Consume con cabeza, por el planeta

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En el año 2050 habrá más de 9.000 millones de personas en el planeta, un 30% más que en la actualidad, y si el estilo de vida, y sobre todo de consumo, continúa como hasta ahora, dentro de menos de cuarenta años se necesitarán los recursos ecológicos de 2,5 planetas para cubrir las necesidades actuales.

La solución no parece que sea dejar de consumir –algo poco realista actualmente– sino poner en práctica un consumo más responsable en un mundo complejo en el que la disponibilidad de recursos será cada vez más escasa para satisfacer las necesidades de un número creciente de consumidores.

El consumo es algo natural. Se consumen y producen recursos ya antes de nacer, y se sigue haciendo a lo largo de toda la vida. Esto ocurre como parte de un proceso de intercambio necesario, pero también se consume por placer, para divertirse haciendo deporte, viajando o leyendo un buen libro, o para descansar con unas buenas vacaciones.

El problema nace cuando los recursos disponibles para el consumo se hacen más escasos a medida que la población aumenta –habrá 9.000 millones de personas en el planeta en 2050, un 30% más que ahora– y consume más.

Si continúa este ritmo de consumo, en 2050 serán necesarios los recursos ecológicos de 2,5 planetas para cubrir las necesidades actuales. Recursos hoy por hoy indispensables son cada vez más escasos y caros, como el petróleo, que desde el año 2000 ha aumentado su precio en un 400%.

Así las cosas, ¿la solución a estos problemas pasa por dejar de consumir? Es evidente que hay que hacer algo, ¿pero qué?: Consumir con cabeza, o lo que es lo mismo, consumir mejor, de forma más eficiente, más frugal y más inteligente.

Y es que hablar de consumo responsable en la vida diaria de los consumidores es hablar también del modelo de sociedad actual; del modelo de producción y consumo actual y de su relación con el medio ambiente, con la forma de vida de las personas y con la salud de los propios consumidores.

En las economías industrializadas no solo se consume para satisfacer las necesidades reales, sino también para alcanzar símbolos de posición social o felicidad, es decir, los valores que «vende» la publicidad.

Se consume para imitar a los sectores de la sociedad que se presentan como modelos, los ricos, los famosos, etc., y al imitarlos se pierde la capacidad de definir aquello que es racional y necesario de verdad. papel clave de los consumidores.

Todos los sectores de la sociedad, gobiernos, industria y consumidores, son responsables de la crisis ecológica y a todos incumbe poner en marcha una estrategia para alcanzar un consumo y una producción sostenibles. Los gobiernos tienen la responsabilidad de crear políticas de protección ambiental y producción limpia para una mayor racionalización del consumo.

La industria, por su parte, debe asumir su responsabilidad y transformar sus modos de producción y comercialización. Y por supuesto, los consumidores tienen que asumir su cuota en esta responsabilidad colectiva y adoptar pautas de conducta más responsables y racionales en relación al consumo y disfrute de bienes y servicios.

En todos los casos, los consumidores pueden y deben desempeñar un papel determinante, y por esta razón el hecho de ser conscientes de su responsabilidad y de su fuerza potencial es tan importante para evolucionar hacia un mundo ecológica, ambiental y socialmente sostenible.

Muchos de los aspectos relacionados con el consumo requieren que la sociedad se pregunte sobre su propio estilo de vida y cuestione la idea imperante de que tener y consumir más conlleva ser más feliz y disfrutar de una mayor calidad de vida.

Más allá del deterioro ambiental por la puesta en el mercado de cada vez más productos y del mayor consumo de energía, es incluso más preocupante el proceso de degradación de la salud debido do a los nuevos patrones alimenticios y sociales: aumento del colesterol, de las enfermedades cardiovasculares o de la obesidad, a lo que se suman trastornos como la anorexia o la bulimia.

El cambio hacia un modelo más sostenible debe empezar por un consumo consciente y responsable y para ello el consumidor debe exigir una información clara, sencilla y actualizada acerca de los productos ofertados en el mercado. Aunque actualmente el nivel de conciencia va aumentando, aún existe una importante carencia de información precisa y de fácil acceso al público que permita al consumidor su participación activa en este necesario proceso de cambio.

Vivir hoy pensando en mañana

Se tiene la impresión de que los ciudadanos más privilegiados en el orden mundial, como es el caso de los europeos, pueden consumir sin medida, pero las últimas cifras publicadas por la Comisión Europea no solo corroboran esa impresión, sino que casi asustan: cada habitante de la Unión Europea arroja anualmente a la basura 179 kilos de productos alimenticios en perfecto estado. O dicho de otro modo, casi el 50% de productos sanos y comestibles se pierden en las distintas fases del proceso que va desde la producción a la mesa (y cubo de la basura) del consumidor.

Aunque el Parlamento Europeo ya ha sugerido diversas medidas para combatir este desperdicio –entre otras que las etiquetas tengan una doble fecha: la del límite de venta y la del límite de consumo del producto en cuestión–, la última palabra sobre cómo proceder la tendrá la Comisión, con una potencial nueva directiva, y las autoridades responsables en los países para fomentar la racionalidad en el consumo.

