“Conecta Ahora” reduce la brecha digital: Microsoft Ibérica acerca las virtudes de las nuevas tecnologías a colectivos desfavorecidos

Nuria García1 septiembre 2009

Conecta Ahora era una «semilla», un proyecto sin duda prometedor aunque limitado, hasta que Microsoft Ibérica puso sus ojos en él. Hace cuatro años, la Fundación Esplai era el único motor de la iniciativa hasta que el gigante Microsoft se decidió a entrar en el juego de la alfabetización digital dirigida a los colectivos sociales menos favorecidos en España. El cometido es reducir la brecha digital, mejorar las posibilidades de acceso al mercado laboral y facilitar la inclusión social de ciertos grupos, con especial énfasis en personas desempleadas, mujeres mayores de 45 años, inmigrantes, minorías étnicas y jóvenes acechados por el fracaso escolar. Es bien sabido que Bill Gates siempre ha hecho gala de un carácter muy comprometido.

La implicación en este tipo de actividades es un factor muy arraigado en grandes corporaciones norteamericanas como Microsoft, pero Conecta Ahora es una creación propia de la filial ibérica. Partiendo de la filosofía del Gates de los primeros años de «poner un PC en cada casa», Microsoft Ibérica era consciente de que había que dar un paso más. Había que acabar con las barreras sociales, culturales, económicas y –por qué no– mentales, que impiden a ciertos colectivos conectarse realmente a la sociedad de la información. La idea era hacerles fuertes y, ante todo, autónomos frente a las llamadas TIC.

Microsoft y la Fundación Esplai aunaron esfuerzos en esta nueva aventura de la alfabetización digital con el programa Conecta Ahora. Esta fundación con sede en Cataluña aporta lo que mejor sabe hacer: el dominio de una metodología de trabajo con grupos sociales con necesidades muy específicas.

Por su lado, Microsoft Ibérica, principal apoyo financiero de la iniciativa, se responsabiliza de la parte tecnológica y la búsqueda de vías para dar visibilidad al proyecto.

Así creció la «semilla» de Conecta Ahora en toda España. Los datos de 2009 reflejan el éxito de este intento por borrar la distancia que separa a los «conectados» y los que no saben qué es un ordenador. Existen ya 74 centros Conecta –llamados «aulas de informática» o «telecentros»– funcionando, además de una red asociada de 353 otros centros distribuidos por un total de 16 comunidades autónomas. La diferencia entre las aulas informáticas y los centros asociados es que los segundos ya disponen de un espacio creado previamente, no parten de cero. Han decidido enrolarse en Conecta porque sus programas en marcha no lograban calar demasiado en la gente, bien porque los contenidos no eran los adecuados o quizás porque la metodología no era la correcta.

Desde 2005, Conecta Ahora ha formado a más de 216.000 personas en España, con una inversión por parte de Microsoft que ronda los 2,3 millones de dólares, tanto en capital como en software.

ACOGIDA MÁS QUE POSITIVA. Uno de los baluartes de Conecta Ahora es Olvido Nicolás, directora del Área de Responsabilidad Corporativa de Microsoft Ibérica. Olvido repasa la filosofía del proyecto poniendo el acento en que «dejar unos ordenadores en manos de una ONG no es el objetivo». El valor de esta metodología reside en «acercar las ventajas de la tecnología a la gente, no la tecnología en sí». Se trata de poner a su alcance las numerosas aplicaciones de estas herramientas para su vida cotidiana y, sobre todo, eliminar esos miedos y reticencias preliminares cuando se enfrentan a un teclado y un ratón.

Muchos participantes jamás se hubieran imaginado que su etapa de formación en las ONG integradas en la red Conecta Ahora les iba a servir de tanto. Es el caso de la joven Judith Ramírez, quien, un buen día, encontró el rumbo de su futuro profesional gracias a su paso por la Fundación Tomillo, en el madrileño barrio de Orcasitas.

