Arts Council: el arte del largo plazo

0

¿Realmente los resultados del mecenazgo en otros países son tan buenos cómo defienden algunos? ¿No existe el riesgo de poner demasiado el acento en los temas fiscales y olvidar otros temas, tan o más importantes, como la transparencia, el buen gobierno o la rendición de cuentas? Estas y otras preguntas similares surgieron al hilo del desayuno-coloquio organizado por Compromiso Empresarial bajo el provocador título de «¿Mecenazgo o subvención?» Aunque las opiniones de los invitados no eran totalmente coincidentes, si hubo cierto consenso en señalar que la futura Ley de Mecenazgo no resolverá los problemas de financiación del sector cultural.

La revisión del actual régimen fiscal puede ser una de las notas a tocar, pero para que la música suene se necesita una partitura, y esa es la principal carencia española: la falta de una estrategia clara acerca de dónde se quiere ir y qué medios se necesitan para conseguirlo.

Un modelo a seguir puede ser el Arts Council de Gran Bretaña (plantearse seguir los ejemplos de EEUU resulta poco realista), una institución pública que lleva impulsando el desarrollo y la inversión en las actividades artísticas y culturales desde hace más de siete décadas.

Los antecedentes del Arts Council se encuentran en el Committee for the Encouragement of Music and the Arts (CEMA) creado en 1939 para ayudar financieramente a la organizaciones artísticas y culturales afectadas por la II Guerra mundial.

Su mentor y primer presidente fue Keynes, que defendió la conveniencia de crear una institución cuyo fin fuese promover el arte y la cultura en Gran Bretaña bajo un régimen de autonomía en el que tuviese total libertad para decidir las ayudas a las instituciones, aunque rindiendo cuentas de su gestión al Parlamento. La misión del Arts Council consiste en «difundir el gran arte para todo el mundo». Desde su creación viene liderando, desarrollando y financiando experiencias culturales y artísticas que enriquezcan las vidas de las personas.

La institución ha desarrollado una estrategia a diez años (A long term visión) que incluye cinco grandes objetivos: 1) la promoción y el reconocimiento del arte y los artistas; 2) la difusión de la experiencia del arte a toda la sociedad; 3) la sostenibilidad económica de las organizaciones culturales y artísticas; 4) el impulso de la innovación y diversidad, y 5) la formación de los jóvenes.

Gran Bretaña también está sufriendo una crisis económica, pero, a diferencia de España, sus políticos no están respondiendo exclusivamente con recortes.

El Arts Council ha lanzado varias iniciativas para ayudar a las organizaciones a enfrentarse a la crisis. Una de ellas es el fondo Sustain dotado con 50 millones de libras cuyo fin es apoyar a las organizaciones con problemas económicos.

Otra de las iniciativas es el programa Catalyst arts: un innovador programa cuyo objetivo final es ayudar a las organizaciones a captar recursos del sector privado. La iniciativa está dotada con 30 millones de libras y sus principales componentes son un programa de fortalecimiento institucional a las organizaciones acompañado con un fondo de apalancamiento (matching fund) para ayudarlas a desarrollar capacidades en captación de fondos durante un periodo de tres años con donaciones entre 120.000 y 240.000 libras.

El Arts Council es el principal organismo de ayuda a las organizaciones artísticas y culturales de Gran Bretaña. Durante el año 2011 otorgaron subvenciones por un importe de 350 millones de libras a 848 instituciones. Pero a diferencia del modelo de subvenciones español, la concesión de ayudas está basada en el buen gobierno y la autoevaluación de las organizaciones. La institución británica ha desarrollado un modelo de colaboración con las organizaciones receptoras muy centrado en la obtención de resultados en virtud del cual estas tienen que presentar un plan de negocios y mostrar que están cumpliendo los objetivos previstos según el plan trazado (the funding relationship). En definitiva, un buen modelo a seguir.

Por Javier Martín Cavanna

Leer también:

Editorial: La guinda del pastel
Los mecenas de hoy se alejan del arte
A debate: ¿Quién paga la cultura?
El oportunismo 2.0 y la masa filantrópica
Ni subvención ni mecenazgo: hacia una financiación mixta de la cultura

0
Comentarios

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.