Alas en la cárcel gracias al deporte

La Secretaría General de las Instituciones Penitenciarias destaca el deporte como un elemento clave para los reclusos. Son varias las fundaciones que llevan a cabo diferentes actividades dentro de las cárceles de España.
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El Castilla participando en las actividades de la Fundación Real Madrid en centros penitenciarios. Foto: Pedro Castillo.

Playa de Berria, en El Dueso (Cantabria). A pesar de ser un día de verano, el tiempo se mantiene típicamente norteño. Cerca de la orilla, un grupo de diferentes edades se organiza en círculo. En medio está Tristán ‘Chucho’ Mozimán, impulsor de una acción deportiva que se ha convertido en la esperanza para muchos de los reclusos. Un proyecto que comenzó en Argentina y ahora ha trasladado al norte de España.

La idea de Mozimán (conocida como Los Espartanos) arrancó con 12 presos en una cárcel y hoy abarca 44 penales, con la colaboración de 200 voluntarios y la participación de más de mil internos. “Jugar al rugby se ve como un premio”, resalta el protagonista. Los datos hablan por sí solos: De los presos que salen en libertad y no pertenecen a esta iniciativa, el 65% reincide. Sin embargo, tan solo el 5% de aquellos que juegan al rugby en las prisiones vuelven a delinquir.

La primera acción

La práctica del deporte es uno los “elementos fundamentales en la reeducación y reinserción social del individuo, y un elemento clave en la preparación para su futura vuelta a la vida en libertad”. Es la conclusión principal que se dibuja en el Programa de intervención físico-deportiva de la Secretaria General de las Instituciones Penitenciarias del Ministerio del Interior.

Marta Zubiaur-González, del departamento de Educación Física y Deportiva de la Universidad de León, ha llevado a cabo un trabajo sobre las bondades de la práctica del deporte entre reclusos. “El aislamiento que provoca la privación de libertad en la cárcel, puede conllevar consecuencias físicas y psíquicas insalubres”, advierte, “por lo que el deporte está especialmente indicado por sus beneficios para la salud, tanto físicos (reduce el colesterol, el azúcar, etc.), como psicológicos (disminución de la ansiedad, depresión, insomnio…)”.

“La práctica deportiva enseña a estas personas a hacer un uso adecuado del ocio y tiempo libre, a mantener y mejorar sus habilidades sociales y de relación con los demás. También les ayuda a crear redes sociales donde se fomenten valores positivos como el espíritu de superación o el compañerismo”, señalan desde el departamento de Comunicación de Instituciones Penitenciarias.

A pesar de estos aspectos positivos, el deporte tardó en instalarse entre los penales en España. La primera acción no llegó hasta 2003, cuando la Fundación del Real Madrid y la Fundación Padre Garralda Horizontes Abiertos unieron esfuerzos para llevar el deporte a las cárceles.

El difunto padre Jaime Garralda, presidente honorífico de la ONG, destacó en su día la entrada del Real Madrid en esta iniciativa y señaló que la práctica deportiva «da los valores sociales al interno e ilusión, que es lo más importante en la cárcel, porque es una tristeza de días monótonos».

Por su parte, el entonces director de Instituciones Penitenciarias, Ángel Yuste, añadió que el deporte «ennoblece al ser humano porque lo hace con una serie de reglas que son extrapolables a la vida en sociedad».

“Todos estos puntos señalados son así”, corrobora Zubiar-González, quien también añade que “uno de los mayores beneficios del deporte es su importancia como elemento de prevención y abandono del consumo de las drogas en los presos. Si hay una cosa que abunda en la cárcel es la cantidad de tiempo que tienen los internos y el aburrimiento que provoca; el deporte permite llenar ese tiempo de una forma saludable, les ayuda a evadirse de sus problemas. Además, ayuda a mejorar las relaciones entre los presos y a reconducir sus conductas agresivas, a resolver sus conflictos de forma más controlada mejorando la convivencia. En definitiva, ayuda a contrarrestar la subcultura carcelaria”.

La presencia de la Fundación Real Madrid se ha extendido a diferentes penales del territorio nacional, con especial presencia en la Comunidad de Madrid, donde también participa la Fundación del Atlético de Madrid. Ambas instituciones, integradas en el programa deportivo de Instituciones Penitenciarias, promueven “la práctica del deporte con una orientación prioritariamente formativa, lúdica y recreativa”. A los equipos capitalinos se une el Club Deportivo Osasuna, enfocando sus actividades en la Comunidad de Navarra.

