La exclusión social no coge vacaciones

El verano es para muchos la época más alegre del año: Los días son más largos, las jornadas laborales se hacen intensivas y las redes sociales se llenan de imágenes de sol y playa porque comienza el mayor periodo vacacional del año. Sin embargo, hay cuestiones que no se toman descanso; es el caso de la pobreza y la exclusión social.
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Foto: Campaña 'Becas Comedor Educo'

La gran mayoría de españoles estamos disfrutando durante los meses de julio y agosto de las principales vacaciones del año. Será por esto por lo que el verano se convierte en la estación más alegre.

Y sobre todo en España, tan Mediterránea que cuenta con cerca de 6.000 km de costa; disfruta de rayos de luz hasta las 22 horas que ‘curan’ el trastorno afectivo estacional provocado por los días más oscuros y lluviosos de otras estaciones, y tiene la capacidad de atraer a más de 82 millones de turistas extranjeros (datos de 2018 del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo), que junto a los españoles copan las redes sociales de fantásticas imágenes de playa y de montaña.

Una fotografía que choca de lleno con la realidad del 18,4% de la población española (8,5 millones de personas) que se encuentra en exclusión social, según los datos revelados el pasado mes de junio por el informe Foessa de Cáritas. Porque hay circunstancias que no dan ni un respiro, independientemente de la estación del año en la que nos encontremos. Para esta población el verano puede empeorar su situación ya que, según el mismo documento, el 21% de todos los hogares con menores se encuentran en exclusión social.

Terminado el curso escolar miles de niños se tienen que quedar en sus casas, a falta de colegio, sin nadie que les atienda, sin actividades lúdicas y educativas y sin comedor que les proporcione una alimentación adecuada.

Un problema que muchas organizaciones sociales tratan de paliar. Es el caso de Educo, que lleva desde el año 2013 poniendo en marcha la campaña Becas comedor y colaborando con 293 centros educativos y entidades sociales de toda España para que los niños y niñas en riesgo de pobreza y exclusión social puedan a asistir a actividades donde les aseguren, al menos, un plato cada día.

Y es que según la Encuesta de Condiciones de Vida elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 3,7% de la población española no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días. Esto significa que más de 300.000 menores no tienen acceso adecuado a estos alimentos, lo que supone un indicador de pobreza.

Precisamente ahora ha comenzado el Programa de Ayuda Alimentaria 2019 donde la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal) y Cruz Roja Española van a distribuir un total de 96.432.127 kilos, con un valor económico de más de 92 millones de euros, entre las personas más desfavorecidas.

También desde el sector privado los empleados de Mutua Universal han comprendido el problema y han recogido más de 1.700 kilos de alimentos dentro de la campaña solidaria El hambre no se va de vacaciones.

El 34,2% de la población española no puede salir de vacaciones ni una semana al año.

Ni una escapada al año

Otro dato relevante que desprende la misma encuesta del INE es que el 34,2% de la población española no puede salir de vacaciones ni una semana al año.

En este sentido, Save the Children lleva más de 20 ediciones de sus campamentos y colonias urbanas para menores que se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión social en el país. Este verano, junto con la Fundación Bancaria La Caixa en el marco del programa de CaixaProinfancia, más de 2.000 niños de Barcelona, Melilla, Sevilla, Cádiz, Madrid, Vitoria y Valencia podrán disfrutar de actividades lúdicas y educativas, así como de permanecer en espacios seguros y asegurarse alimento diario.

También, más específico, el Programa de Becas Deportivas de Fundación Telefónica y Fundación Deporte y Desafío ofrece actividades de ocio para jóvenes con discapacidad de familias en situación de vulnerabilidad.

Además, encontramos iniciativas que llegan desde la Administración pública valenciana donde la Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas aporta este verano 1,4 millones de euros para programas municipales que garanticen la oferta de ocio y la alimentación para niños y niñas de la comunidad.

En el año en el que se ha aprobado la Estrategia Nacional de Prevención y Lucha contra la Pobreza es fundamental que se vayan diseñando planes anuales con dotación presupuestaria suficiente, que se materialicen en medidas concretas y que atiendan especialmente periodos extraordinarios para los niños como las vacaciones estivales o las de Navidad.

Todo para que la Estrategia, que organizaciones como la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN España) llevaban casi una década reclamando, no se quede en una mera promesa, como la de un plato de comida diaria en la mesa o una escapada al año en las familias más vulnerables.

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