Una ventana abierta al mercado laboral para el colectivo gitano

Nuria García27 marzo 2013
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Con la colaboración de

La población gitana española acusa el impacto de la crisis más que el conjunto de personas en activo y trabaja en condiciones más precarias. Para sensibilizar a la opinión pública sobre esta situación, promover la integración social, el acceso al mercado laboral y la normalización educativa de este colectivo, la Fundación Secretariado Gitano (FSG) tiene en marcha más de 500 programas con un alcance superior a las 100.000 personas al año.

La tasa de desempleo entre la población gitana en edad activa se situaba en un 36,4% a finales de 2011, frente al 20,9% para el resto de la población española, según datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Aunque es un hecho constatado que los gitanos se incorporan al mercado laboral antes que otros trabajadores, entre los 16 y los 19 años, este hecho frena su formación y su nivel de estudios alcanzado es mucho más bajo que el de otros jóvenes.

Estudios de la Fundación Secretariado Gitano indican que el 60,9% de los gitanos en activo son analfabetos o carecen de estudios, un tasa elevada si se tiene en cuenta que el 57,6% del conjunto de la población trabajadora ha concluido algún tipo de formación a la hora de ingresar en el mundo laboral.

En ese duro camino por la igualdad y la integración sociolaboral de la etnia gitana se encuentra desde hace más de 30 años la Fundación Secretariado Gitano. Los antecedentes de este gran proyecto se hallan en los Secretariados Gitanos de los años 60 y, posteriormente, en las denominadas “escuelas puente” que estuvieron operativas hasta el año 1986. El referente de FSG más próximo en el tiempo es la Asociación Secretariado Gitano (ASGG), entidad sin ánimo de lucro creada en 1982, que en 2001 se transforma en fundación adoptando un nuevo modelo de organización más abierta.

En la actualidad, FSG gestiona más de 500 programas al año con dos prioridades claras: empleo y educación. “La interculturalidad es el sello de la fundación. En todos los programas trabajamos con un 70-75% de gitanos y otras personas que no lo son pero viven en las mismas comunidades y tienen una problemática similar”, explica José Sánchez, subdirector de Programas de FSG.

Precariedad Laboral

Volviendo a los datos, el estudio titulado Población Gitana, Empleo e Inclusión Social. Un estudio comparado: población gitana y del Este de Europa, realizado por FSG en 2012, hace una comparativa entre datos sobre la situación laboral de los gitanos en 2011 y los obtenidos en 2005. Teniendo en cuenta ese lapso de seis años, el análisis valora el impacto de la actual crisis concluyendo que la tasa de paro entre los gitanos aumentó muy por encima de la del conjunto de la población: 22,6 puntos porcentuales de diferencia.

También hay una gran brecha entre la tasa de salarización de uno y otro conjunto analizado: para los gitanos es del 38,4% de los trabajadores en activo, frente a un 83,6% en el resto de la población. El análisis se centra, asimismo, en el aspecto de las condiciones laborales. Un 42,3% de los asalariados gitanos trabaja a tiempo parcial (un 14,1% del resto de asalariados) y solo un 38,4% de ellos trabaja por cuenta ajena, frente al 83,6% del resto de población activa.

Otro punto donde las desigualdades son manifiestas es en la tasa de temporalidad, ya que la del colectivo gitano duplica la media nacional. En el periodo de 2005 a 2011 se comprueba, además, que la crisis ha agravado la situación de muchos trabajadores temporales gitanos, obligándoles a engrosar las listas del paro.

Datos de la Encuesta de Población Activa reflejan que los autónomos gitanos han ganado 11 puntos porcentuales en estos 6 años, en detrimento de la tasa de asalariados. Se observa, por otro lado, que las redes de apoyo entre familiares siguen siendo uno de los rasgos distintivos. La llamada “economía familiar” ofrece ocupación a un 26% de la población gitana (la venta en mercadillos o recogida de chatarra son ejemplos); por el contrario, este tipo de actividad económica en el resto de la población española sería testimonial (0,8%).

Acceder, trece años después

El programa de inserción socio laboral Acceder se ha ido consolidando desde el año 2000 como una ventana abierta al mundo laboral para muchos gitanos. Acceder funciona en 14 Comunidades Autónomas, cuenta con una red de 49 oficinas de empleo en España y en él participan más de 200 profesionales. Solo en 2012, más de 15.800 personas han participado.

José Sánchez, el máximo responsable de esta iniciativa, recuerda que antes realizaban campañas de captación y difusión. Ahora ya no es necesario porque funciona muy bien el boca a boca. Es más, en los últimos años, los interesados en este programa han aumentado un 30%, pero se ha reducido un 25% la consecución de contratos de trabajo, lamenta.

