La nadadora paralímpica Teresa Perales, personaje social del 2015

De pequeña, Teresa Perales quería ser médico para ayudar a los demás, pero a los 19 años una neuropatía le inmovilizó las piernas. No fue sencillo recomponer su vida, sus aspiraciones y sus planes de futuro sobre una silla de ruedas, pero pronto descubriría que con su tesón y fuerza conseguiría su objetivo de la niñez; aunque no sería a través de la medicina sino de su carrera como nadadora, fisioterapeuta y experta en coaching personal y deportivo.
CE21 diciembre 2015
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Cuenta Teresa que cuando era una niña sus padres la llevaron a una piscina y su monitor le dijo que jamás aprendería a nadar. En ese momento no supieron reconocer su talento; un talento escondido que ha llevado a Perales a raíz de quedarse en silla de ruedas a los 19 años a ser la deportista española más laureada de la historia con 22 medallas paralímpicas en su haber, igualando a Michael Phelps.

El punto de inflexión de la vida de Teresa tiene lugar en plena juventud, cuando los que quería que fueran sus colegas de profesión le diagnostican una enfermedad del sistema nervioso que la lleva a perder la movilidad de las piernas y depender de una silla de ruedas. Teresa tiene que recomponer su vida y tras dedicarse a la política en su ciudad natal, Zaragoza, y ocupar puestos de responsabilidad siempre orientada a la atención a la dependencia, los servicios sociales y el deporte en el Ayuntamiento de Zaragoza, decide dedicar a éste último todos sus esfuerzos.

Pasada la mayoría de edad vuelve a una piscina para hacer ejercicio y sentirse libre en un medio en el que no dependiera de la silla de ruedas. Como ella dice: “En el agua todos estamos a la misma altura”. Con ayuda de un chaleco salvavidas aprende a nadar y recibe de parte de su primer entrenador un mensaje motivador que lleva grabado a fuego: “Eres un diamante en bruto”.

La natación pasa de ser una afición a convertirse en su forma de vida y la lleva a competir a nivel profesional en cuestión de un año y ganar su primera medalla en 1998. La número uno de las 68 que ha ido conquistando en Campeonatos de Europa (29), Mundiales (17) y Juegos Olímpicos (22). Y las que quedan por ganar; Teresa está entrenando duro para sumar más metales en los Juegos Paralímpicos de Río 2016.

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Su experiencia vital y en el deporte paralímpico ha llevado a Teresa a comprometerse con la sociedad. Se ha implicado con organizaciones no lucrativas como Fundación Theodora, Intermón Oxfam o Vicente Ferrer, apadrinando eventos destinados a la recaudación de fondos.

Pero este año 2015 su implicación social ha sido plena al convertirse en la embajadora de la Fundación Telefónica para apoyar las principales líneas de actuación de la entidad: acción social y cultural, innovación educativa, empleabilidad y voluntariado. Durante estos meses ha estado presente en la VI Edición de la Carrera Proniño, animando a 5.000 corredores; ha participado en las jornadas de voluntariado de la compañía, acompañando a personas con discapacidad psíquica en un taller de jardinería, y ha asistido a las lanzaderas de empleo de Aragón como conferenciante, para motivar a los jóvenes que participan en este programa de empleabilidad.

En su actividad profesional como coach se encarga, en sus palabras, del “empoderamiento de las personas” y fue la encargada de ofrecer una charla motivacional en el South Summit 2015, uno de los eventos más relevantes del emprendimiento en España, donde se presentan las startups más prometedoras a inversores nacionales e internacionales. Además, junto a la Fundación Adecco realiza conferencias de sensibilización sobre empleo y discapacidad desde hace tres años.

Teresa promueve en todas sus facetas el leitmotiv de su vida: “Somos capaces de todo”. Ese es el mensaje que quiere transmitir también en sus dos libros editados –Mi vida sobre ruedas y La fuerza de un sueño– y el que predica por todo la geografía española en sus talleres y conferencias.

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Todas estas tareas las combina a la perfección con su faceta de madre. Teresa reconoce que lo mejor de su vida, su hijo, le ha sucedido tras la enfermedad, por eso no titubea al afirmar que no cambiaría su situación: “He escrito un libro, he ganado muchas medallas y tengo una familia maravillosa… no cambiaría nada”.

