La vuelta al cole también arranca en el hospital

Algunos centros como el Niño Jesús, en Madrid, o el Sant Joan de Deu, en Barcelona, cuentan con profesorado para atender las necesidades educativas de los pacientes más jóvenes, con el fin de que su dolencia no sea un obstáculo para su desarrollo y su formación.

La vuelta al cole ya está en marcha. Para los niños que ya están empezando a acudir a sus centros escolares y también para los que, por problemas de salud, arrancan la nueva temporada ingresados, tanto en hospitales como en sus domicilios.

Atendiendo al derecho constitucional de ofrecer recursos de educación a toda la población, y más concretamente a los menores de edad, la mayoría de las Comunidades Autónomas tienen estipulado por ley aportar profesorado a los niños y jóvenes que no pueden acudir a sus centros de formación, ya sea escuela infantil, de primaria, instituto e, incluso FP.

Este servicio es habitual en la mayoría de los hospitales del país, y tiene especial presencia en los centros que son prácticamente exclusivos en pediatría, como el Hospital Niño Jesús (Madrid) o el Sant Joan de Deu (Barcelona), y en aquellos de grandes dimensiones, como La Fe (Valencia) o el Ramón y Cajal (Madrid).

La mayoría albergan las llamadas aulas hospitalarias’, que tienen como objetivo asegurar la continuidad del proceso de enseñanza y aprendizaje en coordinación con el centro docente y con servicios de apoyo educativo domiciliario aportados por cada Comunidad Autónoma.

“Lo fundamental y prioritario es procurar su recuperación, y durante este proceso nosotros nos encargamos de que sigan conectados con su entorno, que no pierdan el contacto con el mundo que les rodea y que no se queden atrás con respecto a sus compañeros de colegio o instituto”, explica Miguel Pérez, director de las Aulas Hospitalarias y del Colegio Público de Educación Especial del Niño Jesús.

El centro que él dirige atiende cada curso a unos 1.300 alumnos de todo el país, al estar ubicado en un hospital de referencia nacional. Algo parecido a lo que ocurre en el Sant Joan de Deu. “Este año hemos tenido alumnos de Palencia, de Sevilla, de Málaga, de Madrid…”, recuerdan Francisca Giliberto y Àngels Costa, dos de las maestras encargadas de la atención educativa del hospital barcelonés.

Contacto con los colegios

Esto supone a los profesores de hospital y de atención domiciliaria estar en contacto directo con los colegios e institutos de sus alumnos, principalmente para saber cuáles son los itinerarios formativos que debe seguir cada uno de ellos. “Nosotros podemos tener en el aula a un niño de una ikastola y a otro de un colegio canario, y cada uno de ellos seguirá su propio programa, en muchos casos adaptado a sus necesidades”, comenta Pérez.

“Tenemos muy en cuenta la especialidad en la que está siendo tratado el paciente. No es lo mismo un niño al que se le ha roto un brazo y que en tres días le van a dar de alta que alguien que tenga un tratamiento que vaya a durar diez meses o un año y medio. Cuanto mayor sea la ausencia del alumno en su colegio más individualizado y preparado estará el programa educativo que le preparemos”, razona Giliberto.

No obstante, ambos docentes reconocen que este vínculo no solo tiene que ver con la parte académica, también es necesaria para el desarrollo social y cultural del paciente. “Hay centros que están muy presentes y tenemos ejemplos muy bonitos de vinculación, como uno que le mandaba al niño ingresado un vídeo todos los días: para darle los buenos días, para contarle qué actividad iban a realizar… Tener una buena relación con el entorno docente significa tejer un vínculo emocional muy fuerte para el alumno que le ayuda en su recuperación”, explica la maestra del Sant Joan de Deu.

Sin embargo, no siempre es fácil mantener esta comunicación constante. “Es la situación más difícil a la que nos enfrentamos, incluso más que en un proyecto de final de vida, en el que todos estamos luchando para intentar conseguir algo bueno. Pero cuando un colegio olvida o bloquea a un alumno termina generando emociones conflictivas”, comenta la maestra.

