Los jóvenes, protagonistas de su propio cambio de realidad

Asociación Manos es una organización de la provincia de Salta, al norte de Argentina, que crea espacios de construcción colectiva, utilizando el arte y la cultura como herramientas de transformación de situaciones complejas. A través del programa ‘Generación activa’, se promueven diversos proyectos con la finalidad de garantizar el acceso a derechos y oportunidades a los jóvenes de sectores vulnerables.
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<p>Foto: Asociación Manos.</p>

Foto: Asociación Manos.

Jairo Palma tiene 23 años y vive en el Barrio Solidaridad, que se encuentra en la periferia de la ciudad de Salta, al norte de Argentina. A menos de mil metros de su casa, está el vertedero de la ciudad y en la zona hay varios asentamientos. En su barrio no hay servicios básicos. El joven está cursando el último año del profesorado en teología y para generar ingresos hace distintas tareas ocasionales como: albañilería, carpintería y plomería. Vive con su hermana y su mamá en un cuarto.

Palma considera que los jóvenes no son convocados a pensar en soluciones para las problemáticas de sus barrios y para cambiar esta realidad empezó a involucrarse con distintas organizaciones.

Una de las organizaciones de las que participa es la Asociación Manos, que cuenta con el proyecto Generación Activa, Trato con Arte, que busca generar espacios de formación de jóvenes para jóvenes, donde se pueda promover la cultura del buen trato, propiciar la toma de decisiones responsables y trabajar en materia de acceso a derechos sexuales y reproductivos. Dentro del programa, también se intenta formar jóvenes promotores de salud, en barrios de alta vulnerabilidad.

El proyecto busca promover la equidad de género y la comunicación, trabajar sobre las desigualdades y las violencias. Impulsa saberes y habilidades para la toma de decisiones responsables y críticas relativas al cuidado del propio cuerpo, las relaciones entre pares, la información y la sexualidad, desde la generación de espacios de encuentro e intercambio promoviendo y fortaleciendo, a nivel provincial, acciones pedagógicas en todos los ámbitos, sobre valores igualitarios, respeto, cuidados, cuestionamiento de los estereotipos y mandatos de género que refuerzan las desigualdades entre varones y mujeres; considerando la diversidad y los modelos de relaciones afectivo sexuales, entre otros temas.

Asociación Manos surgió hace más de quince años de la mano de un grupo de jóvenes recién recibidos de la universidad, que veían la falta de espacios para jóvenes en los barrios populares de Salta para la construcción de procesos significativos.

“Las políticas públicas no estaban brindando respuestas efectivas a las problemáticas de los jóvenes en los barrios y por eso Manos creó un espacio de construcción colectiva, utilizando el arte y la cultura como herramientas de transformación de realidades complejas y difíciles de sobrellevar cotidianamente. Una de las claves de la organización es romper con los esquemas adultocentristas que hay en la sociedad. Muchas veces se pone a los jóvenes en lugar de subalternidad y se los estigmatiza con frases como ‘la juventud está perdida’ o ‘el problema son los jóvenes’”, dice Lorena Soza, referente de la organización.

El programa Generación activa promueve diversos proyectos con la finalidad de garantizar el acceso a derechos y oportunidades de los jóvenes de sectores vulnerables a través del fortalecimiento de las capacidades y la creación de procesos de discusión, formación, participación y construcción colectiva de reflexiones y estrategias de abordaje de las problemáticas que atraviesan las juventudes, incidiendo efectivamente en todos los procesos de la vida institucional y en la naturaleza de las decisiones.

<p>Foto: Asociación Manos.</p>

Foto: Asociación Manos.

La asociación fortalece día a día la creación de espacios de construcción popular, reivindicando el derecho a la palabra, utilizando en muchos casos el arte como herramienta y lenguaje. Se realizan talleres artísticos como: radio, acrobacia, batucada, parkour, caporal, hip hop, entre otros. También se fomentan actividades productivas como: huertas, construcción de muebles y serigrafía. Y, por último, se estimulan los deportes como el fútbol, rugby o béisbol.

