El espíritu del emprendimiento, motor de desarrollo en África y Asia

Nuria García13 noviembre 2014
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En países lejanos con más o menos dificultades socioeconómicas o donde la situación política es comprometida aparecen proyectos liderados por emprendedores anónimos y diversas organizaciones con resultados satisfactorios y hasta sorprendentes.

Muchas de estas acciones se dirigen a ubicar a jóvenes y mujeres en un mercado laboral adverso, estimulando las ganas emprendedoras de los más desfavorecidos o despertando la pasión por escalar montañas.

La sed de conocimiento de sus alumnos empujó a Wanninayaka Nandasiri a emplear nuevos métodos de aprendizaje del inglés en una escuela pública de la provincia central de Sri Lanka.

Por ser una excolonia británica, el sector gubernamental y el privado exigen a los jóvenes del país una preparación mayor de la que ofrecía este colegio.

Los métodos del profesor Wanni gustaron poco a las autoridades locales, pero los chicos aprobaron muy bien su nivel elemental de inglés y a la escuela le valió muchos reconocimientos.

Así nació en 1998 la fundación de apoyo al aprendizaje Horizon Lanka, amparándose en la excusa de buscar un mejor nivel en inglés para luego expandir sus actividades hacia el conocimiento de la era digital.

Y no solo para los pequeños, sino para toda la comunidad con la creación de un laboratorio informático con Internet las 24 horas del día.

El problema residía «en la falta de conocimiento, la escasez de buenos profesores comprometidos, la ausencia de infraestructuras informáticas y la propia actitud pasiva –incluso negativa– de los adultos hacia los ordenadores y hacia Internet», recuerda este profesor.

Buen ejemplo del ímpetu del proyecto es que, en solo unos años, los propios chicos habían creado la página web de la organización. Para el fundador, el objetivo principal era «producir profesionales que dominaran las nuevas tecnologías y el inglés».

Los resultados reflejan que se ha cumplido su deseo: «Hemos conseguido un buen número de ingenieros especializados en software que han ido a parar tanto al sector público como al privado; licenciados y diplomados que han tenido nuestro apoyo».

«El pueblo de Mahavilachchiya es un pueblo BPO en sí (business process outsourcing) que se creó gracias a estudiantes con talento que han pasado por Horizon Lanka». Además, la fundación otorga microbecas destinadas a muchos estudiantes que se ven forzados a colgar los libros por la situación económica en sus casas.

De Sri Lanka el viaje del emprendimiento llega hasta Uganda, donde alrededor del 70% de la población tiene menos de 30 años. Youth Business International era consciente de la difícil salida que tiene esa masa de jóvenes en el mundo laboral.

Apostó entonces por mover el espíritu emprendedor de muchos de ellos colaborando con otras organizaciones. En el vídeo que promociona estas acciones, portavoces de una de las asociaciones implicadas, War Child UK, insiste en que los jóvenes ugandeses «muchos víctimas del fracaso escolar, otros residentes en zonas pobres y rurales» necesitan un «empujoncito».

Uno de los participantes que aparece en esta grabación cuenta cómo llegó a la organización Restless Development para aprender a montar su propio negocio.

La ONG le ayudó a ahorrar dinero para comprar una red de pesca, algo que luego le permitió comprar una barca. El joven convocó a otros vecinos que estaban en su misma situación para formarles, tal y como él había sido formado, y fue extendiendo sus conocimientos sobre el negocio de la pesca en su comunidad.

Una de las protagonistas destacadas del proyecto es Leticia Nabirye, que empezó de cero de la mano de Under Enterprise Uganda después de perder todo su rebaño de cabras por envenenamiento. Aprendió a sacar provecho de un terreno familiar infrautilizado donde plantó naranjos.

Fue un buen comienzo y ahora ha podido comprar otro pedazo de tierra donde sueña volver a explotar el negocio de las cabras. Leticia solo pretendía buscarse una forma de subsistencia pero descubrió el «gusanillo» del emprendimiento y, viendo que la gente daba importancia a su proyecto, se dijo a sí misma: «Pues vamos a por el negocio».

Pero el emprendimiento no entiende de fronteras ni conflictos. Cuando la revista Forbes calificó a Souktel como «una de las 10 startups de Oriente Medio a tener en cuenta por su ritmo de crecimiento», la aventura solo llevaba en marcha unos años. Desde una tierra tan inestable como es Palestina, su equipo de profesionales asesora en soluciones tecnológicas móviles adecuadas al mundo de la cooperación.

Los empleados de Souktel conocen bien por dentro los continentes de África y Asia, ya que algunos proceden de Oxfam u otras organizaciones como Save the Children.

Souktel desarrolla plataformas para recopilar datos y lanzar sondeos, limando las trabas a la hora de hacer llegar encuestas a muchos usuarios en cuestión de minutos.

