Más de 10.000 personas ciberactúan en contra de Nestlé

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La ONG medioambiental Greenpeace llevó a cabo una campaña comunicativa en contra de Nestlé con resultados satisfactorios. Su misión fue que la compañía alimentaria dejara de utilizar aceite de palma procedente de la deforestación en Indonesia para elaborar productos de la casa como la conocida chocolatina Kit-Kat.

Los activistas descubrieron que Nestlé estaba utilizando este aceite en la elaboración de una de sus chocolatinas. Esta acción estaba provocando graves consecuencias para los bosques tropicales y dejando sin alimento y hogar a una especie en peligro de extinción, el orangután. Con estos datos, Greenpeace lanzó una campaña haciendo uso del propio eslogan de la chocolatina y lo transformó en: «Dale un respiro a los orangutanes».

A continuación elaboró un impactante vídeo simulando un anuncio televisivo en el que el protagonista se come un dedo de orangután comparándolo con la barrita de chocolate. La versión del spot de Nestlé ha sido vista en Youtube por más de un millón de personas en el mundo (casi la cuarta parte en castellano).

Como Greenpeace señala en su web, fue la acción ciudadana la que consiguió haciendo uso de medios de presión tales como correos electrónicos, llamadas a la compañía y difusión de la noticia y del vídeo que Nestle haya decidido dejar de utilizar este tipo de aceite para sus chocolatinas. Más de diez mil personas apoyaron la causa de Greenpeace ciberactuando.

La decisión se produjo dos meses después de la denuncia pública. Nestlé se comprometió a rechazar el aceite de palma de proveedores que, como el Grupo Sinar Mas, están implicados en prácticas destructivas de los bosques. Para evaluar a sus proveedores Nestlé cuenta con el apoyo de The Forest Trust, una organización especializada en establecer buenas relaciones comerciales entre las empresas y los bosques, y será quien evalúe el cumplimiento del código de conducta de Nestlé por parte de sus proveedores.

Greenpeace felicitó a Nestlé ya que la mayor empresa mundial del sector de la alimentación envió un mensaje claro a las empresas que expanden sus plantaciones a costa de destruir la selva y zonas de turbera, que son el hábitat de comunidades indígenas y de especies amenazadas como el orangután.

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