Con 15 años, se dejó guiar por la Fundación Tomillo recibiendo formación para poder llegar a ser profesora de personas mayores. La joven, a punto de cumplir ahora 19 años, cuenta cómo la experiencia le enseñó algo más que nociones informáticas; le enseñó unas habilidades sociales que ni sospechaba que tenía. El beneficio personal ha sido mayúsculo para esta joven. Tanto es así que, mientras continúa con sus trabajos voluntarios en la Fundación Tomillo, se ha puesto a estudiar Atención Fitosanitaria y no descarta seguir el rumbo del trabajo social en un futuro. El sentido de la «responsabilidad y la disciplina» que aprendió de la mano de Conecta Ahora han sido buenas lecciones de vida para Judith.

Desde Asturias, otra beneficiaria, Josefa Soto Barreiro, se deshace en halagos hacia el programa ahora que puede comunicarse vía Internet con su familia en Madrid y algún que otro pariente lejano que reside en Argentina. A sus 59 años de edad, Josefa se define como «una mujer comunicativa por naturaleza».

Se enteró de la existencia de estos cursos a través de una amiga, acudió al Ayuntamiento de Avilés para inscribirse y ahora está recibiendo formación por parte del dinamizador del centro y de dos jóvenes voluntarios estudiantes de un instituto de esta localidad. Es un magnífico ejemplo de cómo unas y otras generaciones se pueden entender bien entre ellas.

La directora del Área de Responsabilidad Corporativa de Microsoft, quien también ha querido involucrarse como voluntaria en estos planes alguna vez, recuerda casos tan extraordinarios como el de un señor en edad de jubilarse, carnicero de profesión: «Tras la formación recibida a través de Conecta Ahora, este señor llegó a montar una carnicería on-line con fotos de los productos cárnicos a modo de escaparate. Un mérito increíble porque había incluido la descripción de cada pieza, exponía sus ofertas y ofrecía su teléfono de contacto para que los clientes le llamaran. Un caso sorprendente».

Sirvan de muestra estos tres ejemplos. La buena acogida queda plasmada en las cifras que baraja el Área de RSC de Microsoft: el 82% de los beneficiarios está aplicando las nociones aprendidas en estos cursos para recabar información necesaria para su día a día, el 64% emplea el bagaje adquirido para comunicarse a través del correo electrónico, el 69% es capaz de elaborar sus propios documentos, el 49% lo utiliza para comunicarse mediante mensajería instantánea y el 44% de los formados busca empleo a través de la Red.

LOS DINAMIZADORES. En todo su periplo con Conecta Ahora, Olvido Nicolás se siente muy satisfecha del trabajo reali- zado por la Fundación Esplai y, en general, de todas las ONG participantes. Microsoft por sí solo no podría penetrar en un barrio cualquiera y poner en marcha el proyecto partiendo de la nada; necesitaba esa capilaridad de las ONG locales, que son las verdaderas conocedoras de la situación de algunos grupos sociales especiales. En ocasiones, el gigante del software ha prestado su ayuda cuando ciertas organizaciones ya estaban llevando a cabo sus planes en ciertos barrios con víctimas de la violencia de género o inmigrantes. «La tecnología ha sido un gancho para estas personas», reconoce Nicolás y añade que muchas personas mayores que se sienten solas aprenden a utilizar el chat para entablar conversación con sus nietos.

Romper barreras generacionales y buscar ese estimulante son las armas de Conecta Ahora. Y, por supuesto, está la figura vital del dinamizador, es decir, el coordinador de estas aulas –más allá del típico profesor de informática– que debe poseer un perfil de psicólogo, animador y trabajador social, todo a la vez. «Al dinamizador habría que hacerle un monumento», enfatiza Olvido Nicolás.

La de formación constante de los dinamizadores es un pilar importante en Conecta. Se les forma para que enseñen nociones tecnológicas, a su vez, a determinados grupos específicos, cada uno con su idiosincrasia y sus requerimientos. El proyecto dispone de una plataforma on-line, donde estos coordinadores intercambian experiencias y reciben instrucciones en función del perfil de personas y necesidades que deban atender.

