Los seis trucos para invertir tu dinero con impacto

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El mundo de las inversiones de impacto ha asimilado el lenguaje y las estructuras de los tradicionales fondos de inversión. Pero no todo es lo que aparenta. Conseguir impacto además de retorno financiero tiene sus trucos.

1 Gozar de una pasión personal

«Quería sonreír igual que mi amigo cuando le pregunté sobre su último proyecto mientras jugábamos al billar», es la contestación que da el filántropo Bob Patillo cuando explica por qué se involucró en las inversiones de impacto.

Los negocios le marchaban muy bien, pero Patillo tenía la sensación de que le faltaba algo. Su amigo era el banquero Steven Rockefeller, cuyo entusiasmo por las microfinanzas contagió a Patillo hasta tal punto que este decidió vender la empresa familiar para poder dedicarse de lleno a las inversiones de impacto.

Apasionados de las inversiones de impacto como Patillo están impulsando el desarrollo de este nuevo sector. Le dedican tiempo y recursos, y asumen los riesgos que supone abrir brecha en un territorio nuevo, porque han encontrado un modelo que les motiva.

Miden el éxito de sus inversiones no solo por el crecimiento de las empresas que financian, sino también al comprobar la satisfacción en las caras de los emprendedores que, gracias a su ayuda, disponen de acceso al sistema financiero global y contribuyen a cambiar el destino de sus comunidades.

2 Poder «meter mano»

Patillo recomienda a los potenciales inversores y filántropos con miedo de entrar el sector, que no se obsesionen con la cuantía de su primera inversión. Según él, lo más importante es «comenzar» y «¡aprender haciendo!». Es una reflexión personal. Hace unos años, cuando lo invitaron a formar parte del patronato y del comité de inversión de Acción Internacional, Patillo estaba dudando si ser uno de los primeros inversores. Ahora reconoce que lo que aprendió en Acción, y otras experiencias similares, cambió su vida.

El informe The Impact Investor, publicado por CASE, Pacific Community Ventures e Impact Assets en 2012, identificó el fenómeno del «inversor activo» como uno de los elementos que más influyen en el mercado de las inversiones de impacto. Según los autores, a diferencia de los fondos tradicionales, que ofrecen a sus inversores un retorno financiero y una estrategia ya cerrada, en las inversiones de impacto los inversores suelen colaborar con el equipo de gestión en el diseño del fondo, influyendo en las políticas y prácticas para alcanzar los objetivos financieros y no financieros.

Los inversores llegan incluso a financiar los costes de arranque de los nuevos fondos con recursos procedentes de sus fundaciones privadas. The Impact Investor concluye que «la influencia de los inversores llega mucho más lejos que la de los fondos de capital tradicional».

3 Experimentar con diversas fórmulas

La cartera de inversiones de impacto de Bob Patillo es muy heterogénea, como corresponde a un sector que está en sus primeras fases de desarrollo. Para explicar las decisiones de inversión algunos utilizan la metáfora del espagueti: «tirarlos a la pared y comprobar si se quedan pegados». Así, por ejemplo, Gray Ghost Ventures, el imperio del antiguo promotor inmobiliario y miembro del Impact 30 de Fortune, incluye en sus activos: un fondo para inversiones sociales en colaboración con su family office y una fundación holandesa, una incubadora, un fondo de capital semilla, una fundación privada, una aceleradora para emprendedores sociales y otras iniciativas similares.

Se trata de una historia de experimentación y crecimiento. Su primer fondo de microfinanzas se constituyó con 69 millones de dólares; ahora, Patillo gestiona más de 200 millones en distintos vehículos de inversión social. 4 aprovechar los servicios no financieros. Las inversiones de impacto responden a fallos en el mercado tradicional de financiación, por lo cual suelen requerir más apoyo a los emprendedores que el que proporciona el sector de las inversiones tradicionales.

Root Capital (Vid. Entrevista a Catherine Gill) llegó a la conclusión de que necesitaban ofrecer una formación y asistencia técnica previa con el fin de que la actividad de otorgamiento de préstamos fuera viable. Sus estadísticas avalan estos esfuerzos. Un 75% de los que reciben formación previa acceden a la financiación de Root Capital y el 40% de sus prestatarios accede posteriormente al crédito comercial normal, es decir, logran entrar en el circuito de las instituciones normales de crédito.

Hasta la fecha, Root Capital financia sus cursos y sus servicios de asistencia técnica prepréstamo (servicios no financieros) con subvenciones, pero estima poder cubrir estos costes con sus ingresos operativos a partir del 2016.

El planteamiento de Root Capital es una excepción; la tendencia es subsidiar los servicios de asistencia técnica a los emprendedores. Los líderes del movimiento Slow Money (Vid. Slow Money: donde se cruzan comida y dinero) animan a invertir en pequeños agricultores locales y sostenibles, y en las infraestructuras que los sostienen. Desde sus orígenes han incluido en su modelo una red de business angels y asesores experimentados que prestan asistencia técnica de forma voluntaria.

