Los deportistas lucen ‘Cordones Dorados’ para combatir la leucemia infantil

La Fundación Unoentrecienmil, con la participación de varios deportistas, ha enfocado su objetivo en la recaudación de fondos para la investigación de la leucemia infantil a través de la iniciativa de los ‘Cordones Dorados’.
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<p>Foto: Unoentrecienmil.</p>

Foto: Unoentrecienmil.

“El origen de los Cordones Dorados está en febrero de 2019, cuando en el Día Internacional del Niño con Cáncer (15 de febrero) logramos que una estrella de cada equipo de la Copa del Rey de la Liga Endesa de baloncesto llevara estos cordones y que sus puntos se transformaran en dinero para la investigación”, cuenta a Compromiso Empresarial Elena Huarte-Mendicoa, directora de la Fundación Unoentrecienmil, quien continúa con el desarrollo de esta iniciativa.

“Trabajamos de manera conjunta con El Corte Inglés y Caixabank, que multiplicaron por 100 euros los puntos anotados por estos ocho cracks y elevaron la donación final a 50.000 euros. Ver el alcance que esto podía suponer para la recaudación de fondos para nuestra causa nos llevó a lanzar el producto y promover su venta online en julio de 2019”.

Desde entonces han colaborado con la Fundación deportistas de todos los niveles. “Juntos hemos podido continuar la cadena dorada que empezamos el año pasado y que nos sigue trayendo tantas alegrías”, afirma Huarte-Mendicoa.

Uno de esos deportistas es Ander Mirambell, quien compite en skeleton desde 2005. Pionero en España en esta modalidad deportiva, Mirambell se ofrece “como el chico para todo” en la Fundación.

“Mi participación comenzó a raíz de una experiencia personal a través de un gran amigo, Edu Schell, quien me entrevistó en su momento para el periódico Marca, y tiempo después, me invitó a participar en el proyecto Radio Pelona, donde un pequeño gran campeón, Kike, me hizo una entrevista telefónica. Más adelante Kike vino a Barcelona a recibir tratamiento para luchar contra su enfermedad, Edu me llamó, me lo contó y quise conocer a ese hombrecito que me había hecho preguntas tan difíciles por la radio”.

“Compartimos una experiencia muy bonita; conocí a sus padres y estuve jugando, haciendo ejercicio físico, planteando rutinas diferentes a las que hacía Kike y charlando de todo un poco. Este fue un aperitivo de mi vínculo en la Fundación. A través de mi experiencia y mi deporte conseguir que desconectasen del momento tan duro que estaban viviendo”.

Divulgar para curar

Desafortunadamente, Mirambell conoce muy bien a este enemigo y sus consecuencias. “Mi madre sufrió cáncer y murió justo después de los Juegos Olímpicos. Ella me acercó más a la realidad de los hospitales, a esos ángeles que son los enfermeros y médicos que salvan muchas vidas. Por eso, cuando veo que esta maldita enfermedad afecta a niños y niñas tan jóvenes, es muy duro”.

“A poco que pueda hacer, ahí estaré. Creo que esta iniciativa es una idea magnífica y que es muy sencillo darle visibilidad, comprarlos o contar la historia que hay detrás de ellos para aportar hacia la cura”.

<p>Los 'Cordones Dorados' recaudan fondos para la investigación de la leucemia.</p>

Los 'Cordones Dorados' recaudan fondos para la investigación de la leucemia.

La tercera voz de esta historia enlazada por los Cordones Dorados es Vicky, la mamá de Alonso. “Con la Fundación Unoentrecienmil mantenemos un estrecho contacto, no solo por el seguimiento que la familia le hace en todas sus acciones, sino porque intentamos colaborar siempre que lo pueda necesitar”. Por eso se ha animado a participar en este reportaje.

“Tanto para Alonso, como para el resto de la familia aportar nuestro granito de arena a favor de la divulgación y la consecución de recursos para facilitar el desarrollo de la investigación a favor de la leucemia en este caso, es prioritario. No podemos olvidar que Alonso es un beneficiario directo de estos procesos de investigación. Es posible que su caso no hubiese tenido muchas opciones hace escasamente veinte años, con lo que el milagro de su curación y de que pueda disfrutar de una vida plena hoy y en un futuro es gracias la ingente labor y el enorme trabajo de muchos investigadores”, añade.

La Fundación Unoentrecienmil está en constante búsqueda de nuevas iniciativas o proyectos que tengan un impacto positivo en la sociedad y que ayuden a conseguir fondos para la búsqueda de la cura contra la leucemia infantil, la cual solo se puede conseguir a través de la investigación.