«Este año nos estamos centrando mucho en grupos con discapacidad y ya se está proporcionando formación al respecto a los dinamizadores», explica la directora de RSC. También se ha retomado este año las clases dirigidas a mujeres y a minorías étnicas. Como acicate, Conecta celebra anualmente un encuentro para dinamizadores del proyecto, de manera que puedan conocerse personalmente. Olvido Nicolás cree que el trueque de información entre estas fuerzas dinámicas del proyecto es muy valioso, no en vano la buena estrella de Conecta depende mucho de la labor de todos ellos.

Un apoyo fundamental para algunos de los dinamizadores de los centros son los jóvenes que participan de forma voluntaria en la iniciativa, los cuales se involucran e intervienen de forma activa en los cursos. Precisamente del buen hacer de muchos de estos jóvenes –mayoritariamente en edades de Secundaria– se nutre una parte de Conecta. Llegó a ser tan grande la presencia de savia juvenil en este programa que, inevitablemente, Conecta Joven fue surgiendo como un plan de acción aparte, y con mucho éxito hasta el momento. Conecta Joven tiene como objetivo primordial fomentar el intercambio generacional a través de las nuevas tecnologías; así, los dinamizadores preparan a jovencísimos voluntarios para que sean capaces de enseñar a personas con escasos recursos formativos, económicos o sociales cómo emplear las herramientas informáticas.

De esta manera, adolescentes y mayores comparten un mismo espacio de entendimiento y cada generación aporta sus principios y valores. A los más jóvenes les está ayudando a implicarse en su comunidad mejor y valorar la importancia de comprometerse.

Hasta ahora, Conecta Joven está funcionando en 24 centros de diez comunidades autónomas diferentes, con una participación de 1.900 voluntarios y voluntarias, que ya han compartido sus conocimientos tecnológicos con más de 10.000 adultos. Estas cifras no cesan de crecer como la espuma. Olvido Nicolás comenta que entre los chicos y chicas funciona el boca a boca a las mil maravillas. Muchos están tan entusiasmados que quieren repetir el año siguiente, estimulados por los encuentros anuales de voluntarios de toda España donde más de 200 jóvenes se dan cita para conocerse y hacer amigos.

ABRIR VENTANAS AL MUNDO. Cada vez que Microsoft promueve la apertura de un nuevo centro, se celebra un evento, como ocurrió hace unos meses con la inauguración del aula informática de Cáceres, donde también participó el ayuntamiento local. En este caso concreto, la propia ciudad confió en Conecta Ahora para ayudar a ciertos barrios problemáticos de etnia gitana.

Se pretendía así limpiar la imagen de un área concreta de la ciudad para que sus nuevas generaciones pudieran tener más salidas: «Se trata de abrir ventanas al mundo y tener otras referencias», comenta Olvido Nicolás. En 2008 también se inauguró otro de estos centros en Don Benito, Badajoz, en colaboración con Secretariado Gitano. A la vez, se organizó una formación especialmente destinada a mujeres gitanas de esta localidad, una genial idea que no sólo sirvió para ofrecerles unas nociones básicas en cuanto al uso de herramientas tecnológicas, sino que las animó a que siguieran haciendo actividades de otro tipo, como la gimnasia. Al sentirse bien fuera de su círculo familiar, se vieron capacitadas para tomar parte en otro tipo de actividades con mujeres no gitanas. La informática sola quizá no solucione todos los problemas, pero sí nos abre caminos inexplorados, según Olvido Nicolás, que agradece el apoyo de toda la red de ONG locales colaboradoras.

