‘Bibliotecas humanas’: un espacio para la empatía

En el año 2000 surgió en Dinamarca un nuevo tipo de biblioteca, donde los libros son personas que comparten sus historias reales. Espacios para el diálogo y la empatía donde migrantes, personas con discapacidad, refugiados o LGTBI, entre otros muchos, ayudan a los lectores a romper con estereotipos, estigmas y prejuicios.
<p>Foto: The Human Library.</p>

Foto: The Human Library.

En un mundo tan diverso como el actual, resultan imprescindibles valores como la empatía, el entendimiento y, sobre todo, saber escuchar a otras personas. Más aún si, como vemos cada día, la sociedad parece más polarizada y crispada que nunca.

El ruido en las redes sociales, los enfrentamientos entre corrientes políticas o el peligroso fenómeno de la desinformación, entre otras cosas, hacen necesarios espacios donde el diálogo real, la inclusión y la tolerancia sean la nota predominante.

Precisamente con esa intención nacieron las llamadas ‘bibliotecas humanas’: bibliotecas donde no se prestan libros, sino historias reales compartidas por sus propios protagonistas.

‘Libros humanos’ que, de forma totalmente voluntaria, relatan historias vitales normalmente difíciles: migrantes, refugiados, víctimas de violencia de género, personas con diversidad funcional o transexuales, entre muchas otras, que ponen cara y calidez humana a realidades que, o bien son desconocidas, o bien solo son cifras en noticias muchas veces deshumanizadas.

Aunque el relato de la experiencia vital es tan antiguo como la propia Humanidad, la idea de crear ‘bibliotecas humanas’ tiene apenas dos décadas. El periodista danés Ronni Abelger, su hermano Dany y sus colegas Asma Mouna y Christoffer Erichsen crearon en Copenhague, en el año 2000, la primera Menneskebiblioteket.

Se trataba de un proyecto con el que combatir la xenofobia que, debido a la intensa inmigración, había ido brotando en la sociedad danesa y escandinava, y promover así la comprensión y el diálogo hacia otras etnias, culturas y religiones.

Como explican en su página web, el evento original, celebrado durante el festival de verano de Roskilde, estuvo abierto ocho horas al día durante cuatro jornadas seguidas, y contó con más de cincuenta ‘libros humanos’ diferentes con los que desafiar a los estereotipos y la discriminación. Abelger partía de una idea clara: igual que no podemos juzgar el contenido de los libros por su cubierta, no podemos prejuzgar a las personas por su aspecto, origen o circunstancias.

Human Library Organisation, presente en más de 80 países

A partir de ese germen, el movimiento generado por el proyecto de Abelger siguió creciendo hasta dar lugar a la actual Organización de Bibliotecas Humanas (Human Library Organisation), una organización internacional sin ánimo de lucro con sede en Copenhague que actualmente participa en actividades de más de 80 países.

“Cada libro humano de nuestra biblioteca representa a un grupo de nuestra sociedad que a menudo está sujeto a prejuicios, estigmatización o discriminación, debido a su estilo de vida, creencias, discapacidad, estatus social, origen étnico, etc.”, subrayan en su web.

“Los libros humanos son voluntarios con historias que contar y su distribución se adapta a los propios prejuicios de cada individuo, fomentando la diversidad y la inclusión a través de las confesiones más personales”, añaden.

Además de los proyectos puestos en marcha por instituciones públicas, HLO también trabaja con empresas y organizaciones privadas para potenciar la diversidad y la inclusión. Entre ellas, multinacionales como eBay, Eli Lilly, Heineken, IKEA, el FMI, Microsoft o Novo Nordisk, en las que ha llevado a cabo eventos de un día, conferencias, formación de directivos y personal y programas de cambio cultural a largo plazo. Todo ello con la inmersión en una conversación directa con personas que han experimentado estigmas, discriminación y prejuicios a causa de sus diferencias.

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Foto: The Human Library.

Living Library, la propuesta del Consejo de Europa

El interés por el pionero proyecto danés y su red global también se trasladó en poco tiempo a organizaciones internacionales. Como el Consejo de Europa, que creó en 2003 su propia iniciativa: Living Library (biblioteca viviente), como parte de la Dirección General de Juventud y Deporte.

Como señalan en su web, la fuerza motriz que impulsó su puesta en marcha fue la “constatación de que los derechos humanos no pueden defenderse y promoverse solo con textos legales”, sino que “existe, hoy más que nunca, la necesidad de concienciar al público en general de la importancia de los derechos humanos para el tejido de nuestras democracias y de la responsabilidad del ciudadano individual en sus interacciones cotidianas”.

La iniciativa del Consejo de Europa está orientada especialmente a la juventud y tiene un objetivo claro: “desafiar los estereotipos, el estigma, los prejuicios y la discriminación”.

Precisamente uno de sus centros de la juventud, además de en Estrasburgo –sede del CdE-, está ubicado en Hungría. Un país cuya reciente legislación para prohibir que se hable de homosexualidad en las escuelas ha provocado el enfrentamiento con la Unión Europea.

Allí en 2011, el Centro Europeo de la Juventud de Budapest puso en marcha un proyecto piloto, con el que se llevó la ‘biblioteca viva’ a más de cuarenta escuelas del país, llegando a más de 1.000 estudiantes. Probablemente contar ahora con ‘libros humanos’ sea más necesario si cabe.

Calor humano en un mundo tecnológico

Independientemente de la amplia organización mundial en la que se ha convertido la Human Library Organisastion y del interés por este tipo de espacios de diálogo que han mostrado organizaciones internacionales como el Consejo de Europa, el concepto de ‘biblioteca humana’ resulta hoy de enorme utilidad si se quieren retomar los vínculos humanos.

