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Los proyectos culturales más inclusivos en el Día de la Discapacidad

El 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, un colectivo con el que la Fundación Repsol ha adquirido un importante compromiso: potenciar su inclusión social mejorando su acceso a la cultura, al deporte, a la formación y al empleo. Para ello lleva años trabajando, colaborando con diversos programas y proyectos.
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Foto: Plena Inclusión Madrid.

El día 3 de diciembre se celebra el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha que homenajea a los más de mil millones de habitantes del mundo con alguna disfunción física, sensorial o intelectual, según datos de la ONU, y que pone sobre la palestra las enormes dificultades con las que se enfrentan diariamente. Sobre todo, aquellas que viven en países en desarrollo, el 80% del total.

Del cómputo mundial, casi 4 millones viven en España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Un colectivo numeroso que, pese a residir en una zona desarrollada, también se ve afectado por la desigualdad, el riesgo de exclusión social y la falta de accesibilidad en todos sus rangos: profesional, cultural, de infraestructuras, etc.

En este aspecto lleva muchos años trabajando la Fundación Repsol, que apuesta por una sociedad diversa e inclusiva con igualdad de oportunidades y en la que la cultura es un derecho por el que todo el mundo tiene que tener acceso no solo como espectadores sino como creadores y gestores.

Con esta filosofía la Fundación colabora de forma continua con diversas entidades sin ánimo de lucro de toda la geografía española. “En general intentamos potenciar sobre todo iniciativas que fomenten la inclusión y el acceso a la cultura de las personas con discapacidad”, comenta Luisa Roldán, gerente del Área Social de la Fundación Repsol.

Uno de los grandes ejemplos en los que lleva colaborando más de dos años es en el programa de accesibilidad del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba). Este, que lleva desarrollándose desde 2013, tiene como objetivo acercar el arte a los colectivos de personas con discapacidad funcional o cognitiva.

Foto: Fundación Repsol/Macba.

Hasta el momento, se han salvado barreras arquitectónicas y en él se realizan visitas guiadas accesibles con lengua de signos y de accesibilidad visual y creación de materiales informativos adaptados. “Se trabaja conjuntamente con los propios colectivos interesados, de forma transversal, para desarrollar programas completos e integrales validados por los propios beneficiarios”, explican desde el museo.

En concreto se han desarrollado láminas táctiles, con el perfil en relieve de una selección de obras de la muestra, y materiales informativos en braille. Cuentan con sillas de ruedas con un ancho especial para facilitar los desplazamientos por el museo a las personas con movilidad reducida, y las obras colgadas en la pared, además de su información correspondiente, se han situado a una altura óptima para los visitantes con discapacidad motora. Además, se facilitan monóculos para aquellas personas con problemas visuales, bucles magnéticos y traducción en lengua de signos para personas con discapacidad auditiva.

Un manifiesto para la inclusión

Otro de los programas más representativos del compromiso de Fundación Repsol es Más cultura, más inclusión, desarrollado en colaboración con Plena Inclusión Madrid. “Nace con la convicción de que la cultura es un elemento fundamental para el desarrollo personal y la inclusión social. Es un proyecto de reflexión y acción sobre la cultura como medio de transformación social, sobre el acceso a la cultura de las personas con discapacidad intelectual en calidad de público, creadores o trabajadores y sobre modelos, metodologías y criterios de calidad a la hora de realizar actividades culturales”, especifica Ana Lozano, responsable del proyecto en Plena Inclusión Madrid.

Según esta, se trata de un programa transversal. “Por un lado, participan las personas con discapacidad intelectual como agentes activos de las acciones. Por otro, sus organizaciones de referencia, en cuyo ADN se va introduciendo el papel transformador que la cultura inclusiva tiene en la sociedad. También contamos con el apoyo de organizaciones públicas y privadas, que aprenden a mirar con ojos profesionales a los creadores, toman conciencia de las barreras que impiden su acceso a la cultura y al empleo en el sector. Y, por supuesto, con agentes culturales, con el fin de hacerles llegar una visión transversal de los objetivos de nuestro proyecto”.

Desde el programa se realizan acciones de formación para el empleo, voluntariado cultural, actividades artísticas en disciplinas como la música, la danza, el teatro, la literatura, las artes decorativas y las artes audiovisuales. “Hemos programado espectáculos de artistas con discapacidad en los circuitos comerciales. Hemos sensibilizado a instituciones y administraciones culturales. Hemos puesto en marcha iniciativas innovadoras en el ámbito del acceso a la cultura como nuestro Diccionario Fácil; y hemos trabajado en seis museos estatales para facilitar la información de sus obras recomendadas y la deambulación por sus instalaciones”, aclara su responsable.