El documento de la Comisión apuesta por el fomento de medidas para reducir el desperdicio como el etiquetado con doble fecha y la venta con descuento de alimentos próximos a la fecha de caducidad o dañados. Según datos de la Comisión, los 179 kilos per cápita que hoy derrochan los europeos –medio kilo al día y será un 40% más en 2020 si no se toman medidas– se pierden en todos los eslabones de la cadena agroalimentaria, aunque la mayor parte corresponde a los hogares, con el 42% de pérdidas. Le siguen de cerca los productores, con el 39%; el sector de comidas preparadas, con el 14%, y más lejos, con un 5%, los comerciantes.

Pero la Europa «rica» y consumista tiene también muchas bolsas de pobreza, en las que viven, según la CE, 79 millones de personas, un 15% de europeos con unos ingresos inferiores al 60% de la renta media de su país de residencia –entre ellos 16 millones que reciben ayuda de organismos de beneficencia–, según señala el estudio.

Ante este panorama, «es indignante que casi 90 millones de toneladas de alimentos en perfecto estado para el consumo acaben en la basura», alertó una eurodiputada tras la publicación de estas cifras. El informe insta a la Comisión a analizar con profundidad las múltiples facetas del fenómeno y tomar medidas, una petición que se amplía a los Estados. Antonio Tajani, vicepresidente del ejecutivo comunitario, prometió que la Comisión presentará varios proyectos legislativos.

Foro estilo sostenible

A la luz de estos datos es evidente que, en un contexto de crisis global como el actual, es necesario un replanteamiento en la forma de consumir. Y es aquí donde todos los agentes implicados –autoridades, empresas, consumidores– tienen algo que decir.

Las empresas han empezado a hacerlo. Y una representación de ellas de muy diversos sectores acaba de presentar el nuevo Foro Estilo Sostenible, una plataforma creada por iniciativa de Fundación Entorno-BCSD España que cuenta con la participación de nueve empresas –Campofrío, DKV Seguros, Ecoalf, Mango, Grupo Matarromera, Meliá Hotels International, Nestlé, Pepsico y Unilever– y tres socios estratégicos: Deloitte, Havas Media y Yo Dona.

Esta plataforma empresarial es, en palabras de Cristina García-Orcoyen, directora gerente de Fundación Entorno, el lugar donde empresas y consumidores que compartan valores sociales y ambientales puedan actuar juntos, marcando la hoja de ruta hacia una nueva sociedad de consumo».

Los productos y servicios de las empresas del Foro Estilo Sostenible están presentes en la vida diaria de más de cuarenta millones de españoles. En sus casas, en su alimentación, en su cuidado personal, su ropa, su calzado, su ocio y su trabajo.

Y con ese potencial, «estamos convencidos de que podremos conectar los valores ambientales y sociales de un número creciente de ciudadanos con los mismos valores de empresas líderes, que pueden contribuir a una vida más sana y sostenible con el objetivo de crear una auténtica nueva cultura del consumo», explica Cristina García-Orcoyen.

A su juicio, «los consumidores se sienten a menudo confusos, enfadados e incluso engañados cuando no pueden traducir en decisiones de compra sus valores.

Y esto pasa en gran medida porque no reciben la información que necesitan, de forma clara y concisa».

«Somos conscientes de que las empresas tienen que trasladar mejor su mensaje, sin publicidad engañosa, sin contradicciones, con veracidad y claridad para que los consumidores puedan identificar y decidir de forma sencilla qué empresas y qué productos merecen su confianza», añaden los creadores de este foro. La idea, por tanto, es «trabajar de forma conjunta en la búsqueda de soluciones que aprovechen las oportunidades que toda crisis brinda a quien se pone a la vanguardia del cambio».

El Foro Estilo Sostenible es, por tanto, «un espacio común, creativo, innovador y dinámico, donde las empresas puedan poner en valor su compromiso con la sostenibilidad y recojan las inquietudes de los ciudadanos en este ámbito».

Durante 2012 esta plataforma empresarial pondrá en marcha varias actuaciones. Desde la web Estilosostenible.es, consumidores y empresas tendrán un lugar de encuentro, de intercambio de información centrado en las ventajas de un estilo de vida saludable y sostenible.

Este espacio también aconsejará a los consumidores en aspectos de la vida diaria relacionados con la salud, el cuidado personal, el vestuario, la comida o el ocio, que supongan un cambio en las actitudes sociales y ambientales.

El foro trabajará también en un think tank sobre marcas y comunicación con estilo sostenible que liderará Havas Media y un informe de tendencias de los consumidores españoles, un trabajo de fondo que será abordado por Deloitte.

El trabajo de este año se completará con un premio Estilo Sostenible que incluirá tres categorías: Emprendedores y sostenibilidad, Educación y sostenibilidad y Ciudadanos y sostenibilidad.

Las empresas de esta plataforma, y cada vez más muchas otras, están comprometidas con una visión diferente del consumo y de la vida, y han trasladado esa visión a estrategias y planes de negocio concretos que enlazan con los valores de muchos consumidores.

Se están dando los primeros pasos para un verdadero cambio en la hoja de ruta, pero ha llegado la hora de apostar por un verdadero movimiento social que haga posible un comercio y un consumo más justos, más saludables y más sostenibles. La manera en que se produce y se consume será la clave del éxito o del fracaso de este ambicioso pero ilusionante objetivo.

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