Además, Souktel dispone de una plataforma de búsqueda de empleo a través del teléfono móvil que ya ha logrado algún premio. Y es que en el mundo de la ayuda humanitaria es difícil hallar buena información sobre ofertas de trabajo; las fuentes de empleo oficiales y otros anuncios clasificados sobre vacantes resultan escasas o casi inexistentes. Esta solución facilita la conexión entre buscadores de empleo y empleadores del sector mediante mensajes de texto, de audio y también mediante interfaces web. Uno de los clientes de Souktel es la Unesco, que utiliza un sistema de alertas móviles para garantizar la seguridad de las escuelas de Gaza.

Emprender para empoderar

Continuando en este país, la asociación Catholic Relief Services (CRS) puso en marcha desde Estados Unidos una red de socios de comercio justo que en Palestina lleva el nombre de Adel Fair Trade.

Courtney Lare, responsable de Justicia Económica de CRS, explica que la misión se inició en Jerusalén en 1961 con el fin de ayudar a mujeres necesitadas, sobre todo campesinas, a producir productos saludables. Por el queso de cabra, la limonada o los pepinillos en vinagre se ofrece un precio justo (adel en árabe significa «justo»).

«Preocupados por la situación de muchas mujeres de las comunidades palestinas, Adel Fair Trade les mostró el camino para ser autosuficientes y aumentar sus ingresos», explica la portavoz. Se tuvo que identificar a los grupos de riesgo de áreas rurales e integrarlos en unos programas de formación empresarial.

Muchas beneficiadas no contaban con ningún ingreso, la mayoría tenían hijos a su cargo, algunas era viudas y otras padecían alguna discapacidad física.

Courtney Lare da un ejemplo de los avances logrados entre los asociados: «En una fábrica productora de quesos de cabra, antes de llegar Adel Fair Trade la media de salario rondaba los 500 NIS (New Isreali Shekel), y ahora se sitúa en 1.230 NIS.

En un principio, Adel y CRS establecieron tres centros de producción en Palestina y formaron a unas cien mujeres en comercio justo, finanzas, marketing y producción.

Ahora ya son 200 familias las que participan en cinco centros de producción, todas relacionadas con productos orgánicos locales. Existe una tienda en Ramala para la venta al público y se organiza un mercado artesano cada semana con productos frescos, informa Courtney.

Las turbulencias y la tensión de la zona no han impedido las labores de Adel Trade Fair en estas décadas. «CRS se ha centrado en apoyar a sus socios locales para reforzar los aspectos económicos, cívicos y medioambientales de forma que Palestina sea un estado viable, al tiempo que ofrece respuesta a las crisis humanitarias cada vez que surge una», dice Lare.

On-the-job-training-by-EWNPor su parte, las mujeres en Nepal tienen una situación difícil, especialmente en comunidades patriarcales donde la ignorancia frena los avances. Muchas nepalís del campo solo esperan de la vida poder subsistir con trabajos mucho peor remunerados que los de los varones, o ni tan siquiera remunerados.

Ante tal situación, las tres hermanas Chhetri fundaron Empowering Women of Nepal (EWN) en 1999 con la idea de empoderar a estas mujeres mediante actividades de turismo de aventura. Estas hermanas organizan e imparten programas de training práctico gratuito para las alumnas, una formación pensada para reforzar las oportunidades de las féminas en el mercado laboral y despertar la capacidad emprendedora en otras tantas que, por su origen, son vulnerables.

Los programas de EWN incluyen unas técnicas, unos conocimientos intelectuales y emocionales que ayudan a las mujeres a salvar la presión social «con más coraje».

«Nuestro programa se celebra dos veces al año con grupos de treinta a cuarenta participantes. Algunas repiten. Trabajamos de manera individual para que lleguen a ser guías con sólidos conocimientos en el terreno. Hasta ahora, hemos formado a unas mil mujeres de Nepal como guías de trekking. Y estamos ofreciendo a otras jóvenes una formación especial en escalada sobre hielo, en ecoturismo, cocina y aspectos medioambientales», declara Lucky Chhetri.

Sharmila, madre soltera que se enganchó al programa en los comienzos, reconoce que con esta formación ha podido ofrecer una vida mejor a sus hijas: «Fue como salir de una cárcel. Por primera vez en mi vida tenía libertad para vivir como quisiera».

Otro testimonio más reciente es el de Karina Gurung, de 18 años de edad: «Cuando escuché la palabra ‘aventura’, quise enfrentarme a la aventura de mi vida. Si me convertía en guía de trekking, podría plantar cara a todos los problemas de la vida».

Viajando hasta Burkina Fasso la asociación Maïa lucha contra el abandono escolar de niñas desde 1998. Maïa significa «humanista» en lengua bambara, aclara su fundadora y presidenta, la profesora de Filosofía Aminata Diallo. El abandono escolar va unido a otras trampas del destino para muchísimas niñas de este país: embarazos no deseados y precoces, matrimonios forzados, pobreza, maltrato en el seno familiar y enfermedades como el sida.

Desde la ciudad de Bobo-Dioulasso, el equipo de Aminata ofrece información sobre el cuerpo humano, enfermedades de transmisión sexual, medidas de contracepción, derechos de los niños y de las mujeres, y cuestiones de género, entre otros temas.

