Fundación Tomillo, 27 años al servicio de la integración personal y social

0

Evocando la resistencia y extensión de la planta aromática del tomillo, la fundación que toma su nombre cumple 27 años con la experiencia que otorga haber atravesado varias coyunturas económicas y sociales, y el impulso, siempre renovado, de adaptarse a los tiempos que le toca vivir. Eso sí, con la vista siempre puesta en los colectivos más vulnerables y que más apoyo precisan. Durante los años ochenta, los madrileños barrios de Orcasitas y Villaverde comienzan a registrar una paradójica revolución.

Por un lado, se acogen a los programas de remodelación de la Comunidad de Madrid convirtiéndose en modelo de transformación del espacio urbano, pero, al mismo tiempo, sus vecinos, en especial los jóvenes, comienzan a sentir de cerca el acecho del paro. No en vano, la crisis industrial provocará las más elevadas tasas de desempleo en esta zona sur de la región madrileña. Pues bien, en este contexto es donde Fundación Tomillo da sus primeros pasos de la mano de sus fundadores, Javier Lantero y Manuel Fierros.

Procedentes del mundo empresarial, ambos deciden poner su experiencia al servicio de una de las zonas más deprimidas y con más baja renta per cápita de la región madrileña. 1983 marca el comienzo de una aventura profesional en la que Lantero y Fierros supieron ver claro que los proyectos de formación profesional, inserción laboral y apoyo a los emprendedores eran la savia que necesitaba el barrio para retomar el pulso.

Las paradojas de la vida quieren que Fundación Tomillo cumpla 27 años en un entorno que, salvando las distancias, se asemeja en cierta medida, a la situación vivida en su nacimiento, es decir, en un momento de crisis económica, caracterizada por una elevada tasa de desempleo.

En su día, el objetivo a corto plazo era dar apoyo a un colectivo de desempleados que buscaban en el autoempleo una vía para salir adelante o poner en marcha su propio negocio. Una ardua tarea que marca la columna vertebral de la fundación, que, poco a poco, va creciendo hasta convertirse en la entidad que es hoy en día. Carmen García de Andrés, directora general de Fundación Tomillo, refleja con algunas cifras la dimensión que ha adquirido: «Disponemos de un presupuesto que, en 2009, ascendió a 10,42 millones de euros, sin contar las Entidades de Inserción Social y el Centro de Estudios Económicos (CEET), y un patrimonio de siete millones de euros, cuyos rendimientos, junto con las aportaciones del fundador, nos permiten financiar el arranque de nuevas áreas o los déficits coyunturales de algunos proyectos».

Hoy en día, las actividades de la fundación se financian en un 80% gracias a subvenciones y contrataciones con las Administraciones Públicas, mientras que el 20% restante proviene de donaciones de empresas, fundaciones, personas físicas y recursos propios.

Con un claro componente de promoción y desarrollo laboral, Fundación Tomillo acoge a un amplio equipo de profesionales formado por 487 personas, en su mayoría, maestros, pedagogos y psicólogos, que trabajan en los distintos programas dirigidos a la infancia, adolescencia y familia, así como a la formación y la orientación sociolaboral. Asimismo, la fundación dispone del Centro de Estudios Económicos (CEET), a través del cual efectúan labores de investigación y asesoría social y económica, y varias Entidades de Inserción Social, para la generación de empleo.

Su enfoque multidisciplinar orientado a áreas operativas tan diversas, como Infancia, Adolescencia y Familia; Formación y Orientación para el Empleo y Desarrollo Comunitario; Entidades de inserción laboral; Formación para el desarrollo personal –desde el Centro Abierto Tomillo– y, finalmente, la asesoría social y económica del Centro de Estudios Económicos, es lo que marca su valor diferencial. Así lo explica García de Andrés, quien reconoce que «esta diversidad de actuaciones nos permite llevar a cabo un trabajo en red, fijándonos en todas las causas que desembocan en la exclusión social y laboral de los jóvenes, mujeres, inmigrantes y desempleados para intentar ponerles remedio».

FORTALECIENDO LA SEGURIDAD DE LOS ADULTOS DEL MAÑANA. Fundación Tomillo trabaja con los menores y su entorno, «actuando como agente integrador entre la familia, los servicios sociales, educativos, sanitarios, otras ONGs y la Administración de Justicia, con el fin de fortalecer su rendimiento escolar», explica la directora general de fundación.