Foto: Fundación Repsol.

En la elaboración de este Diccionario Fácil también ha participado la Fundación Repsol. “Ha sido una de las actuaciones más relevantes que hemos llevado a cabo. Con él hemos conseguido una aplicación capaz de definir de forma sencilla un inmenso catálogo de términos”, comentan desde la Fundación Repsol.

Otra de las colaboraciones de mayor impacto entre ambas partes fue la elaboración del Manifiesto por una cultura inclusiva, que se publicó en 2014 y que sigue dando sus frutos.

“En su redacción participaron una veintena de asociaciones que trabajan por la plena integración social de las personas con discapacidad intelectual, además de expertos del ámbito de la cultura”, apunta la responsable de la Fundación Repsol. Su objetivo está en línea con sus propósitos en materia de discapacidad: facilitar el acceso a la educación y la cultura y potenciar la inclusión social a través de estas vías, convirtiéndoles no solo en espectadores sino en creadores y parte activa.

“Es una guía para la acción, con el objetivo de construir una cultura inclusiva, abierta a la diversidad”, define Roldán. Hasta el momento se han implicado en este manifiesto entidades como la Fundación Anade, Afanias, Argadini, Fundación Ademo, Asociación Pauta, Fundación Psico Ballet Maite León, Fundación Trébol, Afandem-Grupo Amás, Debajo del sombrero o Fundación Síndrome de Down Madrid, entre otras muchas.

Según Lozano, desde la gestación del proyecto en 2012 hasta la actualidad se ha conseguido beneficiar a unas 2.000 personas. “No obstante, el proyecto ha tenido un efecto multiplicador, abriendo puertas al colectivo que hasta entonces estaban cerradas. Más cultura, más inclusión ha logrado la colaboración estable de trece organizaciones e institucionales vinculadas a la cultura y que pueden considerarse alianzas a largo plazo y no puntuales”, celebra.

Aunque también recuerda que queda mucho camino por recorrer “para lograr el efectivo cumplimiento del derecho al acceso a la cultura de las personas con discapacidad intelectual”.

Los artistas del sombrero

En el campo del arte, Fundación Repsol colabora con la Asociación Debajo del Sombrero en el proyecto Los Artistas del Sombrero en Bellas Artes. “Es una apuesta por la educación inclusiva de las personas con discapacidad intelectual en entornos normalizados”, comenta Roldán.

A través de la iniciativa, se les da la posibilidad a seis alumnos de asistir a clases especialmente diseñadas para personas con discapacidad y participar en las aulas de prácticas en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid para que aprendan técnicas y exploren lenguajes visuales junto al resto de alumnos. “De esta manera se favorece el desarrollo de su potencial artístico y también de su inclusión social, además de la sensibilización que genera la convivencia diaria”, explica la gerente del Área Social de la Fundación.

Este programa formativo se ha ampliado con la creación del Estudio Debajo del Sombrero, un taller que ofrece a 39 artistas con discapacidad intelectual un espacio de trabajo, orientación y apoyo en la producción de proyectos complejos y experiencias de diálogo con otros artistas. “Alguno de sus participantes ha expuesto en galerías y muchas de sus obras han sido compradas, convirtiendo su arte en una vía de ingresos que pueda ofrecerles una independencia económica”, puntualiza Roldán.

Foto: Asociación Argadini.

Inclusión a través de la literatura

Prosa, verso y teatro son las otras tres vías en las que la Fundación Repsol se ha volcado para mejorar la calidad del acceso cultural de las personas con discapacidad intelectual. Por un lado, con los talleres literarios desarrollados junto con la Asociación Argadini, que tiene como fines mejorar la calidad de vida, el desarrollo personal, educativo, social, cognitivo y emocional de personas con cualquier tipo de discapacidad. “Independientemente del colectivo o grupo social al que pertenezcan, contribuyendo a su integración social y laboral”, especifica Rebeca Barrón, presidenta de la entidad.

Por ejemplo, gracias al taller Escribir por el placer de contar, se ha conseguido dotar a los alumnos de los recursos necesarios para que puedan elaborar relatos sobre sus experiencias, sentimientos y sensaciones. “Además, durante algunas de las sesiones, se trabaja conjuntamente con escritores sin necesidades de apoyo, generando un espacio donde los alumnos comparten sus inquietudes, experiencias y sus formas de abordar la creación literaria”, comenta la presidenta de Argadini.