En un mundo tecnologizado, acelerado e hiperconectado –más aún tras la pandemia y su consecuente distanciamiento social- las ‘bibliotecas humanas’ sirven de alternativa y fórmula perfecta para fomentar las conversaciones, la interacción y el contacto entre personas lejos de la ‘colmena tecnológica’ en la que nos hemos acostumbrado a vivir.

Hoy más que nunca, escuchar a otras personas, sin filtros, lejos de la sobreinformación y los dogmas, es necesario para recuperar la confianza en la sociedad y alejarnos de visiones parciales.

A través de un espacio para conversaciones reales y amistosas, las ‘bibliotecas humanas’ tienen como objetivo ayudar a construir la comprensión desde la diversidad, fomentar la tolerancia y la cohesión social. En otras palabras, crear un lugar seguro donde se permita a los ‘libros humanos’ relatar sus historias y sus ‘lectores’ puedan, desde la empatía, salir de sus propias realidades y navegar por otras –más difíciles- para entenderlas mejor y dejar de prejuzgarlas.

Y la fórmula funciona. Según el estudio de la consultora danesa Analyse & Tal sobre el impacto de las actividades de Human Library Organisation entre los empleados del Grupo Zurich Seguros en todo el mundo, la mayoría de lectores asegura que su experiencia con ‘libros humanos’ les inspiró a reflexionar sobre sus propios prejuicios y dio lugar a una mayor sensibilidad hacia la diversidad, más allá de la apariencia física.

Después de cada evento, la mayor parte de los lectores aprendieron además a identificar grupos estigmatizados que suelen ser menos visibles y comprendieron que la inclusión no solo se consigue aceptando o no discriminando, sino que requiere de una acción constante.

<p>Foto: The Human Library.</p>

Foto: The Human Library.

¿Cómo se organizan las ‘bibliotecas humanas’?

Como describe el Consejo de Europa, las ‘bibliotecas humanas’ funcionan como una biblioteca convencional: el lector consulta el catálogo de libros, toma prestado uno y, tras un tiempo limitado, lo devuelve para seguir –si así lo desea- leyendo otros. La única e importante diferencia es que, en vez de textos, los libros son humanos.

Esta organización internacional también describe la forma en que se organizan las actividades de sus ‘bibliotecas humanas’: el bibliotecario es la primera persona que conoce a los lectores y quien se encarga de prepararles para el proceso de esta particular lectura. El lector, por su parte, puede ser cualquiera dependiendo del tipo de evento, por ejemplo, miembros de la plantilla de una empresa o estudiantes universitarios.

El proceso de lectura implica una conversación sincera entre el ‘libro viviente’ y el lector, en el que este último le hace preguntas incómodas y recibe respuestas directas, hasta convertir el diálogo en un espacio cómodo para ambos.

Las sesiones organizadas por el CdE duran aproximadamente entre 15 y 25 minutos; pero, como en cualquier actividad, dependerá del tipo de evento, de los organizadores y, por supuesto, de la fluidez entre ‘libros humanos’ y lectores.

La Human Library Organisation, por su parte, ofrece a través de su web, de forma sencilla y totalmente voluntaria, formar parte de su red ‘bibliotecas humanas’. Como indican, cualquier persona que desafíe estereotipos y esté motivado para ayudar a acabar con estigmas y prejuicios puede proponerse como ‘libro humano’ rellenando un formulario. A través de su red de organizadores locales y depósitos de ‘libros’ de todo el mundo, se contará con su testimonio para las numerosas actividades que realizan.

Entre sus libros, por ejemplo, encontramos títulos como Alcohólico, Bipolar, VIH+, Sin hogar, Poliamoroso, Refugiado, Abusada sexualmente o Desempleado.

Además, la HLO también moviliza a voluntarios que quieran colaborar en la puesta en marcha de las bibliotecas y así “dar voz a los muchos grupos estigmatizados y ayudar a habilitar plataformas que apoyen la construcción de relaciones y la cohesión social”. También es posible convertirse en voluntario desde su web.

Las ‘bibliotecas humanas’ en España

El movimiento de las ‘bibliotecas humanas’ también ha llegado a España, donde se van organizando cada cierto tiempo actividades con ‘libros humanos’. Sin embargo, no es de los países donde este tipo de proyectos tenga más presencia; ni siquiera cuenta con una ‘biblioteca humana’ permanente.

A día de hoy, la Human Library Organisation es la red más consistente para quien quiera organizar o participar en este tipo de acciones. La HLO ha organizado actividades en algunas ciudades españolas, si bien actualmente, como puede verse en su web y redes sociales, no existen iniciativas programadas en nuestro país.

Además de la HLO, hay otras ONG e instituciones que llevan a cabo reuniones en las que los libros son personas. Por ejemplo, Best Buddies, una organización internacional sin ánimo de lucro que lucha por la integración social de las personas con discapacidad intelectual, proporcionándoles la oportunidad de establecer relaciones de amistad con personas sin discapacidad. Entre otras formas, a través de ‘lecturas’ en las que ellos mismos relatan sus historias a otras personas.

Los eventos comienzan con una ronda de presentación y así se pasa a otra ronda de ‘citas rápidas’ de 15 minutos en las que van conversando con diferentes lectores.

Otras iniciativas han surgido de la propia Administración pública, como las ‘bibliotecas humanas’ organizadas por el Gobierno de Navarra o por el Ayuntamiento de San Sebastián.

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