Más de la mitad de jóvenes con discapacidad no ha trabajado nunca

Gran parte de los sectores y puestos en los que habitualmente encuentran empleo los jóvenes con discapacidad siguen recuperándose de los envites de la COVID-19, con perspectivas de futuro inciertas: servicios de alojamiento, venta, restauración o servicio doméstico, entre otros.
CE18 agosto 2020
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En el marco del Día internacional de la Juventud, que se celebra este 12 de agosto, la Fundación Adecco, en colaboración con JYSK presenta su 5º informe Jóvenes con Discapacidad, motor de futuro.

En esta edición, ante la mayor emergencia sanitaria, económica y social de nuestros tiempos, señalan cómo la crisis económica derivada de la COVID-19 está impactando entre los jóvenes con discapacidad, que ya eran uno de los segmentos de la población más afectados por el desempleo y la exclusión antes de la pandemia.

Las consecuencias del estado de alarma y el confinamiento han sido grandes entre los profesionales jóvenes, según el reciente estudio El impacto de la COVID-19 en el mercado de trabajo, realizado por la OIT.  Dicho informe revela que la crisis del coronavirus ha tenido un triple impacto entre los jóvenes, ya que, además de destruir puestos de trabajos, impacta en su educación -ante el cierre íntegro o parcial de los centros de formación y el consiguiente retraso en el aprendizaje- e introduce nuevos obstáculos en el camino de los que buscan entrar por primera vez al mercado laboral, entre ellos, una competencia sin precedentes y unos sectores de actividad que han sufrido daños severos y cuya recuperación y perspectivas son inciertas en el corto plazo.

Se habla del riesgo de que el legado de la COVID-19 se perpetúe entre los jóvenes y emerja una ‘generación del confinamiento’ que tenga que hacer frente a los efectos de la COVID-19 durante toda su vida laboral.

Por otra parte, y según el citado informe, es significativo cómo más de la mitad de los jóvenes ha pasado a encontrarse en situación de vulnerabilidad frente a episodios de ansiedad o depresión desde que comenzó la pandemia.

¿Qué sucede en este escenario con aquellas personas que ya se encontraban en situación de riesgo de exclusión social antes de la COVID-19? Es el caso de los jóvenes con discapacidad, quienes tradicionalmente han tenido que sortear numerosos obstáculos para acceder a un mercado laboral aún desigual, debido a prejuicios y estereotipos muy arraigados en el imaginario social, así como a un desfase entre su formación y las necesidades empresariales.

Hoy, además de las tradicionales dificultades, los jóvenes con discapacidad tienen que hacer frente al terremoto económico derivado de la pandemia: gran parte de los sectores y puestos en los que habitualmente encontraban empleo, aún se están recuperando de los envites de la COVID-19 y con perspectivas de futuro inciertas: servicios de alojamiento, venta, restauración o servicio doméstico, son algunos de los que más han visto caer su número de afiliados.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “Si no se acometen medidas inmediatas de fomento de la empleabilidad en los sectores en auge, las secuelas de la COVID-19 afectarán durante décadas a la generación de jóvenes de nuestro país, y muy especialmente a aquellos con discapacidad que ya hacían frente a situaciones de discriminación y dificultades añadidas antes de la pandemia. Estamos en un escenario crítico para no dejarles atrás y evitar que las consecuencias económicas del coronavirus ahonden la brecha de desigualdad. Todos los esfuerzos han de ir encaminados al empleo sostenible como único garante para construir un futuro próspero, igualitario e inclusivo”.

Solo uno de cada diez jóvenes con discapacidad tiene empleo

Lo más llamativo de los jóvenes con discapacidad en su relación con el empleo es la desigualdad que siguen experimentando en el mercado laboral y así lo avalan los principales indicadores de las fuentes oficiales:

  • La participación en el mercado laboral reflejada en la tasa de actividad es aún mínima entre los jóvenes con discapacidad, alcanzando un porcentaje del 24%, frente al 35% registrado para todas las personas con discapacidad. Además, esta cifra ha descendido ligeramente desde 2015, cuando la tasa de actividad entre los jóvenes con discapacidad se situó en un 25%. Mientras, la participación general de las personas con discapacidad en el empleo ha seguido la tendencia contraria y se ha incrementado del 34% al 35% actual.
    Entre las causas que subyacen a este descenso de la tasa de actividad de los jóvenes con discapacidad se encuentra una prolongación de la etapa formativa ante la falta de expectativas profesionales y unas dificultades crecientes para encontrar un primer empleo en un mercado cada vez más competitivo. Cabe destacar, asimismo, que entre los jóvenes españoles la participación en el mercado laboral (37%) supera en 13 puntos porcentuales a la de aquellos que tienen discapacidad (24%).
  • La tasa de paro de los menores de 25 años con discapacidad (58%) es la mayor de todos los grupos de edad, representando más del doble que la general para el resto de las personas con discapacidad (25%) y superando en 24 puntos porcentuales a la de los jóvenes en general (34%).
  • La tasa de empleo, entendida como el porcentaje de personas que trabajan en relación con la población en edad laboral, sigue siendo residual entre los jóvenes con discapacidad y alcanza el 10%; en otras palabras: solo uno de cada diez jóvenes con discapacidad tiene empleo. La cifra asciende hasta el 26% entre el resto de personas con discapacidad y al 24% entre todos los jóvenes de España.
  • En 2019, solo el 7% de los contratos que formalizaron las personas con discapacidad fueron para menores de 25 años, mientras que para el resto de la población este grupo de edad concentró casi el 20% de la contratación, según el informe El empleo de las personas con discapacidad del Servicio Público de Empleo Estatal.

La presente encuesta ha querido profundizar, además, en otras variables complementarias a las fuentes oficiales para identificar nuevos indicadores de desigualdad que afectan a los jóvenes con discapacidad en el mercado laboral:

  • Un 52% de los desempleados jóvenes con discapacidad encuestados no ha trabajado nunca y se encuentra buscando su primer empleo en un mercado golpeado por la pandemia. Este porcentaje varía en función del tipo de discapacidad, ascendiendo hasta el 74% entre personas con discapacidad intelectual y hasta el 42% en los jóvenes con discapacidad psíquica. Asimismo, desciende hasta el 30% en los jóvenes con discapacidad sensorial y al 22% entre aquellos con discapacidad orgánica.
  • Un 61% de los jóvenes con discapacidad encuestados es desempleado de larga duración (más de un año sin encontrar empleo), seguido de un 19% que lleva en paro entre seis meses y un año; un 12% que lleva entre 1 y 5 meses y un 7% que lleva menos de un mes en búsqueda activa de empleo. Según el Instituto Nacional de Estadística, uno de cada cuatro desempleados menores de 25 años lleva más de un año sin trabajo en España. Si bien el citado organismo no analiza la situación de las personas con discapacidad, los datos de la presente encuesta permiten inferir un importante desfase y una mayor tendencia a la cronificación del desempleo entre los jóvenes con discapacidad.
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