Organizan charlas en escuelas primarias sobre la menstruación, ya que muchas crías se asustan tanto que no quieren acudir a clase. Todas proceden de ambientes desfavorecidos y carecen de medios para comprar compresas higiénicas, por lo que hay enseñarles cómo confeccionarse sus propias compresas caseras y otras cuestiones relativas a la salud sexual.

Taller-costura-by-Aminata-Diallo-2-Aminata comenta que, solo durante el pasado curso, más de mil alumnas han pasado por esta formación que las propias escuelas solicitan a la fundación. La presencia de Maïa en los centros no es solo instructiva y psicológica, sino que incluye aspectos jurídicos. «Con las jóvenes embarazadas que han sido apartadas de sus familias, la asociación emplea un tipo de enfoque cultural para poder reintegrarlas en sus hogares», dice Aminata.

Como muchas familias no pueden escolarizar a sus hijas, Maïa ha previsto un sistema de apadrinamiento que ha conseguido cubrir la inscripción escolar a 187 niñas, con pleno derecho a utilizar el comedor y los servicios médicos.

Por otro lado, otorga becas universitarias a buen número de alumnas, recluta bicicletas para otras que no pueden asistir a sus clases por la distancia y ha distribuido cereales entre las familias de las niñas más pobres.

Para las chicas excluidas del sistema escolar, Maïa dispone de un centro de costura donde aprenden el oficio durante dos años, con la posibilidad de pasar a un taller de prácticas. «Les damos una máquina de coser cuando se instalan. Muchas deciden ponerse por su propia cuenta, otras son empleadas por modistas locales», añade.

De ratas a héroes

Bart Weetjens, aficionado a las cobayas desde niño, abandonó Bélgica para zambullirse en una empresa algo extravagante para quienes desconocen el poder de las ratas para ciertas misiones. Bart conocía las capacidades de estos animalitos y, enamorado de África, se marchó a Tanzania para crear la organización Apopo para la detección de las minas antipersona y de la tuberculosis.

¿Por qué las ratas? «Resultan baratas, son eficientes y se consiguen sobre el terreno», explican desde Apopo.

Desde el centro de operaciones de Morogoro (Tanzania), Apopo opera en Mozambique, Tailandia, Angola y Camboya.

APOPO-by-Briana-MarieEste emprendedor se estableció en Morogoro para experimentar con los roedores una nueva tecnología aromática aplicada a la detección de minas antipersona.

«Allá donde hay minas, las comunidades tienen que irse y esos terrenos, que podrían ser potencialmente sostenibles, no pueden ser utilizados», argumenta Ragna Frans, responsable de comunicación de Apopo.

Muchas comunidades siguen dependiendo de expertos externos para la identificación de los enclaves con minas y para su posterior limpieza. Los métodos habituales resultan a veces peligrosos, tardan en lograr su objetivo y salen caros, según Ragna.

Explica cómo las crías de rata empiezan su «socialización» cuando tienen cuatro semanas de vida. Hay que asegurarse de que estos animales interactúan bien con sus entrenadores (sonidos, señales) y luego se les enseña cómo detectar un objeto no visible a través de un olor concreto.

«El TNT es un explosivo muy típico usado en las minas antipersona. Se entrena a las ratas a distinguir entre muestras de TNT positivas y negativas. Los tests son cada vez más complicados hasta que son capaces de discriminar la presencia de esta sustancia en un test a ciegas».

Las ratas entrenadas pueden sondear cercar de 200 metros cuadrados en veinte minutos, algo que supondría unas 25 horas de trabajo con métodos tradicionales. Las ratas trabajan en campos abiertos con sus entrenadores y van provistas de un arnés.

APOPO-by-Briana-Marie-2Gracias a un premio del Banco Mundial para el Desarrollo, Apopo lanzó el programa para la detección de la tuberculosis. Se trataba de entrenar a ratas locales para que fueran capaces de evaluar muestras de saliva de manera rápida y eficaz.

Uno de estos roedores puede olfatear en diez minutos más muestras que un laboratorio en un día entero de trabajo, según Frans. Las «heroínas» mostraron gran solvencia durante el brote surgido en Maputo en 2006, una verdadera alarma nacional, donde Apopo trabajó en el marco de los programas del Ministerio de Salud de Mozambique.

Hasta la fecha, las ratas de Apopo han ayudado a «limpiar» unos once millones de metros cuadrados de terreno contaminado y han hallado con su olfato más de 50.000 dispositivos explosivos en seis países distintos.

En la lucha contra la tuberculosis, Frans asegura que los roedores consiguen una evaluación veinte veces más veloz que un laboratorio. Hasta la fecha, han logrado identificar más de 6.000 casos de tuberculosis en pacientes que escaparon a los tests de laboratorio habituales en 29 clínicas de Tanzania y Mozambique.

Adopta una rata es el programa de apadrinamiento para que los interesados puedan hacer donaciones online (Apopo.org[+]) y bautizar a su propia mascota.

Por Nuria García
@Compromiso_Empr
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