Los recortes actuales les afectan mucho. “Esto dificulta aún más las condiciones de vida de las personas que están en riesgo de exclusión social. Es tiempo de apostar por políticas sociales que tengan como protagonistas a aquellos que lo están pasando peor”, opina. Por fortuna, la principal fuente de financiación de Acceder proviene del Fondo Social Europeo, que ha decidido ampliar su aportación, esencial para prolongar el programa Acceder hasta el 2015.

José Sánchez cree que, en estos años, el mayor logro ha sido cualitativo refiriéndose al “cambio de mentalidad” en buena parte de la población gitana que, tradicionalmente, se había dedicado a la venta ambulante y al chatarreo. “Que lleguen a creer que pueden acceder al mercado normalizado y, a la vez, seguir siendo gitanos”, explica. Por ejemplo, una joven gitana ha sido contratada como cajera por el grupo Eroski. Antes, esto era impensable para ellos.

También en la vertiente cuantitativa se han alcanzado unos objetivos que hacen del programa un ejemplo de buenas prácticas. Las cifras hablan por sí solas: desde su puesta en marcha, ha atendido a más de 70.800 personas, de las cuales cerca de un 70% no tenían una titulación mínima básica obligatoria. Desde el año 2000, se ha facilitado empleo a 19.850 personas, de las cuales 50% son mujeres y el 34% son menores de 30 años.

Lourdes Santiago, orientadora de Acceder en Murcia, confiesa que tiene “la agenda completa”. Cuenta que la crisis del ladrillo se ha cebado con muchos empleos conseguidos para gitanos (soldadores, albañiles, alicatadores, etc.), por lo tanto ha habido que retomar la búsqueda de puestos para ellos. Desde esta oficina, la orientadora se dedica a infinidad de cometidos, desde labores de acogida, búsqueda activa de empleo, redactar currículos y cartas de presentación y acompañamiento a los candidatos. Esto último es algo que considera “importantísimo hasta que la persona es autónoma y puede hacerlo por ella misma”. La gente acude a esta oficina desde localidades a 50 ó 60 kilómetros de Murcia en busca de una oportunidad laboral.

María Elena García es una de las jóvenes participantes en Murcia. Acceder no le resulta nuevo porque ya en 2007 logró un puesto de trabajo en una imprenta gracias al programa, aunque tuvo que dejar de trabajar cuando nació su primera hija. Ahora quiere volver al mundo laboral: “He tenido la posibilidad de sacarme el carné de conducir, que me hacía mucha falta, y hacer un curso de dependienta”. Tras un periodo de prácticas en una tienda, acaba de hacer una entrevista de trabajo. Está deseando que suene el teléfono y le den una buena noticia. “Hacer el curso me ha servido y, además, me gusta la atención al público. Es una oportunidad que te da la vida”, afirma.

Desde el inicio de Acceder, se ha conseguido cerrar una cifra superior a los 47.700 contratos de trabajo en España. A la vez, se ha construido una red de empresas colaboradoras compuesta de más de 17.000 nombres, con las que se han firmado más de 650 convenios. Acceder también ha ayudado en la creación de 143 empresas nuevas y ha prestado asesoramiento en más de 260 proyectos empresariales.

Secundaria, la asignatura pendiente

El segundo “brazo” de acción de FSG es la educación a través de Promociona. El fin es promover el éxito educativo de chavales de etnia gitana en 32 ciudades de 13 Comunidades Autónomas. Favorecer la normalización educativa del alumnado gitano conlleva tasas más altas de éxito en la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), además de fomentar la continuidad en estudios llamados post-obligatorios. Unos 1.200 chicos y chicas de más de 300 centros escolares de primaria y secundaria han formado parte de este programa desde su lanzamiento en 2009. No solo se implica al alumnado, sino también a las propias escuelas, a las familias y a otros agentes educativos y sociales del entorno.

Promociona sigue luchando contra altos índices de absentismo, desfases curriculares, abandono temprano de las clases y no continuación de una formación reglada. Para José Sánchez, la educación secundaria sigue siendo uno de los caballos de batalla de FSG. “En primer lugar -comenta- hay que conseguir cambiar la mentalidad de una parte de los gitanos para que los niños finalicen los estudios secundarios obligatorios, como poco”. Hoy por hoy, todavía hay un 70% de alumnos gitanos que no llegan a concluir la ESO. Ese es el gran reto que FSG tiene por delante, además de obtener más recursos para la formación profesional de los jóvenes.

“Muchos de los que han entrado al mercado de trabajo gracias a Acceder se han dado cuenta de que solo pueden optar a puestos de baja cualificación y de que sus condiciones laborales serían mejores si tuvieran formación”, explica José. Por otra parte, que un gitano o una gitana llegue a cursar estudios universitarios no es tan anecdótico hoy en día. En los últimos 15 años, la presencia de estudiantes gitanos en las aulas de la universidad está aumentando. “Pero nos gustaría que ese porcentaje se multiplicara mucho más”, concluye.

Por Nuria García
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