Nuevas soluciones a viejos problemas

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No hay que escarbar mucho para encontrar ejemplos de organizaciones no lucrativas con años de existencia que continuamente están buscando la innovación. En este artículo no tratamos de entrar a definir las fronteras de qué son y qué no son los emprendedores sociales. Si bien, nos sentimos bastante cómodos con la definición del profesor Austin: «emprendimientos sociales son aquellas actividades innovadoras que crean valor social y que pueden ocurrir en los sectores no lucrativos, empresariales y públicos.»

Nos hemos permitido elegir cuatro ejemplos para explicar las características principales de estas organizaciones innovadoras y los emprendedores que tienen detrás: la Fundación Futur, Icaria Iniciatives Socials, Fundación Pro Vivienda Social y Teach for America.

INNOVANDO EN EL SECTOR DE LA RESTAURACIÓN. La Fundación Futur (en adelante, Futur) es una empresa de inserción social, sin ánimo de lucro, fundada el año 1996 para reinsertar social y laboralmente a personas que se encuentran en situación de exclusión. Futur nace con la finalidad de crear puestos de trabajo dignos para colectivos con especiales dificultades: reclusos, inmigrantes, familias monoparentales con pocos recursos, personas sin techo, parados de larga duración, mujeres maltratadas.

En sus orígenes, Futur empezó a trabajar en el sector textil, pero al poco tiempo comprobó que se trataba de un sector en crisis con muchos problemas, y buscó un nuevo sector: la restauración, desarrollando un posicionamiento innovador basado en productos ecológicos, biológicos y de comercio justo.

Al entrar en el sector del catering y comedores escolares con un perfil propio, la restauración sostenible, Futur encontró un nicho de mercado que le ha permitido crecer. El director, Manel Almirall, y su equipo están creando puestos de trabajo para personas que tienen difícil «empleabilidad», y lo están haciendo al mismo tiempo que generan valor económico para hacer sostenible la iniciativa en el largo plazo.

IDEAS QUE FOMENTAN EL EMPLEO. En 1976 se abrió la Escuela de Educación Especial Taiga, pionera en la integración de niños con retraso mental. Además de la formación escolar, los niños y sus familias necesitaban un proyecto laboral. Desde Taiga los empleaban de botones o de repartidores, pero cada vez había menos oferta de estos empleos. Por eso se decidieron a enseñarles un oficio. «Escogimos las artes gráficas con criterio pedagógico, explica Mª José Pujol.

Es un oficio fácil de enseñar y se detecta de inmediato si el trabajo está bien o mal hecho».

En 1989 y desde Taiga promueven la Formación Profesional Especial en la rama de serigrafía y estampación técnica, y en 1992 se funda el Centro Especial de Empleo Icaria Serigrafia, S.A.L. con el objetivo de emplear a personas adultas con discapacidad psíquica y así favorecer su integración social y laboral.

A la vista de los adelantos técnicos que se están dando en las artes gráficas, y la aparición de la impresión digital, Icaria decide crear un albergue de bajo coste al lado de Barcelona. El Albergue INOUT nace bajo la misma forma jurídica y con la misma misión que Icaria Artes Gráficas: ofrecer una salida laboral a personas discapacitadas, especialmente a los alumnos de Taiga.

Es de nuevo un concepto innovador, como el de Futur. El noventa por ciento de las 40 personas que trabajan en el mismo son personas discapacitadas psíquicas y físicas.

INOUT, en medio del parque de Collserola, está a 20 minutos en tren de la plaza de Cataluña de Barcelona, y está captando a un público que quiere un entorno natural, sin renunciar a la ciudad, y que no tiene inconveniente en que los empleados sean personas discapacitadas. De nuevo, la directora de Icaria, Mª José Pujol y su equipo, están creando puestos de trabajo estables y muy interesantes para un colectivo con gran necesidad de trabajar.

