Los bosques hacen sostenible la vida humana

CE27 septiembre 2007
4

Los bosques españoles ocupan una tercera parte de la superficie del país. Producen madera, leñas, corcho, frutos, caza y ofrecen servicios recreativos, sociales, culturales y turísticos. Pero apenas representan un 0,02% del PIB. En cambio, están mejor valorados por sus externalidades: regulación del ciclo hidrológico y su influencia en la calidad y cantidad de agua aprovechable; refugio de la mayor biodiversidad europea; captación de dióxido de carbono (CO2); paisaje; soporte físico del espacio rural.

Esta infinidad de bienes los aportan a la sociedad de una manera gratuita. Y quizá ese el problema. Porque los bosques valen mucho, pero cuestan poco. Prueba de ello es la inversión anual de las administraciones públicas, apenas 940 millones de euros. Cuando el valor contingente que le otorga la sociedad ronda los 10.000 millones anuales.

VENCER AL CAMBIO CLIMÁTICO. Es esencial para la subsistencia de los bosques que la sociedad española se percate de la importancia de la actividad forestal para contribuir a la mitigación efectiva del cambio climático. Y esto es debido al papel que desempeñan las masas arbóreas como agentes climáticos, piezas claves del ciclo hidrológico y del intercambio gaseoso atmosférico como sumideros de carbono.

La gestión forestal es fundamental para luchar contra el cambio climático. Los bosques y la madera que producen atrapan y almacenan dióxido de carbono (CO2), contribuyendo a mitigar considerablemente el cambio climático. «Ante el cambio que se nos avecina un incremento de temperaturas, la responsabilidad del Estado exige una respuesta eficaz y contundente.

Resulta urgente defender nuestros bosques frente a este cambio. Los efectos de la sequía y el calor se ven mitigados con los bosques, que captan CO2 de la atmósfera, responsable de más de 2/3 de los gases invernadero», subraya la Asociación Nacional de Empresas y Servicios Forestales (ASEMFO), que representa a más del 90% del sector forestal.

En los árboles el carbono supone alrededor del 20% de su peso. Como el conjunto de la biomasa forestal funciona como «sumidero de carbono», sólo el CO2 retenido en el conjunto de la biomasa forestal -árboles muertos, hojarasca y suelosupera el 50% la cantidad de carbono en la atmósfera.

Los gobiernos municipales y autonómicos deben proteger –mediante inversiones y trabajos forestales cualificados- los bosques y evitar su destrucción, explotación excesiva o incendio, cuyo resultado es la liberalización a la atmósfera de CO2. La repoblación forestal (plantar nuevos árboles) y reforestación (volver a plantar zonas deforestadas) ayudan a combatir el cambio climático.

Estudios de la FAO y otros grupos de expertos estiman que «la retención mundial de carbono producida por la disminución de la deforestación, el aumento de la repoblación forestal y plantaciones compensaría un 15% de las emisiones de carbono producidas por los combustibles fósiles en los próximos 50 años».

España ha hecho una apuesta decidida por el Protocolo de Kioto. A la vista de los resultados es una apuesta más testimonial que práctica. En 2004, las emisiones en CO2 superan en más del 50% las emitidas en 1990 -año base de cálculo- cuando se nos permitía alcanzar tan solo un 15% más.

Aunque el protocolo, permite contabilizar en sumidero un 2% procedente de nuevos bosques, la realidad es que el crecimiento neto (descontando cortas) de nuestras masas forestales fija unos 75 millones de toneladas equivalentes de CO2 al año, el 19% del conjunto de emisiones nacionales. Como el precio de la tonelada está a 25 dólares, el gobierno central y las comunidades autonómicas deben reinvertir los 2.000 millones en el monte.

ÁRBOLES Y AGUA. El árbol ha sido y es uno de los aliados más importante y valioso que el hombre ha tenido a lo largo de su historia para combatir la escasez de agua y, sobre todo, para protegerse de esas grandes riadas que arramblan con todo lo que se encuentran en su camino.

La implantación de cubierta arbórea en las cabeceras de muchos ríos y ramblas, la construcción de pequeñas obras de fábrica, acompañado en algunos casos de una reordenación del cultivo de la tierra, ha conseguido un gran éxito al reducir sensiblemente los daños ocasionados por las tormentas difíciles de dominar. Con el tiempo los trabajos forestales adquieren mayor valor. También sus beneficios, además con un bajo coste. Con estos criterios, el bosque se convierte en la mejor infraestructura que el hombre puede generar. Y en una de las más rentables económica y socialmente.

Los árboles hacen que la lluvia llegue mansa al suelo, facilita su infiltración, evitando su escorrentía, la retiene en las fuentes y manantiales para devolverla mansamente a los valles. Los bosques aumentan ligeramente la precipitación, proporcionando más agua disponible y de mayor calidad lo que reduce los costes de depuración.