El hecho de trabajar conjuntamente con jóvenes de barrios marginalizados, en muchos casos atravesados por los consumos, el suicidio, la violencia institucional, hizo imprescindible iniciar un camino hacia la desestigmatización, identificando prejuicios y estereotipos que patologizan la juventud, cuestionando aquella visión sancionadora que responsabiliza a los jóvenes de todos los males sociales.

Por eso es que un eje del trabajo con las juventudes es el de desentrañar el conjunto de normas y deberes que debieran asumir los jóvenes para satisfacer las expectativas sociales, plantear la posibilidad de construir las propias expectativas y ponerlas en tensión con las condiciones materiales y simbólicas en las que vivimos.

“Muchas veces en los barrios hay situaciones de violencia, de discriminación o de desigualdad social que nos indignan y lo queremos hacer notar. Una forma de movilizarnos y de hacernos escuchar es habilitando espacios de encuentro. A través del arte hacemos carteles y manifestaciones. Desde Asociación Manos nos acompañan en este proceso”, expresa Palma.

<p>Foto: Asociación Manos.</p>

Foto: Asociación Manos.

Promotores de salud

En un año que estuvo atravesado por la crisis sanitaria provocada por el coronavirus, Asociación Manos propuso a los jóvenes hacer talleres para que ellos mismos sean promotores de salud.

“El fin último del proyecto es lograr el desarrollo humano y que las personas sean lo que quieran ser. La intención es brindar herramientas para que jóvenes se capaciten y se formen en temáticas sociales. El año pasado estuvimos trabajando para que se formen como promotores de salud. Se vieron herramientas de salud colectiva y comunicación popular”, explica Santiago Tejerina, que es coordinador del programa Generación Activa, estudiante de la carrera de trabajo social y tiene 21 años.

Los talleres se realizan los martes y viernes de 18 a 20 bajo la modalidad virtual. Los participantes suelen tener entre 16 y 22 años. “En estos meses cambió mucho la manera en que se involucraron en el taller. Al principio no se animaban a hablar o dar su opinión sobre un tema. A medida que ganaron confianza, comenzaron a problematizar lo que sucede en sus barrios. Al apropiarse de estos espacios comienzan a convertirse en protagonistas”, dice Tejerina.

Soza considera que es importante trabajar en la formación de promotores de salud porque permite a los jóvenes pensar en procesos de desarrollo humano y pensar en la salud de manera integral. Dice: “Trabajamos en la salud en términos de construcción de oportunidades de desarrollo y de habilidades”.

En este espacio se compartieron distintos conceptos sobre la salud, pero se puso mucho énfasis a la educación sexual integral (ESI), que genera mucho interés en los jóvenes. La ESI es un eje transversal del trabajo de Manos, porque los diferentes temas que la componen, como puede ser la procreación responsable y los derechos en materia de salud sexual, forman parte de los talleres y espacios que organiza la asociación. Asimismo, ha estado presente en acciones de restitución y garantía de derechos por medio de la información, consejería, dispenser de preservativos, testeos de HIV, entre otros.

“Vemos una gran oportunidad de transmitir a la comunidad información sobre salud colectiva. En los talleres aprendimos herramientas de comunicación como podcast, flyers o intervención de imágenes para poder llegar a más personas de la comunidad con estas ideas”, dice Palma.

En este contexto de pandemia, la organización tuvo que repensar el abordaje que hacen en territorio. “Fue importante incorporar a los talleres herramientas de comunicación, sobre todo para espacios digitales. La comunicación también nos permite generar procesos de transformación y expandir el trabajo que se hace con los jóvenes”, señala Soza.

La nueva normalidad que impuso la pandemia trajo un nuevo desafío para la Asociación Manos, que fue la desigualdad de acceso a la conectividad. Resolver este problema fue prioritario para que los jóvenes y adolescentes pudieran participar de los talleres.

Palma reflexiona: “El año que pasó fue muy duro para la participación juvenil porque no podíamos reunirnos. Los talleres y encuentros fueron virtuales. Cuando permitieron salir un poco más, algunos jóvenes se juntaron en las plazas porque había mucho por expresar. Se veían grupos rapeando e intercambiando ideas”.

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