Cada pack de cordones dorados, con un coste de 5 euros, se traduce en 16 minutos de investigación para que diez de cada diez niños con leucemia se curen.

El deporte controlado, buena ‘medicina’

Unir esta iniciativa con el deporte responde a una razón, como explica Huarte-Mendicoa. “Representa un estilo de vida saludable, fundamental para que los niños con cáncer se puedan enfrentar a la enfermedad con más fuerza y luchen contra ella con más ganas. De ahí que el deporte se haya convertido en nuestro motor desde el principio·.

“Desde la Fundación creemos que el deporte promueve cosas positivas no solo a nivel físico, sino a nivel emocional. Estas iniciativas nos han permitido crear una familia que proteja a los más pequeños y que les ayude a seguir avanzando en su camino”.

“Además, España es un país muy deportista caracterizado por profesionales de élite que han tenido que enfrentarse a muchos obstáculos para llegar a ese nivel. Aunque a priori podamos pensar que deporte y leucemia no tienen nada en común, creemos que son muy parecidos. La forma en la que se enfrentan los deportistas y los niños enfermos de leucemia a sus respectivas carreras es similar”.

<p>El jugador de basket Sergio Llull ha lucido los 'Cordones Dorados'.</p>

El jugador de basket Sergio Llull ha lucido los 'Cordones Dorados'.

Huarte-Mendicoa destaca el gran impacto que tiene el deporte en los más pequeños: “Sabemos que el ejercicio físico, pautado y controlado, reduce hasta un 17% el tiempo de hospitalización de los peques y que la práctica de ejercicio físico mejora sus capacidades funcionales (fuerza, movilidad, etc.), además de reforzar el sistema inmune, entre otros beneficios directos”.

“Para llegar a conocer el impacto potencial del deporte como vía para curación del cáncer infantil hemos impulsado un portal en el que particulares, equipos y empresas puedan poner en marcha sus propios retos deportivos y nos ayuden a recauda fondos para la construcción de un espacio en el Hospital de La Paz en Madrid, orientado a la investigación del impacto del deporte en el tratamiento y curación del cáncer infantil”, explica la directora.

Ambas acciones continúan su desarrollo en la actualidad, aunque desde el principio están dando resultados positivos: “Gracias a ellas podemos seguir ayudando a muchos niños que lo necesitan”.

Son muchos los deportistas que han participado en esta iniciativa, aunque Mirambell pide un esfuerzo todavía mayor por parte de sus colegas: “El deportista está poco en la vida social general, y cuando hablamos de situaciones tan extremas y críticas como la leucemia infantil creo que debemos dar mucho más”.

“Igual que veo positivo que haya deportistas que van a las escuelas para promover los valores que te da el deporte, a mí me hace sentir muy especial compartir ese rato en el hospital con los niños y las niñas; es muy duro, a veces me gustaría cambiarme por ellos, porque creo que es de las enfermedades más injustas que hay”, continúa el deportista olímpico.

“Yo estoy encantado de formar parte de la familia de los Cordones Dorados de la Fundación Unoentrecienmil, y agradezco que se dé voz a esta causa. Pero yo soy solo un vehículo. Espero que el Gobierno se ponga las pilas y se apoye más económicamente a la investigación para encontrar la cura”.

“Desde nuestra experiencia y más concretamente de la de Alonso, que es quien ha sufrido los efectos de la enfermedad, el ejercicio ha facilitado su recuperación física y su estado de ánimo. Esta enfermedad provoca largos periodos de hospitalización, aislamiento y lógicamente poca movilidad. Todo esto, junto con los tratamientos, van mermando las condiciones físicas de los niños qué pierden fuerza, músculo, peso y, como consecuencia, se encuentran débiles e incapaces de realizar actividades tan normales en los niños como correr, saltar, andar en bici…”, cuenta Vicky.

“El poder disponer de entrenamientos adaptados a su capacidad durante los ingresos hospitalarios y en los aislamientos domiciliarios, facilita que no solo recuperen fuerza y tonicidad muscular, sino que en general eleven su estado de ánimo”, resalta Vicky.

“Alonso aún recuerda las competiciones que, en los pasillos de la planta 7ª de Oncología del Hospital Materno Infantil Doce de Octubre, llevó a cabo con sus compañeros de ‘batalla’. Unos con sus bombas de perfusión, otros con sus sillas de ruedas, otros a estilo libre… Fueron carreras inolvidables para él y lo recuerda como momentos de alegría y diversión”, concluye la mamá de Alonso.

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