Teresa ha sido reconocida en este 2015 con la distinción del premio Marca Leyenda, siendo la primera deportista con discapacidad en lograrlo. Para celebrar el galardón, Marca y Fundación Telefónica lanzaron un reto de apoyo al deporte paralímpico: 22 horas de natación ininterrumpidas como símbolo de las 22 medallas de Teresa Perales. Más de 200 personas participaron en este evento en las piscinas del Real Canoe de Madrid para dar visibilidad al deporte inclusivo, del que Teresa es embajadora.

Por ser la cara más visible del deporte paralímpico, su implicación en actividades sociales y el apoyo al deporte inclusivo, además de su tesón, fuerza y optimismo a lo largo de su vida, Teresa Perales es para Compromiso Empresarial el Personaje Social del Año 2015.

Palabras que son medallas

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Emilio Gilomo, vicepresidente Fundación Telefónica

Hace apenas seis meses que conozco personalmente a Teresa y puedo afirmar que es de esas personas que dejan huella: deportista paralímpica con 22 medallas, nada más y nada menos; mujer incansable, madre trabajadora, escritora, voluntaria y conferenciante. Teresa es imparable en la piscina, en casa, en la calle, en los auditorios en los que imparte charlas. Tiene una energía y una capacidad de trabajo y de esfuerzo como en pocas personas he visto y posee unos valores con los que muchos nos sentimos plenamente identificados: ilusión, compromiso, sacrificio y valentía.

Ella se reta cada día a sí misma para lograr ser mejor en todos los sentidos. En su carrera profesional nos lo demostró este verano en los Mundiales de Glasgow, donde logró seis medallas para España, dos oros, dos bronces y dos platas. Ahora busca batir su propio récord en los Paralímpicos de Brasil en 2016. Sin duda, creo que se merece ser Personaje Social del Año por todo lo que se esfuerza cada día por ser la mejor, por los valores que representa, por lo que enseña a los demás.

Además, Teresa posee una cualidad muy particular, un rasgo que, para mí, tiene algo de mágico: contagia ilusión a los que estamos a su alrededor: cuando irrumpe en una sala, parece que crezca la luz, de alguna forma, todo está más iluminado.

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David Perales, hermano de Teresa Perales

Almendralejo, año 1997, su primer campeonato de España, llevaba apenas tres meses nadando. Iba con el mejor tiempo en 50 libres pero no le salió bien y “sólo” logró el bronce. Se sintió decepcionada, pero, lejos de venirse abajo, al día siguiente nadó el 100 libres, donde no había logrado buena marca, y se alzó con el oro y récord de España. Ese día empezó la leyenda y su nueva vida.

En su vocabulario no existe la expresión no puedo. Para ella “sí quieres, puedes”. Su positivismo no tiene límites y lo transmite allá por donde va. Cuando asistes a una de sus charlas entiendes por qué logra lo que se propone, y consigue transmitirte esa filosofía de vida, la que ella llama “espiral de optimismo”.

Su ambición por ganar dentro del agua la ha trasladado a su vida cotidiana afrontando cada día de manera diferente, y no por su discapacidad, sino porque siente que es una oportunidad para buscar nuevos retos y marcarse nuevos objetivos.

Esto explica que a punto de cumplir los 40 haya tenido más experiencias personales y profesionales que la mayoría no podemos ni soñar; desde viajar al Sáhara en misión humanitaria hasta correr la Baja Aragón en un 4X4. Escribir dos libros y ganar 22 medallas paralímpicas (de momento).

Como hermano tengo que hablar de la parte más personal. Juntos hemos vivido los buenos y malos momentos pero siempre con una sonrisa, ella busca el lado bueno de las cosas, y siempre lo encuentra; gracias a ella veo la vida de una manera diferente y como yo muchas personas que la han podido sentir y escuchar sus palabras. Me siento afortunado por compartir con ella sus éxitos deportivos y profesionales, y poder decir con orgullo: Soy el hermano de Teresa Perales.

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Anna Ferrer, presidenta Fundación Vicente Ferrer

Hay personas que tienen el poder de contagiar vida. La vitalidad de Teresa Perales es una fuente de inspiración para quienes sabemos que la existencia es la superación constante de dificultades. El origen de su talento está en una admirable actitud para hacer frente a la adversidad. Ella representa el talento y su ejemplo desautoriza la agorera corriente de prejuicios que se empeña en poner límites a la discapacidad.

