, Mapfre se ha fijado como objetivo certificar la sede social de la compañía en Majadahonda bajo la norma Residuo Cero de Aenor, que incluye acciones para combatir el desperdicio alimentario, a pesar de no ser un aspecto material.

<p>Foto: Mapfre.</p>

Foto: Mapfre.

Entre los esfuerzos ya realizados en economía circular merece ser destacado el proyecto Mapfre Sin Plásticos, en el que en 2019 participó el 80% de los empleados en España y Portugal, y que logró evitar el consumo de un millón y medio de botellas de plástico y de dos millones de vasos de un solo uso.

Pero el compromiso de Mapfre va más allá de la mera gestión interna y externa de la economía circular. Una muestra de esto es el acuerdo que Mapfre ha firmado con la Cámara de Comercio de España para ayudar a las pymes a calcular su huella de carbono a través de una herramienta específica, que además les permitirá evaluar su eficiencia energética, desarrollo sostenible y grado de implantación de la economía circular en su organización.

En este proceso las pymes serán asesoradas por los técnicos de las Cámaras de Comercio Territoriales, que recibirán formación sobre cómo establecer estos planes de la huella de carbono e implantar la economía circular, medidas claves para que puedan obtener el sello oficial del Ministerio de Transición Ecológica que ofrece una serie de ventajas para las empresas que lo consigan, como reducciones fiscales, aumento de ventas, mejora del posicionamiento de la marca y la posibilidad de destacar en concursos de contratación pública.

El acuerdo contribuye, además, a conseguir un futuro más sostenible para toda la sociedad, en el que se asegure una mayor calidad de vida, mayor rentabilidad en el uso de recursos y herramientas para mejorar su competitividad y eficiencia.

“Para Mapfre será un proyecto estratégico para actuar como entidad tractora que impulse a las pymes en materia de sostenibilidad y economía circular, con la finalidad de promover sus planes para compensar el CO2 emitido, reducir su huella de carbono y optimizar el consumo energético”, ha destacado José Manuel Inchausti, vicepresidente de Mapfre y CEO de Iberia.

Contenido apoyado por Mapfre y elaborado por un redactor de Compromiso Empresarial
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