Ahige: Los hombres lideran la igualdad de género

CE27 diciembre 2011
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Equidad, Justicia, respeto, paz. Son los baluartes de Ahige (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género), una organización que nació hace diez años en Málaga en el seno de una reunión particular entre hombres y que, en la actualidad, tiene delegaciones en seis comunidades autónomas y lazos de conexión internacional.

Antonio García, fundador de Ahige y emprendedor social de Ashoka, pone sobre la mesa la reticencia de algunos poderes públicos a escuchar la voz de la igualdad desde una perspectiva masculina, si bien subraya el paulatino progreso de la sociedad española ante este tipo de iniciativas.

«Antes de Ashoka yo me consideraba raro». Ashoka me hizo comprender que lo que tengo es un espíritu innovador y que es valorado por su aportación a la sociedad». Así de contundente se expresa Antonio García, miembro de Ashoka y fundador de la Asociación de Hombres por la Igualdad de Género (Ahige), una entidad sin ánimo de lucro que trabaja para favorecer la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres en la sociedad.

Antonio García explica cómo fueron los principios de la organización y por qué: «Arrancamos hace diez años y lo hicimos porque, en un momento determinado de nuestras vidas, sentimos la necesidad de pararnos e intentar responder a alguna de las muchas preguntas que nos hacíamos y para las que cada vez teníamos menos respuestas».

Así nace Ahige, en Málaga en 2001, con un objetivo que define su propio fundador: «De-construirnos como hombres y reconstruirnos como personas, libres del corsé sexista y patriarcal». En realidad, los orígenes del movimiento de hombres igualitarios se remontan a la década de los setenta, cuando aparecen en Estados Unidos y los países escandinavos los primeros grupos de hombres para reflexionar sobre la condición masculina. En España, hubo que esperar hacia mediados de los años ochenta, cuando brotan los primeros grupos en Valencia y Sevilla. En este entorno es el que nace Ahige, desde una perspectiva personal, que después toma un cariz público y social.

«En realidad –explica Antonio García– lo que buscábamos era encontrar respuestas a preguntas relacionadas con qué es y qué significa ser hombre hoy día, en qué nos determina nuestra masculinidad, por qué nos relacionamos con las mujeres y con los otros hombres, cómo lo hacemos, etcétera». Un gran número de incógnitas que solo es posible responder adentrándose en la cuestión de género.

Con el propósito de reunir periódicamente a hombres con unos intereses comunes, surge Ahige, inicialmente desde un punto de vista individual. Sin embargo, de la esfera privada pronto se pasa a la perspectiva pública y social.

Así lo explica su fundador: «A los pocos meses de estar reuniéndonos, algunos de los que estábamos allí pensamos que aquello que estaba sucediendo, que nos parecía –y me sigue pareciendo– fascinante, no podía quedarse en el ámbito de lo privado».

Con ese estímulo y con la fuerza que les aportaba el convencimiento de que había que «salir fuera» de la esfera privada y ofrecer un mensaje a la sociedad, claro y nítido, Ahige toma cuerpo como entidad social. El mensaje muy claro: «Otra forma de ser hombre es posible», resume Antonio.

De esta manera, el punto de encuentro inicial, un Grupo de Reflexión de Hombres en Málaga, fue desarrollándose y creciendo hasta convertirse hoy en día en la única asociación de ámbito estatal de hombres por la igualdad, con sedes en Málaga y Barcelona, y delegaciones en Córdoba, Canarias, Cantabria, Murcia, Castilla-La Mancha, y la Comunidad Valenciana.

Las conexiones internacionales también se han definido tras un arduo trabajo de concienciación. De hecho, desde febrero de 2009, Ahige participa en la red internacional MenEngage Global Alliance.

Un compromiso, una responsabilidad.

Bajo estos parámetros y atendiendo a la responsabilidad social que asume la organización, quedan definidos sus dos objetivos básicos, «que además, surgen de aquellos primeros tiempos del grupo de hombres», puntualiza Antonio.

En primer lugar, destaca la intención de luchar contra todo tipo de discriminación por razón de sexo, que hoy día no significa otra cosa que luchar activamente contra la discriminación que sufre la mujer. Un problema de enorme gravedad que ha dejado más de 50 víctimas de violencia de género en lo que va de año, además de ecosistemas personales y familiares rotos por el dolor. Así lo refleja los últimos datos publicados por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad. El machismo es, en muchos casos, la causa de esa violencia de género. Un machismo que, en último término, genera injusticia, quita libertad a los hombres, les aísla y les embrutece. En definitiva, es un enemigo común de todas las personas cuyos valores sean la justicia, la paz, el respeto y la igualdad.