El currículum de Teresa es brillante: Es la deportista paralímpica con más títulos. Tiene tantas medallas que es imposible enumerarlas. Sin embargo, eso no es lo mejor de Teresa. Lo que más admiro de ella es su generosidad a la hora de canalizar toda esa fuente de energía. El discurso de Teresa, tanto desde sus responsabilidades como gestora pública como en su vertiente de deportista de élite, es un asidero de esperanza y dignidad para el colectivo y una bofetada a los prejuicios y los estigmas. Esa forma de comprometerse me impresiona más que su palmarés.

Teresa, embajadora del programa De Mujer a Mujer, con quién compartí vivencias en Anantapur, está muy lejos de ser una de esas deportistas de élite que se vanaglorian de sus medallas. En todos los momentos en los que ha tenido la gentileza de acompañarnos recalca el poder del deporte como herramienta de integración. “La discapacidad es algo que está ahí, pero no nos determina como personas ni limita nuestro potencial”, he escuchado decir a Teresa.

Desde la Fundación Vicente Ferrer recogemos y corroboramos este mensaje porque hemos sido testigos de la transformación de muchas y muchos jóvenes con discapacidad en Anantapur gracias a la actividad deportiva. El deporte ha sido un vehículo a través del cual han conseguido retos que parecían imposibles. Les ha aportado ilusión, sentimiento de compañerismo, sentido de la  responsabilidad, cohesión como colectivo y seguridad en sí mismos. Al mismo tiempo, su entorno ha aprendido a respetarles y a admirarles, pero sobre todo, a integrarles.

En esta vida todo el mundo nos encontramos con dificultades. En la Fundación Vicente Ferrer lo sabemos muy bien. Pero una vez más recogemos como propia una de las frases de Teresa: “Sin dificultades no hay superación”.

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Javier Gómez, mánager de Teresa Perales

Siempre agradeceré a Mariano, su marido, que me la presentara, yo apenas la conocía. Fue en una Gala Deportiva de la Tierra. “¡Fíchala!, va a ser, muy buena”.  No se equivocaba, de hecho ya lo era. Venía de ganar tres meses antes cinco medallas en Sidney, sus primeros Juegos Paralímpicos.

Han transcurrido ya más de quince años desde aquel día. Tengo el privilegio de haber sido testigo de su evolución y crecimiento. Y lo de menos son las 22 medallas paralímpicas obtenidas hasta hoy, veintidós medallas que igualan, por cierto, el récord del “tiburón de Baltimore”, Michael Phelps.  Ella es la orgullosa “sirenita del Ebro”.

Soy testigo casi a diario de profundas emociones que provoca en las personas, dentro y fuera de la piscina. No hay límites para ella. Experta en transformar lo adverso en oportunidad. Hay personas que comunican y otras que comunican e influyen. Teresa va más allá, traspasa.

Son muchas las cualidades humanas de esta mujer, pero sobre todo madre, que la hacen merecedora de cualquier reconocimiento. Su genuina y eterna sonrisa es el mejor sello de identidad. Esa que cada mañana se pone nada más levantar porque pega con todo, esa que contagia actitud e ilusión a raudales.

Esa actitud positiva que la eleva a conseguir lo que se propone. Nos dejó a todos sin respiración en su boda con Mariano. Allí esperábamos su entrada en la Basílica, también el novio. Y allí entró ella, apoyada en sus muletas padeciendo el dolor de los bitutores. Era su regalo para todos, también el homenaje a su padre que la vio desde algún sitio del cielo. No hay dolor, solo esfuerzo. Esa es Teresa.

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Carlos Martínez, director de Conecta, Grijalbo no ficción y Rosa dels Vents

El primer encuentro con Teresa Perales me dejó una profunda impresión; había leído alguna entrevista con ella, pero la fuerza de su sonrisa y su enorme amabilidad me deslumbraron. Hablamos del proyecto de escribir un libro que reflejara su forma de pensar y de enfocar su vida. Y así empezó una relación que fructificó en la publicación de La fuerza de un sueño, en el que Teresa consigue transmitir al lector la misma fortaleza, proximidad y claridad de ideas que uno percibe cuando la conoce personalmente.

Conocer a Teresa y tener el honor de ser el editor de su libro La fuerza de un sueño es una las experiencias personales y profesionales más gratificantes que jamás he tenido. Teresa posee una alegría contagiosa, transmite una fuerza desbordante y muestra una autenticidad y un compromiso con sus valores que son un ejemplo necesario y poderoso. Sólo pido al futuro tener la oportunidad de compartir más proyectos con Teresa. ¡Gracias!

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