LA COMUNIDAD PROMUEVE SU PROPIA INFRAESTRUCTURA DE GAS. La Fundación Pro Vivienda Social (FPVS) nació en el extrarradio de Buenos Aires a mitad de los años 90. Y con una fórmula innovadora empezó a otorgar créditos a grupos solidarios de los barrios del noroeste del área metropolitana para que las familias pudieran mejorar sus viviendas.

La aplicación del microcrédito a la vivienda no era entonces muy usual, pero pronto más de 8.000 familias consiguieron mejoras en sus casas gracias a esta fórmula.

En el año 2001 Argentina sufrió su grave crisis económica y el país literalmente se colapsó. No había margen para el microcrédito aplicado a la mejora de las viviendas, y la FPVS vio amenazado su futuro. Su creador, Raúl Zavalía Lagos, decidió escuchar a las comunidades de los barrios, y estas solicitaron ayuda a la FPVS para hacer llegar el gas a los barrios. Se trataba de barrios pobres, sin agua corriente ni cloacas, calles sin asfaltar, sin aceras.

Raul Zavalia y su equipo decidieron arriesgarse y aplicar la misma filosofía de los microcréditos a la creación de la infraestructura comunitaria. La multinacional española Gas Natural, accedió a llevar el gas si la comunidad pagaba por las obras y se cumplían todos los requisitos técnicos y de seguridad. La FPVS consiguió una ayuda del Banco Mundial que le permitiría crear un fideicomiso para empezar el proyecto.

Se hicieron los estudios, y se comprobó la viabilidad, para lo cual era necesario que el 70% de los vecinos de una manzana se adhiriera al mismo. Como el precio de una bombona de gas en Buenos Aires es 7 veces mayor que el gas canalizado, el proyecto consiguió arrancar con éxito gracias a que la comunidad se organizó. Así lo explica Raúl Zavalia: «Juntamos el capital de los vecinos y lo convertimos en un fondo para poder hacer llegar el gas a la comunidad.» Más de 2.000 familias tienen hoy gas gracias a este sistema, y el proyecto sigue creciendo.

JÓVENES QUE CAMBIAN EL SISTEMA EDUCATIVO. Teach For America nace en 1989 cuando Wendy Koop estaba escribiendo su tesis en la Princeton University sobre cómo resolver la desigualdad educativa en los Estados Unidos. A W. Koop se le ocurrió: «¿Por qué no hacer que los mejores cerebros se comprometan dos años a enseñar en escuelas públicas rurales y urbanas? Cambiaría las vidas de algunos estudiantes que reciben la educación más deficiente de la nación y cambiaría la conciencia y la dirección de los futuros líderes de nuestro país.»

Desde 1990, cerca de 17.000 personas se han unido a Teach For America impactando las vidas de dos millones quinientos mil estudiantes y construyendo una poderosa fuerza de egresados que trabajan para lograr cambios a largo plazo en muchas áreas: legislación, medicina, políticas públicas y negocios.

La organización selecciona jóvenes que tengan habilidades de liderazgo, en función de una serie de características que han identificado en los últimos 16 años como necesarias para tener éxito enseñando en este tipo de comunidades.

Una vez admitidos, los jóvenes asisten a un instituto de entrenamiento de verano donde pueden aprender enfoques exitosos utilizados por maestros en comunidades de bajos ingresos, como habilidades de enseñanza. Adicionalmente, Teach For America coordina una fuerte red de apoyo que les da a los miembros acceso a recursos profesionales de enseñanza y de desarrollo, los cuales les serán de utilidad dadas sus necesidades individuales.

EN BUSCA DE LA AUTOSOSTENIBILIDAD ECONÓMICA. Las innovaciones que acabamos de mostrar huyen de modelos basados únicamente en la filantropía o financiados fuertemente con apoyos de las administraciones públicas. Son modelos liderados por equipos que buscan continuamente iniciativas de mercado interesantes y con posibilidades de futuro. Por ejemplo, Icaria Iniciativas Sociales empezó con una empresa de artes gráficas que en los últimos años le ha dado muy buenos resultados.