LGT Ventures, fundación suiza dedicada a la venture philanthropy, va un paso más allá: gestiona y subsidia una red internacional de profesionales voluntarios que pasan de 3 a 12 meses asesorando a empresas sociales que pertenecen a la cartera de inversiones de impacto de LGT en Asia, Latinoamérica y África.

Las entidades incluidas en la cartera de Patillo tienen estructuras independientes pero colaboran entre ellas. Por ejemplo, Indian Finance Company otorga préstamos a tasas de interés de mercado a colegios privados en la India (cuotas mensuales de entre 5-12 dólares) para que las escuelas mejoren sus infraestructuras y su calidad; préstamos que un banco comercial no concedería.

A su vez, la fundación privada de Patillo, Gray Matters Capital, otorga becas a graduados universitarios para que puedan trabajar en la administración de esos colegios.

Pacific Community Ventures, fondo para invertir en Pymes en barrios desfavorecidos, fue fundado con 9 millones de dólares que donó el emprendedor e inversor Bud Colligan junto con sus colegas de Silicon Valley. En los primeros años las inversiones venían acompañadas por asistencia técnica gratuita, una vez más, ofrecida de forma voluntaria por más de 200 empresarios y especialistas. Ahora ofrecen este servicio aparte a través de una fundación independiente del fondo de inversión.

5 Encontrar first risk capital

Al financiero George Soros le gusta estar «en el abismo lunático de las inversiones de impacto». Su Soros Economic Development Fund quiere demostrar que es posible conseguir retornos financieros y sociales y así catalizar mayor inversión privada en sitios como Liberia, Pakistán o Haití. Su fórmula para poder asumir los riesgos de un proyecto piloto es invertir como fundación, aprovechando la figura de los Program Related Investments (PRI), un instrumento financiero legal para fundaciones registradas en los EEUU que permite que las fundaciones inviertan en empresas sociales cuyos fines cumplen la misión de la fundación utilizando los fondos que se suelen dedicar a subvenciones.

Bob Patillo alardea de ser el primero en haber invertido en una de las empresas sociales estrellas del momento, D-light, que ha vendido luces LED a más de ocho millones familias de bajos ingresos.

Ahora D-light ha cerrado varias rondas de financiación comercial, pero en el momento en que Patillo invirtió, lo hizo a través de su fundación. Según él, la fundación le permite invertir en este tipo de iniciativas novedosas en condiciones menos restrictivas que sus fondos comerciales. Patillo sostiene que todavía se necesitan donaciones para financiar las fases de arranque de muchas de estas iniciativas, dados los altos costes de transacción que implican las modestas inversiones de estas empresas sociales.

Los PRI son un elemento cada vez más importante de los Capital Stacks (financiación por tramos de capital), ya que permiten acceder a fondos del mercado financiero más convencionales que huirían de los riesgos inherentes a los proyectos de las inversiones de impacto si no contaran con ciertas garantías. (Vid. Entrevista a Catherine Gill).

En el caso del Bay Area Transit Oriented Affordable Housing Fund, un organismo público otorgó una subvención de diez millones de dólares que permitió acceder a financiación con tres tramos de riesgo, en el que se incluían desde fundaciones privadas hasta una inversión de Morgan Stanley. El fin del proyecto era otorgar préstamos para la financiación de viviendas asequibles para familias de muy bajos ingresos en una de las ciudades más caras de EEUU.

6 Querer experimentar e innovar

Los investigadores de The Impact Investor argumentan que la «ingenuidad financiera» es una dinámica clave. A veces, las innovaciones consisten en la introducción de prácticas de los mercados comerciales tradicionales. Por ejemplo, Root Capital ha sido pionero en el uso del descuento de facturas en el mercado de Pymes de agricultura sostenible, con resultados muy positivos, tanto para las Pymes que acceden a nuevos mercados como para otros interesados en la cadena de valor. El producto les permite involucrar a socios estratégicos para el crecimiento de las Pymes y las inversiones de impacto como Starbucks o General Mills.

Otras veces, las innovaciones surgen de las realidades de un mercado todavía en desarrollo. Village Capital aprovechó el modelo de microcrédito de bajo coste de la metodología de village banking en la que los microempresarios locales se apoyan unos a otros y vigilan para que se devuelva el dinero prestado. La fundación de Patillo adoptó este modelo para reunir a una docena de emprendedores sociales prometedores y mejorar sus posibilidades de éxito.

Los emprendedores debaten cada aspecto de sus proyectos y cada uno sale fortalecido en el proceso con una red de emprendedores locales que les apoya. A final del periodo, los mismos emprendedores deciden cómo repartir la inversión de la fundación (varios cientos de miles de dólares) entre las empresas sociales que pertenecen al grupo.

En los últimos cuatro años Village Capital ha replicado su modelo en dieciséis comunidades, y un total de 275 emprendedores han obtenido treinta millones de dólares de inversión para financiar proyectos que prestan servicio a cuatro millones de clientes.

Por Kristin Majeska y Catalina Parra
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Comentarios

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  1. Rocio

    Y que deje un buen residual y se gane se esté o no se esté presente en el negocio.