Casi un tercio de la superficie española, básicamente en la vertiente mediterránea, sufre importantes procesos de desertificación.

Las previsiones asociadas al cambio climático convierten a la Península Ibérica en una de las áreas más afectadas: incremento de temperaturas y disminución de precipitaciones. De cumplirse estas predicciones, los procesos de desertificación se acelerarán, y el desierto estará más cerca.

De ahí la importancia de defender los bosques, la barrera más eficaz contra el avance del desierto.

Desarrollo sostenible de las zonas rurales

El desarrollo de los sectores industrial y de servicios ha ocasionado el abandono del entorno rural y con ello de los bosques. Sin embargo, las áreas rurales -mantenedoras del paisaje y del equilibrio ecológicodeben seguir cumpliendo sus funciones. Esto exige una apuesta decidida por la gestión forestal, que crea riqueza y genera empleo.

Las empresas de servicios forestales son un elemento de dinamismo y de mejora de productividad.

Aportan flexibilidad, competitividad y eficiencia al trabajo forestal y suponen una mejora continua en el capital humano.

Los bosques, que son una infraestructura básica del país, deben jugar un papel prioritario en la nueva política de desarrollo rural y en las medidas del nuevo marco financiero 2007-2013. Entre 2000 y 2006, el 10% del presupuesto de desarrollo rural se ha dedicado a las medidas en favor de la selvicultura. Ahora, para el período entre 2007 y 2013, es necesaria una integración aún mayor de la selvicultura en el desarrollo rural, con una dotación presupuestaria superior.

Las empresas forestales quieren aprovechar y potenciar la oportunidad del sector para que éste se convierta en líder del desarrollo rural y catalizador de las inversiones. Los bosques ofrecen la coyuntura idónea para consolidar actividades económicas en el mundo rural. De ahí que hayan pedido al Gobierno español que la nueva política de desarrollo rural (2007-2013) incluya financiación para el sector forestal a través de un amplio abanico de medidas en el Eje 2 de Bosques.

1.000 millones de árboles

El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) quiere finalizar 2007 con la implantación de 1.000 millones de árboles. Los líderes de los 21 países del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico se han propuesto reducir las emisiones de gases de efecto invernadero con el apoyo de la reforestación. Unos 10 millones de personas están empleadas en actividades de ordenación y conservación forestal.

Más de 1.000 millones de personas que viven junto a los bosques son guardianes informales de los mismos. Gran parte de sus medios de subsistencia proceden de los productos y servicios forestales. Aproximadamente 500 millones de agricultores de las regiones tropicales conservan y administran los árboles en sus propias explotaciones, como medio de supervivencia.

Para qué sirven los bosques

Los bosques ofrecen protección para el medio ambiente, importantes opciones de generación de ingresos y medios de subsistencia en todo el mundo para más de mil millones de personas.

Son uno de los depósitos más importantes de la biodiversidad. Ofrecen diversos hábitat para las plantas, los animales y los microorganismos. Proporcionan una amplia gama de bienes: madera, fruta, leña, alimentos, bebidas, forrajes, aceites, gomas, resinas, látex, productos farmacéuticos y medicinales, y servicios: retención de carbono, sombra, belleza, control de la erosión, fertilidad el suelo y conservación del agua.

Desempeñan importantes funciones económicas, sociales, culturales y ecológicas.

Entre éstas últimas destaca la polinización, dispersión de semillas, germinación, alimentación herbívora y depredación de especies que pueden convertirse en plagas. Pero también ofrecen valores estéticos, éticos y religiosos. Los animales de los bosques son importantes para la alimentación y proporcionan ingresos a muchas personas.

Los bosques desempeñan también un importante papel cultural, espiritual y recreativo en muchas sociedades. En algunos casos, forman parte integrante de la misma definición y supervivencia de las culturas indígenas y tradicionales. Tienen una importancia simbólica en la mayor parte de las grandes religiones del mundo. Simbolizan la continuidad histórica, unen la tierra con los cielos y, en muchas tradiciones, son el lugar donde residen los espíritus buenos y malos y las almas de los antepasados.

Los bosques tienen también un papel importante como fuente de actividades recreativas, oportunidades y esparcimiento en las sociedades modernas. Son símbolos de valor universal, expresión física de la vida, el crecimiento y el vigor para los habitantes de las zonas rurales y urbanas.

Los productos medicinales de los árboles ayudan a curar las enfermedades y a aumentar la fertilidad. Presiden las deliberaciones comunitarias y las celebraciones matrimoniales. Se plantan árboles con ocasión del nacimiento de un hijo y en los lugares de enterramiento.

Miguel Ángel Duralde

Ingeniero forestal y presidente de ASEMFO: “No hay mejor ejemplo de actuación de RSE que la actividad de las empresas forestales”

¿Seguiremos necesitando a los árboles en un planeta de ciudades?