“Hay centros educativos más colaboradores que otros, eso es algo que depende de la buena voluntad de unas pocas personas y no se puede forzar”, afirma el director del colegio del Niño Jesús. En cualquier caso, este reconoce que a raíz de estas acciones coordinadas han surgido iniciativas que hacen partícipes a todos o a gran parte de los pacientes: correspondencia de cartas, escritura de cuentos en equipo, envío de dibujos con mensajes de ánimo y de agradecimiento, felicitaciones de Navidad, etc.

Acciones complementarias

Con el apoyo del profesorado también suelen coordinarse ciertas acciones complementarias que van más allá del calendario escolar. “Nosotras formamos parte de un equipo más grande que se encarga de aportar dosis de humanización en el Sant Joan de Deu. Aquí se desarrolla el programa internacional Hospital Amigo, por el que el centro se compromete a llevar a cabo acciones que minimicen el trauma de estar ingresado”, asegura Giliberto.

En ese equipo se incluyen voluntarios y organizaciones solidarias que llevan a los pacientes payasos, a través de la asociación Pallapupas, músicos, terapias a través del arte o del trabajo con perros. Y también la iniciativa Child Life, cuyos miembros se encargan de mostrar y explicar a los pequeños pacientes lo que va a ocurrirle dentro del hospital. “Le llevarán a conocer el quirófano por el que va a pasar, a quien le va a acompañar, quién le va a recibir… Es algo que ha reducido los niveles de ansiedad en los procedimientos médicos”, comenta la educadora.

Por su parte, las aulas hospitalarias del Niño Jesús facilitan la celebración de talleres y eventos lúdicos que sirvan para que sus pacientes tengan una estancia más llevadera. Algo que en el último año y medio se ha truncado relativamente a causa de la pandemia. “Hemos mantenido relaciones con muchas instituciones con las que colaboramos asiduamente, pero ha tenido que hacerse todo online”, lamenta Pérez.

Entre las organizaciones que colaboran con hospitales como el del Niño Jesús están: la Policía Nacional, con charlas sobre ciberbulling; la Japan Airlines Foundation, con talleres de haiku y origami; Custom Implants, con la iniciativa Crea tu avatar de diseño con tecnología 3D; la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI, con talleres tecnológicos y charlas divulgativas, o el Conservatorio de Alcalá de Henares, con conciertos presenciales y online.

<p>'Crea tu avatar' es una iniciativa de diseño con tecnología 3D para los niños y jóvenes hospitalizados. Foto: Custom Implants.</p>

'Crea tu avatar' es una iniciativa de diseño con tecnología 3D para los niños y jóvenes hospitalizados. Foto: Custom Implants.

La enseñanza en paliativos

Otro de los grandes retos a los que se enfrentan estos espacios educativos es el de preparar itinerarios formativos para pacientes que no van a poder recuperarse y que se encuentran en cuidados paliativos. Una situación difícil para la que las educadoras y educadores requieren de herramientas para saber gestionar los estados emocionales que provoca.

“Nosotras trabajamos para la educación del instante, procurar que aprenda de una forma adaptada a sus necesidades educativas sin una meta planificada a futuro. Desde nuestro punto de vista, el éxito es cerrar bien la sesión y despedirte transmitiendo la satisfacción de que se ha hecho un buen trabajo”, asegura Giliberto.

El Niño Jesús cuenta con una sala de paliativos en la que los profesores se centran en realizar estimulación multisensorial: hablar con el paciente, ponerle música, contarle cuentos, trabajar la motricidad, usar luces de colores, texturas, etc. “Conseguir que lean o que puedan signar para comunicarse con sus padres porque no pueden emitir ningún sonido son pequeños logros y grandes al mismo tiempo. Lo fundamental es conseguir que puedan tener una calidad de vida hasta el final y que estén acompañados y atendidos hasta el último momento”, explica Miguel Pérez.

De esta manera, las aulas hospitalarias se convierten en un espacio esencial, determinante para que muchos niños y jóvenes con problemas de salud sigan conectados al mundo que hay fuera de las paredes del centro en el que están ingresados. Poniendo énfasis en que lo prioritario es cuidar de su salud, pero sin descolgarse de su entorno social.

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