Pero, eso no es todo. El segundo de los objetivos básicos de Ahige se cimenta en ayudar a los hombres a realizar los cambios necesarios que los acerquen a posiciones más cercanas a la igualdad y que los hagan más libres de los estereotipos sexistas. De hecho, uno de los estereotipos más generalizados es que con la igualdad son únicamente las mujeres quienes ganan y los hombres, por el contrario, pierden. Pues bien, se trata de una idea muy negativa, además de falsa, que retrotrae el acercamiento de los hombres hacia posiciones igualitarias. La igualdad de géneros redunda en un mayor desarrollo personal, un reencuentro con la esfera emocional, una descarga de responsabilidades, paternidad, autoestima y seguridad, mejora en las relaciones de pareja, en la sexualidad y en la salud, según expone Ahige.

Materializando valores.

Ahige lleva diez años poniendo en valor sus objetivos y materializando esos valores que les mueven a través de diferentes canales. Entre ellos destaca los Grupos de Hombres. Se trata de grupos de reflexión que son un espacio de intercambio y comunicación en los que se pone en cuestión el modelo tradicional masculino y cómo determina a nivel personal. Una de las tareas fundamentales de Ahige es apoyar la creación de estos grupos para favorecer la reflexión y el cambio personal de los hombres.

Además de cursos y talleres básicos para hombres, y también mixtos para hombres y mujeres, la asociación ofrece formación a distintos colectivos como educadores y educadoras, niños y niñas, jóvenes, responsables técnicos de programas de igualdad de entidades públicas y privadas, etc.

En los últimos años, la entidad ha hecho un gran esfuerzo para desarrollar la formación on-line. De hecho, desde 2007 se ofrece un curso de «Intervención con hombres desde la perspectiva de género», que, en su última edición, tuvo más de 1.200 solicitudes. Se trata de una formación dirigida a facilitar la intervención técnico profesional y/o social con hombres, desde la perspectiva de género, para favorecer el cambio en la población masculina hacia posiciones más igualitarias.

Asimismo, una vez al año Ahige organiza encuentros mixtos para promover el intercambio y la reflexión entre hombres y mujeres desde la perspectiva de género.

Se trata de un espacio privilegiado para la reflexión colectiva a partir de las propias vivencias personales sobre diferentes aspectos de la vida de cada persona, que permite crecer y enriquecerse en cuestiones como la igualdad, la solidaridad, el respeto y la sintonía entre hombres y mujeres.

Las campañas de sensibilización destinadas a públicos diferentes y con temáticas variadas son otras de las herramientas que la asociación fundada por Antonio García activa intensamente. Entre aquellas que han tenido un mejor acogida, destacan las relativas a la promoción de la corresponsabilidad en el ámbito del hogar, a la sensibilización contra la violencia de género, a la concienciación y la promoción de la salud o a promover los cuidados infantiles para una paternidad activa.

Asimismo, la juventud es uno de los colectivos prioritarios de la asociación. A lo largo de los últimos años se han desarrollado múltiples actividades, en el ámbito local de Málaga, autonómico (Andalucía) y estatal, dirigidas a la juventud, tal es el caso de la red Igualitaria, o Redjovenes, una red social de jóvenes igualitarios en Internet: .

Finalmente, Ahige también cuenta con programas de asistencia, como el denominado «Ghandi». Se trata de un servicio de atención social y psicológica para hombres que abarca el tratamiento ante problemas de agresividad y violencia masculina.

La sociedad española

Ahige se caracteriza por su afán y su empeño, especialmente teniendo en cuenta que si bien, en la actualidad, la sociedad española aún desconfía de este tipo de iniciativas, aún lo hacía más hace diez años cuando vio la luz. Bien es cierto que decir la sociedad española es generalizar mucho, pero también lo es que, en palabras de su propio fundador, «se trata de un proceso lento, como no podía ser de otra manera». En línea con este último apunte, García explica que es difícil para la sociedad en su conjunto y para muchas personas particulares darse cuenta de que «en nuestros objetivos va implícito todo un cambio cultural, un cambio radical en la manera de ver el mundo y, sobre todo, en la manera de verse a sí mismo/a».

En realidad, Ahige se perfila como una entidad que viene a poner encima de la mesa algo tan sencillo como esto: «¿Se ha dado usted cuenta de que existe un sistema cultural y de poder que se llama patriarcado que le determina totalmente la vida?», expone Antonio.