Con la llegada de la impresión digital, que amenazaba las artes gráficas tradicionales, se pensó en un nuevo negocio en el que las personas con alguna discapacidad pudieran también trabajar y realizarse como personas. La creación hace dos años de un albergue de bajo precio en un entorno natural cercano a Barcelona, y dirigido a alojar a visitantes de escuelas, jóvenes y familias se está mostrando como una actividad rentable y con buenas perspectivas de futuro.

Pero la sostenibilidad económica no es el fin de la iniciativa, es sólo el medio para conseguir el objetivo de transformación social que persigue cada uno de los proyectos. En nuestros ejemplos, ofrecer un puesto de trabajo interesante a disminuidos psíquicos y personas en situación de marginación, mejorar la calidad de vida y las infraestructuras de un barrio pobre de Buenos Aires o contribuir a conseguir más equidad en el sistema educativo norteamericano.

En definitiva, la sostenibilidad económica les ofrece a estas organizaciones sociales independencia, y les obliga continuamente a buscar oportunidades de negocio interesantes. En otras palabras, les empuja a emprender e innovar socialmente.

PENSAR DE MANERA DIFERENTE. Es verdad que el éxito o el empuje de las iniciativas analizadas se sustenta en personas y sus equipos que buscan oportunidades para emprender socialmente de forma continuada. La innovación es una característica del sector de las organizaciones no lucrativas, y siempre que algún problema social está sin cubrir, no tarda mucho en crearse una nueva ONG para tratar de buscar soluciones.

Ahora bien, para nuestro análisis hemos elegido casos que atacan retos sociales que hace años que existen. Los emprendedores sociales que las lideran están buscando «nuevas soluciones a viejos retos». Si las organizaciones sociales no evolucionan e innovan al ritmo acelerado de las sociedades contemporáneas, corremos el riesgo de que las ONG sólo pongan parches a desafíos o contradicciones muy profundas.

Para innovar escuchan lo que les pide la comunidad. Raul Zavalía nos explicaba recientemente: «En el momento de la crisis argentina las familias de los barrios pobres nos pedían infraestructuras comunitarias, y concretamente el gas. Una garrafa de gas costaba siete veces más que el gas canalizado.» En ese momento la FPVS tomó la decisión de dejar de dar microcréditos para vivienda, para pasar a innovar con la comunidad llevando el gas.

Estos líderes piensan de forma diferente a la forma tradicional. Wendy Koop cuando piensa en Teach for America se pregunta: «¿Quiénes son las personas que en el largo plazo pueden ayudar a cambiar el sistema educativo en los Estados Unidos?»

Y, la respuesta no se encuentra en los maestros, las asociaciones, los padres, los políticos, las escuelas, etc., sino que va a buscar a los jóvenes de las élites de las mejores universidades del país, porque considera que «si estos jóvenes de 22-23 años tienen una experiencia enseñando dos años en los barrios pobres, cuando crezcan y ocupen puestos influyentes en la sociedad ayudarán a cambiar el sistema». La fundadora de Teach for America ideó una respuesta inusual a un viejo reto social que cada vez es más importante en su país.

CERCA DE LOS BENEFICIARIOS. Por último, estas organizaciones son capaces de innovar porque detrás de cada uno de estos casos analizados hay personas que conocen muy bien a los beneficiarios que trabajan o colaboran en sus iniciativas. Sean estos los vecinos del extrarradio de una gran ciudad, disminuidos psíquicos, estudiantes de las mejores universidades o personas excluidas socialmente de diferentes lugares. Los cuatro emprendedores que hemos elegido para explicar la innovación en las organizaciones de la sociedad civil conocen y están muy cercanos a su principal activo, las personas que trabajan en las iniciativas.

En resumen, el liderazgo y la innovación social requieren de personas que saben escuchar las demandas de la sociedad donde viven, han aprendido a aproximarse a los retos que quieren abordar de forma diferente, y conocen muy bien el terreno que pisan.

Por Alfred Vernis
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