La asociación también ha puesto en marcha el taller Creas tú, enfocado a trabajar de manera personalizada el desarrollo de las capacidades creativas de los niños con trastornos del espectro autista. “Lejos de absurdos prejuicios, en estos colectivos encontramos grandes dosis de calidad, ingenio y sensibilidad. Son personas que tienen mucho que decir, y a veces es más fácil canalizarlo a través de la cultura”, señala Barrón.

Y añade: “En Argadini buscamos que los alumnos se comuniquen a través de la literatura, que compartan ideas, pensamientos y experiencias. Por otra parte, contamos con formación en tertulias, para que los alumnos aprendan a tolerar y aceptar la crítica a la vez que elaboran juicios sobre otros escritos”. En concreto, la asociación cuenta con diversos mecanismos de apoyo, como cafés literarios, tertulias, recitales, maratones poéticos… “En este momento trabajamos con seis escritores y hemos editado dos colecciones: Contigo sí y Escribir por el placer de contar, del Café Gijón”.

Tanto Argadini como la Fundación Repsol han participado recientemente en el Festival Eñe, dedicado al mundo de las letras. Gracias a su apoyo, este año se ha podido crear una figura nueva dentro de la organización del evento: los auxiliares culturales, encargados de velar por el buen desarrollo de las actividades organizadas y de acompañar a los asistentes. “Todos ellos pertenecían a Plena Inclusión Madrid, cuya presencia no solo sirvió para mejorar los servicios de la organización del festival, también para dar mayor visibilidad al colectivo”, comenta Roldán.

Foto: Blanca Marsillach.

En este mundo de las letras y el arte tampoco faltan los proyectos en el campo del teatro, en este caso desarrollados por Varela Producciones y la compañía de teatro de Blanca Marsillach. En los talleres de Teatro Adaptado trabajan actores con y sin discapacidad, que culminan su labor con diversos pases de la obra preparada, a los que también asisten personas de este colectivo.

Este año la obra representada ha sido Historias de un día cualquiera, de Pedro Muñoz Seca, compuesta por pequeñas piezas cómicas con sencillas estructuras argumentales cargadas de picaresca. Ha pasado por teatros de Cartagena, A Coruña, Bilbao, Tarragona y Madrid, y en algunos de ellos se contó con el apoyo de voluntarios que acompañaban al público y dirigían los talleres participativos preparados para la ocasión.

“Antes y después de la representación se hace un recorrido por la trayectoria del autor de la obra. Además, se desarrollan diversas actividades en las que se invita a los espectadores a participar y a utilizar el escenario como herramienta de formación en seguridad y autoconfianza. Es muy motivador para ellos, sobre todo porque ven como personas en su misma situación están sobre las tablas, trabajando en la obra. Gracias a ello se animan a dar el salto”, explica la gerente del Área Social de Fundación Repsol.

Otras vías de integración

En los últimos años, la entidad también ha promovido otras acciones para fomentar la inclusión social de las personas con discapacidad, como es el caso de Campus inclusivos, en el que también colaboran Fundación Once y el Ministerio de Educación. Este año se ha desarrollado en 14 universidades de Madrid, Castilla-La Mancha, Andalucía, Murcia, Castilla y León, Extremadura y Navarra.

Su objetivo: sensibilizar sobre la importancia de la educación inclusiva y reducir el abandono escolar temprano de los estudiantes con discapacidad, ofreciéndoles la posibilidad de disfrutar de estancias de entre siete y diez días en diferentes campus universitarios españoles. En este tiempo participan en actividades de divulgación académica y conocen la oferta formativa de las universidades, los servicios disponibles para los alumnos con discapacidad y la oferta cultural y de ocio. Además, se les conceden sesiones de orientación sobre las diferentes opciones académicas.

Se trata de un programa enfocado a jóvenes con discapacidad de 4º de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato o Formación Profesional. También a aquellos estudiantes que tengan necesidad de apoyo educativo o que se encuentren en riesgo de exclusión social, aunque no tengan discapacidad. Hasta la fecha se han visto beneficiados más de 600 alumnos que han pasado por las dependencias de 22 universidades españolas.

El compromiso de Fundación Repsol con la inclusión se traduce también en su comunicación online. La página web de la Fundación cuenta con el sello AA de la Fundación Ilunion, lo que significa que cumple las Pautas de accesibilidad al contenido en la web 2.0, establecidas por el Consorcio de la World Wide Web. Esta directrices abarcan un amplio rango de recomendaciones para crear contenidos más accesibles para personas con discapacidad sensorial, cognitiva o de movilidad. No solo la web, también el perfil de Twitter de Fundación Repsol @FundacionRepsol es accesible para personas con discapacidad visual.

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