Pese a que es difícil de entender y hay algunos sectores de la sociedad que aún están alejados de estas perspectivas, sí es cierto que «aunque el mensaje aún no está generalizado, contamos con el aval de la experiencia directa, es decir, cuando tenemos espacio y tiempo para explicar nuestros planteamientos, son muy bien recibidos».

En cuanto a la evolución del planteamiento o más bien de su impacto en la sociedad española, su fundador se muestra rotundo: «Sí, hemos apreciado avances significativos. Si echamos una mirada hacia atrás, hacia hace cinco o diez años.

En la actualidad, el mensaje de cambio en los hombres ya no se ve y escucha como algo tan raro o excepcional». Con estas palabras, Antonio pone de manifiesto cómo poco a poco se está incurriendo en una normalización de la situación.

El apoyo de la administración

A lo largo de la década de vida de Ahige, la relación que ha mantenido con el entorno de las administraciones públicas, ya sea local, autonómica o central, ha sido «bastante desigual», según reconoce Antonio García. En muchos casos, el apoyo ha sido grande, sin embargo, en el caso de otros, incluso pasado todo este tiempo, siguen sin «vernos». Pese a ello, Ahige hace un llamamiento a los hombres y, por extensión a toda la sociedad, a que se incorporen al desarrollo de políticas y actividades de igualdad.

Asimismo, insta a las administraciones públicas a que desarrollen, en el marco de lo establecido por la ONU y la Unión Europea, políticas de igualdad dirigidas a hombres que contribuyan al objetivo común de hacer nuestra sociedad más justa y solidaria.

Si bien este es el objetivo, Antonio pone sobre la mesa la reticencia de algunos sectores de la administración o, más bien, «sectores políticos que ostentan puntualmente el poder en las administraciones públicas, que no están cómodos con la existencia de los hombres por la igualdad. De alguna manera, venimos a romper una ‘película simplista’ de que esto es una cuestión de mujeres (y únicamente de mujeres)», subraya.

Ashoka, emprendedores en red

La incorporación de Ashoka, como plataforma para poner en valor los proyectos innovadores particulares, en la ecuación, permitió a Antonio reforzar su propósito de fomentar el cambio en los hombres hacia posiciones más favorables a la igualdad y romper con el modelo tradicional masculino.

«Para mí fue una experiencia inolvidable. Fue un proceso duro pero, a la vez, muy gratificante. Siempre que me refiero al tema lo explico con una frase: Antes de Ashoka yo me consideraba ‘raro’, Ashoka me hizo comprender que no soy nada raro, sino que tengo un espíritu innovador que es valorado por su aportación a la sociedad», subraya.

En cuanto a lo que le aporta la red de distintos emprendedores y pese a que no siempre puede estar tan en contacto como quisiera con el resto de compañeros, Antonio reconoce que se trata de un «auténtico lujo y un privilegio poder compartir espacio con tantas personas que han sido capaces de innovar en sus campos. Es un aprendizaje continuo».

Por Marina Sanz
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Comentarios

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  1. Rosa

    Qué poca vergüenza! Hipócritas!

  2. Olga Viñuales Sarasa

    !Excelente iniciativa! Conozco a muchos hombres que, tanto en el pasado como ahora, han sido tildados de «calzonazos, gays reprimidos, poco-hombres…» porque su manera de relacionarse con los otros (y no sólo con las mujeres) no se correspondía con la imagen «ideal» de macho alfa. Enhorabuena pues por vuestras ganas de acabar con una discriminación que, aunque sutil, está muy presente en nuestra sociedad.

  3. Javier Martínez

    Me pongo en contacto con vosotros, para informaros sobre los talleres de movimiento expresivo que estoy coordinando.

    Son talleres (o clases) vivenciales, con el objetivo de incorporar nuestro mundo emocional en el día a día, escuchar a nuestro cuerpo, ver que nos pasa, en un espacio de respeto y libertad.
    Utilizo el Sistema Río Abierto, donde la música, el movimiento guiado y libre, la expresión, el masaje, la respiración…, se ponen a nuestro servicio en un “viaje” a nosotros mismos, donde poder explorarme en lo igual y en lo diferente

    Para más información: javier@yasabes.com
    Doy una clase gratuita para conocer el trabajo

    Atentamente: Javier Martínez,
    Instructor de movimiento expresivo

  4. fernando

    corto por la igualdad de genero

    https://www.youtube.com/watch?v=MfemiQi70Kw

    Comparto este corto de cuatro minutos, en el que jovenes estudiantes de Errenteria se meten en la piel del otro genero.

    Si lo creen oportuno, por una igualdad real y efectiva, compartan en sus redes sociales.

    Un saludo

    Fernando