La ridícula producción de PET reciclado

Aunque España quiera reciclar, no puede. Con la capacidad de reciclaje instalada en España solo se puede cubrir un 60% de la exigencia europea.
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Está claro que no podemos verter más plástico al medio ambiente.

No sé si os animáis a calcular el número de planetas que necesitáis para mantener vuestro ritmo de consumo actual, pero la media europea es de tres y en EE. UU. de cinco.

Es obvio que no tenemos tres planetas, por lo que la circularidad de los recursos actuales es clave para poder sobrevivir. Los hábitos de consumo y la gestión de los residuos que producimos están poniendo al mundo en una situación crítica.

Según el Centro de Innovación y Desarrollo para la Economía Circular (Cidec):

  • Cada minuto se venden un millón de botellas de plástico en todo el mundo.
  • Cada año la producción e incineración de plástico emite 400.000 millones de toneladas de CO2.
  • Cada año se liberan entre 75.000 y 300.000 toneladas de microplásticos al medio ambiente.
  • La mitad de todas las basuras marinas encontradas en las playas son plásticos de un solo uso.

Podríamos seguir. Sin embargo, actualmente en la Unión Europea solo se recicla un 30% de los plásticos. Por eso, esa entidad, pionera en la lucha contra el plástico, se ha puesto el objetivo de lograr un 55% de reciclaje y reutilización de envases de plástico en 2030.

Además, para ese año todos los envases plásticos introducidos al mercado deberán ser reciclables o reutilizables. “R es la letra que lo cambia todo”, según el informe r-PET: la mejor solución para garantizar la circularidad de los envases’, elaborado por Cidec en colaboración con numerosas entidades del sector.

“El r-PET es capaz de reducir la huella de carbono hasta un 77% frente al PET normal, vidrio, aluminio y brik, por eso se va a exigir recogida separada de botellas para bebidas, (77% en 2025 y 90% en 2030), exigiendo que esas botellas incorporen al menos una tasa de material reciclado del 25% para 2025 y del 30% para 2030”.

Pero según este mismo informe, con la capacidad de reciclaje instalada en España solo se puede cubrir un 60% de la exigencia europea. Solo para cumplir este primer objetivo, un 25% de plástico reciclado en las botellas, se necesitarán unas 54 kt anuales de r-PET, según el consumo actual, cuando la capacidad instalada para la producción de r-PET de uso alimentario en 2019 no superaba las 35 kt (con una oferta efectiva máxima de 22 kt, ya que parte de la producción está comprometida contractualmente).

Ahora que por fin los consumidores empezamos a estar concienciados y la Administración pública empieza a regular favorablemente; ahora que los vientos están favor, no podemos cumplir porque la capacidad instalada en España es insuficiente.

Ahora que por fin los consumidores empezamos a estar concienciados y la Administración pública empieza a regular favorablemente no podemos cumplir porque la capacidad instalada en España es insuficiente.

Por este motivo, el estudio se hace eco de la necesidad del impulso de un mercado secundario competitivo de plástico reciclado en España. Como ellos explican, “este estudio pone en relieve las numerosas ventajas de impulsar un mercado secundario de r-PET en España, tanto por sus menores impactos ambientales como por la oportunidad de crear empleos ligados a los procesos de reciclaje y las inversiones necesarias para renovar la capacidad industrial de nuestro país, en un contexto pospandemia que lo hace más imprescindible que nunca”.

Para que este desajuste entre la oferta y la demanda de r-PET pueda traducirse en oportunidades, el informe propone medidas concretas para mejorar la eficiencia tanto de los procesos de recogida como de reciclaje en el mercado español. Sus recomendaciones nos incluyen a todos: las empresas envasadoras, la gestión de residuos de envases de PET, las administraciones públicas y nosotros como consumidores.

  • El ecodiseño es clave en las empresas envasadoras de manera que se facilite la separación de componentes, se evite el uso de materiales metálicos en cierres, se supriman los envases opacos y la impresión en tinta en el material.
  • Se necesita mejorar la separación y gestión de residuos de envases de PET tanto los procesos de separado y recogida del material para conseguir una mayor calidad, como en la mejora de las especificaciones técnicas de los materiales recuperados. Para ello, entre otras cosas, tenemos que separar los envases correctamente desde el origen en nuestras casas antes de introducirlos al contenedor amarillo.
  • Las Administraciones públicas deben incentivar las inversiones en la producción de r-PET modificando, por ejemplo, el impuesto a los envases de plástico virgen no reutilizable, apoyando y facilitando la inversión necesaria para producir la granza de r-PET y apostando por una contratación pública eficaz que sea capaz de movilizar la demanda.

Las propiedades que hacen del plástico un material difícil de gestionar como residuo -durabilidad y difícil degradación- lo convierten a su vez en un material esencial en muchas aplicaciones, por ello, con la cantidad de plástico ya producido que tenemos en el mundo, toca pasar de ver el plástico como un residuo a verlo como un recurso; un recurso que dada la normativa aprobada por la Unión Europea va a ser clave.

Si queremos reciclar y además cumplir con la normativa necesitamos tener la capacidad necesaria, y nuestro país, claramente, no es el caso. Esperemos que, tal y como han hecho en la Unión Europea, esta necesidad se tenga en cuenta en la Ley de Residuos y Suelos Contaminados en la que está trabajando el Gobierno para presentar próximamente.

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