Por supuesto. Tanto pensando globalmente en el actual ecosistema Tierra, que necesita de las masas forestales como elementos básicos de su funcionamiento (por ejemplo, su papel importante en los ciclos hidrológicos o del carbono) o pensando individualmente en el hombre: el árbol en la ciudad acerca a las personas a la naturaleza y mejora el estado de ánimo de cada uno de nosotros.

En el mundo globalizado que habitamos, los bosques de China limpian el aire de España, Estados Unidos y Sudáfrica?

La atmósfera es un sistema complejo estudiado profusamente pero sólo conocido en parte. La circulación general de los vientos facilita la compensación de toda acción en su conjunto. Sin duda todo está relacionado. La Tierra busca un equilibrio que siempre será dinámico.

Los problemas locales nunca son del todo locales, y lo mismo ocurre al revés.

Los bosques tienen un importante efecto positivo en su área inmediata, su cuenca vertiente, etc, pero sin duda sus benefi- cios son de carácter global.

¿Y también retrasa el calentamiento del planeta?

Aunque pueda sonar algo raro, no es cierto que la comunidad científica esté plenamente de acuerdo con que el actual proceso de calentamiento del planeta (el denominado con poco acierto «cambio climático»), tenga su origen fundamental en la actividad humana. De lo que no cabe duda es del espectacular incremento del CO2 atmosférico, durante los últimos 150 años. En este sentido, los bosques son el único sumidero terrestre natural de carbono con relevancia. En España, estudios realizados por el INIA, demuestran que el crecimiento anual de nuestras masas forestales capturan el equivalente a 75 millones de toneladas de CO2, casi el 20% de nuestras emisiones.

Grecia ha ardido este verano debido a los incendios forestales, ¿la muerte de un bosque heleno influye en los bosques de España?, ¿de Europa, del mundo?

De forma inmediata no. Pero, en un sistema natural, la Tierra en este caso, todo está relacionado y, por lo tanto, sí habrá influencia. Y en un sistema social, la Humanidad, también. Las tormentas huracanadas que asolaron parte de los bosques franceses durante la pasada década, modificaron en España los mercados de madera así como el mercado laboral de motoserristas.

La UE no tiene política forestal común, ¿debería tenerla?, ¿por qué?

La UE ha elaborado extensa documentación sobre la materia y no se puede decir que sea un tema que tenga abandonado, aunque es cierto que no posee un documento que como tal sea denominado Política Forestal. Nuestra Unión, con un marcado origen e interés económico, ha tenido a la agricultura como eje fundamental de su desarrollo y aplicación.

Hoy, en gran medida, es el Desarrollo Rural, quien ocupa este lugar. Pero toda política agraria, y no digamos, de desarrollo rural, no puede avanzar adecuadamente si no se apoya en una política forestal. Si programamos el mundo rural no lo podemos hacer sin atender a los bosques y al sector forestal.

¿Contribución de las empresas forestales a la lucha contra el cambio climático?

La actividad principal de las empresas de servicios forestales se encuentra en el medio natural, realizando labores de conservación, mantenimiento, mejora o implantación de masas forestales, que como ya he comentado son nuestros mejores aliados en la fijación terrestre del carbono atmosférico.

¿Podemos hablar de una gestión forestal sostenible y responsable?

La RSE sólo puede entenderse como un concepto relativo, puesto que se trata de la obligación voluntariamente asumida por la empresa, de reconocer y satisfacer las demandas y expectativas concretas de una sociedad en un momento dado.

Las empresas de obras y servicios forestales se sitúan en una posición clave en el acercamiento a los factores vinculados a la responsabilidad social. La propia existencia de las empresas forestales, en una economía de libre mercado, determina que la máxima responsabilidad de la empresa es maximizar el beneficio, prestando un servicio a la sociedad, sin infringir las leyes ni las costumbres mercantiles.

Pero también trabajan por conservar, proteger y mejorar nuestro medio natural contribuyendo a asegurar la calidad de vida de todos los ciudadanos y la de las generaciones futuras, la base del desarrollo sostenible. El trabajo diario de las empresas de servicios forestales se centra en la conservación de nuestro entorno natural, del que disfruta el conjunto de la sociedad. Muchas de las acciones de RS que están emprendiendo las empresas son actuaciones de carácter forestal y de conservación de nuestro patrimonio natural.

Además, las empresas forestales ya incorporan la responsabilidad social en sus actuaciones en el medio natural, porque los trabajos que desempeñan para la protección, conservación y mejora de los montes, promueven el desarrollo local sostenible y la cohesión social de las áreas rurales, además de favorecer la creación de riqueza, la diversificación económica y la generación de empleo.

Por Carlos Cachán
4