Retrato de una filántropa de la próxima generación

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Es la mayor de los doce primos de la cuarta generación, desde que su bisabuelo fundó la emblemática tienda J. C. Penney, y uno de los siete miembros del patronato de la fundación familiar que otorga 600.000 dólares en subvenciones anuales. Los valores del emprendedor James Cash Penney todavía inspiran a Sarah Malachowsky, que explicó en una entrevista con Compromiso Empresarial: «La tienda creció y tuvo éxito gracias a su filosofía de dar oportunidades a empleados. Los que trabajaban bien tenían el derecho a abrir sus propias tiendas bajo la misma marca. Era la versión de participación en el capital para los empleados en el siglo XIX».

Para ella, estos valores –respetar la dignidad del individuo, ofrecer oportunidades y abrir caminos para salir de la pobreza– siguen siendo relevantes hoy. Malachowsky también alaba la influencia de la hija de Penny, matriarca de la familia contemporánea. Carol Guyer luchó por los derechos civiles, los derechos sociales y los derechos de los gays. Según Malachowsky, a lo mejor a su bisabuelo no le hubieran gustado todas estas causas, pero sí su implicación cívica.

Los cinco hermanos de Guyer invitaron a Sarah y su prima a formar parte del patronato de la fundación familiar cuando estaban en la universidad. En aquel momento la fundación daba subvenciones en cinco áreas. Cada área correspondía a los intereses personales y profesionales de uno de los hermanos, tal como el desarrollo económico local, comunidades sostenibles, etc. En un principio las dos jóvenes no encontraban su hueco entre sus tíos, que llevaban treinta años aportando su conocimiento especializado al patronato.

La cuarta generación también tenía ganas de que la fundación fuera aún más estratégica. Las jóvenes impulsaron un proceso de revisión estratégica que duró dos años, apoyándose en un consultor externo. Hubo momentos de tensión, pero lograron identificar dos ejes estratégicos que honraban la historia de la fundación y les permitía enfocar sus recursos: Caminos verdes para salir de la pobreza y Desarrollo y liderazgo de jóvenes, mientras servían la misma zona geográfica de siempre.

Malachowsky explica que fue una tía suya la que guió a la fundación hacia una gestión de patrimonio que refleja su misión. Hace cinco años que el 100% del patrimonio está en inversiones socialmente responsables; aprovechan también los PRI (program related investments). Ahora Sarah y su prima, actual tesorera del patronato, lideran este asunto e investigan posibles inversiones directas en Pymes verdes.

Sarah tiene dos recomendaciones para otras familias y jóvenes. Primero, ver cómo las capacidades de las diferentes generaciones pueden complementarse y empeñarse en aprender unos de otros.

Segundo, mantener el enfoque estratégico. Ella aprecia el impacto que su familia obtiene de aprender y explorar un área en mayor profundidad, y le encanta la sensación de pertenencia que le da donar «en la comunidad de su familia» aun cuando ella vive a 3.000 millas de distancia.

Por Kristin Majeska y Catalina Parra
@Compromiso_Empr

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