Existe diversidad de programas que, con diferente nivel de intensidad y en función de las circunstancias y edades de los alumnos, tratan de reforzar el rendimiento escolar o prevenir el abandono del colegio. Para ello, es preciso ayudarles a desarrollar sus habilidades sociales y competencias personales, haciendo uso de fórmulas novedosas y complementarias a las seguidas por la educación ofi- cial, por ejemplo, técnicas teatrales como el Programa de Lectura y Escena. Un 85% de los alumnos que se han acogido a este programa concreto han logrado mejorar notablemente su capacidad de comprensión lectora y su capacidad para recitar un poema.

La mayor parte de la labor dirigida a los más pequeños, los adolescentes y las familias de Fundación Tomillo se desarrolla en Madrid y, tan sólo de forma excepcional, se han puesto en marcha iniciativas en otras comunidades autónomas.

La directora explica esta estrategia, refiriéndose a su compromiso de mantener la calidad de la oferta educativa y formativa que ofrecen: «No contemplamos la expansión geográfica, ya que, por nuestra dimensión y enfoque integral, vemos en ella un riesgo de pérdida de calidad». Para suplir este hecho, Tomillo tiene alianzas y programas comunes con entidades sociales de otras CC.AA. y participa en foros y programas generadores de buenas prácticas de diverso ámbito geográfico, si bien, no intervienen directamente en ellos.

Por otro lado, hace escasamente un año, la fundación ha iniciado su andadura en la Educación Infantil, en el que, además de programas formativos para educadores, están desarrollando un nuevo modelo educativo, muy cercano a las familias, con base en una escuela infantil del Ayuntamiento.

«No contemplamos la expansión geográfica, ya que, por nuestra dimensión y enfoque integral, vemos en ella un riesgo de pérdida de calidad».

ESTIMULANDO EL AUTOEMPLEO. Otras de las áreas operativas en la que trabaja la fundación es la que corresponde a la Formación y Orientación Social y Laboral para jóvenes y adultos en proceso de inserción social y laboral. En este ámbito, diseña itinerarios casi «personalizados» que abarcan desde la formación más técnica –a través de programas de Cualificación Profesional y FP de grado medio– hasta la formación ocupacional dirigida a puestos de trabajo concretos. De esta manera, es capaz de desarrollar programas formativos especializados, por ejemplo, en el ámbito de la informática y las nuevas tecnologías, gracias al apoyo del sector empresarial y con financiación privada.

Gracias a esta labor, que cumple ya diez años, muchos jóvenes tienen más posibilidades de optar a empleos de mayor cualificación y, por ende, mayor compensación retributiva.

En un escenario como el actual, teñido por unas cifras que arrojan más de cuatro millones de desempleados, la labor de ONG sin ánimo de lucro, como Fundación Tomillo, para impulsar con fuerza el autoempleo para emprendedores se hace cada vez más valiosa. De hecho, muchas son las personas que optan por la creación de su propio negocio como alternativa para reemprender su acceso al mercado laboral. En este sentido, la directora explica: «Muchas personas han comenzado el itinerario formativo sin tener el convencimiento de empezar algo propio y, poco a poco, han tomado la decisión de poner en marcha su negocio, gracias a la seguridad que les ha aportado la formación».

A lo largo del último año ha aumentado el número de personas que han visto en la creación de una empresa propia una alternativa al desempleo.

Las cifras hablan por sí solas: «En 2009 se crearon 83 nuevos negocios frente a los 63 registrados en 2008», apunta la directora de la fundación. Los ejemplos son muy diversos, desde catering, cafeterías, tiendas de alimentación, pasando por artículos para el descanso o servicios profesionales de diseño de programas de formación on-line.

Hasta el año 2007 y principios del 2008, el perfil de personas interesadas en asistir a este tipo de programas formativos era, en gran medida, el de mujeres de colectivos vulnerables –inmigrantes en más del 50%– y jóvenes sin formación. Sin embargo, «desde la mitad de 2008 y especialmente en 2009, el perfil ha ido cambiando hacia hombres, inmigrantes y españoles, de 40-55 años, procedentes de la construcción y de otros sectores de servicios, con muy baja formación y escasas habilidades sociales», explica.

Esta radiografía de los demandantes de ayuda y formación para el autoempleo también incluye a jóvenes que han abandonado el sistema escolar, inmigrantes –cuyo número ha aumentado a consecuencia de la crisis– y mujeres españolas que, aunque no habían trabajado durante años, se han visto obligadas a trabajar debido a la situación de desempleo de sus parejas.