Aunque Conecta Ahora nació para un periodo de tres años, ya cumplidos, ha dado tanto de sí que Microsoft Ibérica ha decidido ampliar su vigencia en pos de nuevos objetivos anuales. Para el próximo trienio, los colectivos con diversos tipos de discapacidad van a ser una de las metas. No importará tanto abrir un determinado número de centros, sino dotar a muchos de ellos de unas mínimas medidas de accesibilidad para estas personas. Este año ya se están habilitando un total de nueve centros operativos con soportes técnicos básicos como son los teclados más grandes o ratones especiales. Olvido quiere, además, que la figura de la mujer ajena a las tecnologías se vea reforzada en los próximos planes de su departamento. «Nos iremos marcando metas cada año porque siempre surgen necesidades nuevas que cubrir», vaticina.

En un futuro cercano, a Microsoft Ibérica también le gustaría poder hacer mejores estimaciones sobre los frutos de Conecta Ahora de cara a la inserción laboral de muchos colectivos. Este cálculo no resulta nada fácil, pero ahí queda como asignatura pendiente.

Casi un millar de ONG registradas en el proyecto «Dono»

DONO no es el único proyecto de Microsoft en materia de donación de software en la actualidad, pero sí es el de más impacto. Está orientado a todo tipo de ONG, en principio, pero las pequeñas y medianas son las principales beneficiarias ya que DONO tiene fijado el límite de licencias de software en un tope de 50 por organización. Surgió en EE.UU. bajo otra denominación y buscó implantarse a través de distintos socios en otros países como España. Aquí eligió de pareja de baile a Technosite, empresa de la Fundación Once.

Para la directora de RSC de Microsoft, es primordial que la opinión pública sepa que el software donado a ONG en ningún caso está desactualizado o es de segunda categoría, sino que Microsoft ofrece la última versión de sus productos. Es exactamente la misma calidad que se vende a cualquier empresa que requiera firewalls, un servidor de correo o un programa de CRM, por ejemplo, «porque entendemos que toda ONG necesita estar actualizada para gestionar bien sus proyectos», asegura. Microsoft se ocupa de que el software no les cueste dinero a estas organizaciones, mientras que Technosite se lleva un pequeño margen por gestionar las peticiones y la web.

Datos de abril de 2009 indicaban que había 1.014 organizaciones registradas ya en este programa, un número que no ha dejado de crecer hasta la fecha. Desde el arranque del proyecto se han hecho 484 donaciones, lo que supone un valor cercano a los seis millones de euros.

Aparte de los programas de donación de software, Microsoft Ibérica ha puesto en marcha una web que ofrece cursos de formación, seminarios y otros eventos dirigidos a organizaciones no gubernamentales para concienciarlas de que las nuevas tecnologías confieren productividad y competitividad también en el campo social.

Voluntariado corporativo: un baño de realidad 

Microsoft ofrece a sus empleados –más de 700 en toda España– cinco días laborables de permiso para que los invierten acciones de voluntariado. Siete programas diferentes son las opciones que tienen actualmente los trabajadores de Microsoft para estimular el potencial de los más desfavorecidos. La propia Olvido Nicolás se prestó a participar en los planes de Conecta Ahora: «Es un baño de realidad, te pone los pies en el suelo porque nosotros nos movemos normalmente a un determinado nivel tecnológico, pero el mundo real no es así. Mucha gente aún no sabe qué es un ordenador», comenta reviviendo su experiencia.

Hacerte voluntario por unos días resulta muy gratificante para el empleado, sobre todo cuando constata el valor que aporta su experiencia a muchas personas en riesgo de exclusión social. «El día que les enseñamos cómo funcionaba el messenger, muchos daban palmas de alegría. Esta experiencia te marca como persona y como profesional», cuenta la directora del Área de RSC. Aparte las clases tecnológicas, potenciar el espíritu emprendedor o enseñarles cómo aplicar sus habilidades sociales son lecciones ofrecidas por muy diversos perfiles dentro de la plantilla. En el año 2008 se inscribieron 82 trabajadores y se impartieron más de 2.000 horas de voluntariado destinadas a unos 1.300 beneficiarios. Y tan sólo era un proyecto piloto. A mediados de 2009, las solicitudes ya superan con creces las del pasado año.

Por Nuria García González
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