“Yo ya pago mis impuestos, ¡demonios!”

Hace un mes que celebrábamos el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, el 19 de octubre, y desde distintos medios e instituciones se trató de concienciarnos sobre la importancia de la prevención (los cánceres de mama detectados en fase inicial tienen un promedio de curación de casi el 100%) y de la inversión en investigación.
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Por esas fechas recibía en mi buzón la revista de Cris Contra el Cáncer que acerca a los socios los avances que está consiguiendo la organización con las donaciones que recibe. Me llamó la atención el formato cómic que utiliza siempre en sus comunicaciones para transmitir de una manera más amena, cercana y comprensible temas complejos sobre la enfermedad.

En esta ocasión se alejaba un poco de su foco habitual y versaba sobre por qué los ciudadanos de a pie debemos donar para la investigación si tendría que ser una cuestión de Estado. “Yo ya pago mis impuestos, ¡demonios!”, señala enfadado uno de los personajes de la viñeta.

Y es cierto, pero no es suficiente. El pasado año, Cris alertaba que el Gobierno español invierte menos de seis euros por persona al año en investigación sanitaria, siendo solo un euro para cáncer, es decir, unos 47 millones de euros al año. “Es cierto que la inversión del Estado es muy baja en comparación con otros países”, explica el doctor SuperJ que protagoniza la historia, alter ego del Dr. Jesús Sánchez Ruiz. Pero también advierte que aunque sí lo fuera, “la inversión en investigación no es un cupo que haya que cubrir. No hay tope ¡Siembre se puede invertir más!”.

Solo Cris, una organización privada, sin ánimo de lucro, ha destinado 15 millones de euros en investigación y tiene comprometidos 40 para los próximos cinco años. La Asociación Española Contra el Cáncer, 56 millones de euros desde 2011. Y más de 260 millones de euros ha invertido la Fundación Josep Carreras en sus 30 años de historia a investigar la cura para la leucemia. Y todas ellas se financian con ayuda de socios y donantes puntuales y, en menor medida, legados solidarios.

Por su parte, las empresas también se han implicado en la lucha contra el cáncer. ”La Caixa” publicábamos recientemente que ha invertido 90 millones de euros al conocimiento, la investigación y la innovación; Ausonia ha donado a la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) más de un millón de euros desde 2009, y la compañía de productos de belleza Avon ha dado en sus 25 años de historia en todo el mundo más de 730 millones de euros a causas relacionadas con el cáncer de mama.

A esto hay que añadir otra denuncia que llegaba por parte de Asociación Española de Investigación sobre el Cáncer (Aseica) acerca de una caída en la financiación de la investigación sobre el cáncer de un 25%. Por no hablar de los retrasos que se están produciendo en las convocatorias de ayudas a consecuencia de la falta de Gobierno en el país.

Por tanto, no es suficiente ni es a tiempo la inversión que realiza España para investigar la segunda causa de muerte en el país –y a nivel mundial-, tras las enfermedades cardiovasculares, según datos del Institute for Health Metrics and Evaluation de EE. UU., recopilados por Ourworldindata.

Se buscan voluntarios para ganar tiempo

El cómic afirma que “si no impulsamos la investigación los tratamientos llegarán, es cierto, pero tardarán mucho más. Y eso es un lujo que mucha gente con cáncer no se puede permitir”.

Tiempo, que palabra tan necesaria. Muchos pagaríamos por un poco más de ese intangible. Tiempo para estar con los nuestros, para trabajar sin estrés, para practicar nuevos hobbies, para ampliar conocimientos… Tiempo para curarse, tiempo para que encuentren la cura. Y es de las pocas cosas que no se pueden comprar: el tiempo y la salud. Lo que sí se puede pagar son horas para investigar, horas que se traduzcan en salud.

Tenemos que pedir al Gobierno que destine todos los recursos posibles a cada uno de los temas sociales que tan necesarios son -bancos de alimentos, ayuda humanitaria, apoyo a los colectivos vulnerables, investigación de las enfermedades raras…-, pero también tenemos que echar una mano al papá Estado, porque todo nuestro esfuerzo será a mayores.

Siempre hablamos en Compromiso Empresarial sobre la responsabilidad social de las empresas y de las instancias públicas y pocas veces hacemos un llamamiento a la nuestra como ciudadanos. Porque cada día disfrutamos de unos beneficios públicos que, de vez en cuando, toca devolver.

De eso se trata la responsabilidad social, de compensar a la sociedad lo que de ella se recibe. Apliquémonos y ganemos tiempo al tiempo en la investigación contra el cáncer y otras cientos de causas que nos deben mover para construir una sociedad mejor y más justa. A más de lo que obligatoriamente tiene que hacer el Estado español.


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