Ante este viraje en el perfil de desempleados, la fundación ha ido adaptándose a los nuevos tiempos y variando y/o subrayando los contenidos de las áreas de estudio, en función de las necesidades formativas que iban surgiendo.

«Se trata de acciones formativas muy prácticas, en las que se les asesora desde cómo crear un plan de negocio, cómo establecer acciones de marketing y comunicación, hasta temas fiscales, jurídicos o financieros para llevarlo a cabo.

El objetivo es el lanzamiento y posterior gestión de un negocio», resume García de Andrés.

CÓMO TEJER ESPACIOS DE ENCUENTRO Y CONVIVENCIA. En una sociedad tan intercultural como la española, los programas de desarrollo comunitario son de los que más auge están adquiriendo.

La directora reconoce que muchos jóvenes, fruto de la influencia del entorno y la colectividad, se encuentran con problemas para percibir, no sólo sus derechos, sino también sus obligaciones como ciudadanos. «Esto es lo que nos llevó a comenzar el trabajo de nuestra área de Desarrollo Comunitario, desde donde impulsamos actividades encaminadas a su propio conocimiento y sus potencialidades, convirtiéndoles en verdaderos agentes activos de su entorno».

Entre las causas que han generado esta situación, García de Andrés menciona el aumento de población inmigrante, así como los conflictos entre jóvenes españoles y de otras nacionalidades y razas, que han provocado brotes racistas y xenófobos. Ante estas circunstancias, «la presencia de programas sociales que inviertan en la creación de espacios de encuentro y de convivencia y fomenten los valores de tolerancia y solidaridad para aprender a respetar las diferencias se hace más necesaria que nunca», concluye.

Baste un ejemplo: la positiva experiencia registrada en el primer programa de Tiempo Joven en el barrio de Orcasitas y la necesidad planteada por la Junta Municipal, animó a Fundación Tomillo a trasladar su programa de Desarrollo Comunitario a Los Olivos, «donde la profunda diversidad étnica nos ha permitido ayudar no sólo a jóvenes, sino también a mujeres y mayores», subraya.

La Fundación se financia en un 80% gracias a subvenciones y contrataciones con las Administraciones Públicas y en un 20% gracias a donaciones de empresas, fundaciones, personas físicas y recursos propios.

MEJORANDO EL ESPACIO INTERIOR. El Centro Abierto Tomillo nace en el año 2003 con el propósito de crear un espacio de aprendizaje donde la persona pueda desarrollar su potencial, El Centro Abierto Tomillo contribuye al crecimiento personal de los participantes.

siendo «éste un camino imprescindible para avanzar hacia una sociedad mejor», según el ideario de la fundación.

Atesorando una considerable inversión, especialmente en lo que a infraestructuras se refiere, «el centro se financia con recursos propios, es decir, algo más del 15% de las matrículas», según García de Andrés.

En general, todas las áreas temáticas han despertando gran interés, si bien las disciplinas relativas al autoconocimiento y la mejora en las relaciones personales y familiares reciben un especial interés. Por otra parte, la directora reconoce que «el desarrollo de la creatividad a través de la pintura, la escultura o las artes teatrales va, progresivamente, ganando adeptos».

En cuanto a las estimaciones que baraja de nuevas áreas de formación para los próximos meses, el centro ha diseñado un programa de Formación en Habilidades Personales y de Grupo, en virtud del cual se abordarán durante todo el año, y de forma integral, las áreas relativas al ámbito personal, desde el aspecto corporal y emocional, hasta el mental o social. El objetivo, en último término, pasa por contribuir al crecimiento personal de los participantes y mejorar sus relaciones personales y profesionales.

CEET, el análisis de la perspectiva económica
Otro de los grandes pilares de la fundación es el Centro de Estudios Económicos Tomillo, que trata de ayudar a las Administraciones Públicas, a través de la investigación económica y social, a disponer de una mayor y mejor comprensión de la realidad económica y social. De hecho, «en estos precisos momentos de ajustes presupuestarios, la evaluación del impacto de las medidas adoptadas por la Administración y la comprensión de las necesidades prioritarias y de mayor calado es, si cabe, aún más necesaria para los responsables. Si bien, no siempre es percibida así», apuntala la directora de la Fundación, Carmen García de Andrés.
Si durante 2009, se realizaron más de 56 proyectos para instituciones públicas y privadas, la crisis también parece estar pasando factura.
En este sentido, García de Andrés se muestra cauta y estima un cierre de 2010 «con cifras cercanas a las de 2009, aunque con un mayor esfuerzo, que probablemente tendremos que redoblar en 2011».
POR MARINA SANZ
0