Distintos programas deportivos

La intervención físico-deportiva en un establecimiento penitenciario se aborda a través de diferentes programas, todos ellos dirigidos a la consecución de los objetivos mencionados anteriormente, pero haciendo hincapié, cada uno de ellos, en un grupo de personas y en unas capacidades diferentes.

Por un lado, están las actividades de carácter recreativo, que pretenden hacer llegar la actividad física a la mayor parte de los internos, desde una perspectiva lúdica y de ocupación del tiempo libre. “Esto permite que el usuario tome contacto, en muchos casos por primera vez, con el deporte y perciba de forma intuitiva los beneficios que genera la actividad física, abriéndole las puertas a mayores compromisos. Las actividades más demandadas son: fútbol sala, baloncesto, tenis de mesa, frontenis, atletismo, ajedrez, voleibol, gimnasia y culturismo”, destacan desde Instituciones Penitenciarias.

También se fomenta la práctica deportiva enfocada a la competición, que aporta una motivación extra para todos los que lo practican. “La competición, ya esté regulada por las instituciones deportivas oficiales o se desarrolle a nivel interno, propicia que los participantes desarrollen todas sus capacidades y den lo mejor de cada uno por la victoria individual y colectiva”.

Una de las competiciones más destacadas es el Torneo Intercentros Penitenciarios Copa RFEF (Real Federación Española de Fútbol). Luis Rubiales, presidente de la RFEF, entregó el pasado mes de septiembre el trofeo de campeón al CP de Algeciras tras su victoria ante el de Albacete.

Junto a él, participaron de la entrega de trofeos los internacionales Isco Alarcón y Iago Aspas, que estuvieron acompañados por José Francisco Molina, director deportivo de la RFEF; Ángel Luis Ortiz, secretario general de Instituciones Penitenciarias, y Thierry Favre, responsable de Federaciones Nacionales – Desarrollo de la UEFA.

La RFEF, además de llevar a cabo esta actividad, participa en la “creación y el desarrollo de un programa físico deportivo por medio de escuelas deportivas de fútbol que buscan mejorar la salud, la forma física y el nivel deportivo de las personas ingresadas en las Instituciones Penitenciarias”.

Torneo Intercentros Penitenciarios Copa RFEF.

“La reinserción social es muy compleja”

Desde Instituciones Penitenciarias también se desarrollan diferentes cursos y salidas de carácter deportivo. Estas tienen una gran aceptación entre los internos participantes. La temática de esta última actividad es diversa: rutas de senderismo, marchas cicloturistas o participación en carreras populares.

“Son buenas todas las actividades deportivas en general, pero, quizá, sean especialmente relevantes los deportes de equipo, donde los presos se someten a unas normas que tienen que respetar y cumplir, y no les queda más remedio que colaborar entre ellos para conseguir unos objetivos (ganar el partido)”, explica Zubiaur-González, “sumado a que supone un aprendizaje de convivencia muy positivo. Pensemos que muchos presos lo están por haberse saltado las normas de la sociedad”.

El deporte no solo tiene efectos positivos en la vida en la cárcel. También, como destaca Zubiaur-González, ayuda a los reclusos en su futura reinserción laboral, aunque con matices. ¿Por qué? “Es verdad que el deporte tiene efectos muy beneficiosos para la vida en prisión haciéndola más llevadera y menos conflictiva, y que todo ello puede influir en su vida posterior. Eso lleva a pensar que sí ayuda a la futura reinserción, pero hay que ser realistas. La reinserción en la sociedad es muy compleja, afectan muchos factores, y es demasiado ambicioso pensar que el deporte sea relevante en este sentido. El problema es saber si cuando estas personas salgan en libertad la sociedad va a responder de forma que les ayude a integrarse y llevar una convivencia pacífica”.

Por eso es importante seguir trabajando en nuevas acciones y tener fe en actividades como la que desarrolla Tristán Mozimán. “Se trata de darles una segunda oportunidad a los reclusos. Trasmitir valores que hacen de este deporte (el rugby) una escuela de formación para la vida, como son la solidaridad, el compañerismo, la humildad, y la importancia de construir un equipo”, destaca el entrenador argentino. Con estos valores, los reclusos tendrán argumentos prácticos para su reinserción en la sociedad y en el mundo laboral.

Equipo de rugby de Tristán 'Chucho' Mozimán.

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