Modelos innovadores permiten la inclusión sociolaboral de presos en Latinoamérica

En los últimos meses, CAF –banco de desarrollo de América Latina- ha desarrollado en alianza con diversos actores, un modelo empresarial innovador en el interior de centros carcelarios de la región, que tiene como objetivo fortalecer capacidades psicoemocionales y facilitar oportunidades laborales y de generación de ingresos para las personas privadas de libertad.
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Existe una crisis penitenciaria en América Latina y por lo general, no hay modelos de rehabilitación que efectivamente faciliten la inclusión social y laboral de la población reclusa y que puedan contribuir a aliviar los altos niveles de reincidencia presentes en la región.

Para contribuir a alcanzar una posible solución, CAF -banco de desarrollo de América Latina- a través de su Iniciativa de Innovación Social, desarrolla un modelo de negocio fundamentado en un equilibrio entre productividad y bienestar, de la mano de la población reclusa y de socios provenientes de distintos sectores.

En Bolivia, por ejemplo, se ha puesto en marcha Pan de Libertad, empresa social que transforma vidas, en la que participan la Asociación Semilla de Vida (Sevida), Banco Mercantil Santa Cruz, la Embajada de Alemania, la Asociación Medio Ambiente y Desarrollo en Acción (ENDA), la Fundación Innovación en Empresariado Social (IES), el Régimen Penitenciario de Bolivia, la Universidad del Valle Bolivia (Univalle) y la Universidad de Aquino (Udabol).

Esta iniciativa, en la que participan más de 200 reclusas del Centro de Orientación Femenina de Obrajes (COFO), se concreta en una empresa social, propiedad de las internas, en las que se les capacita para el trabajo y que ya arroja resultados palpables:

– La marca de tejidos OUT elaborados a mano por las mujeres recluidas, que recientemente presentó al público su primera colección.

– La producción y venta variada de productos de panadería y pastelería que se distribuye a través de una tienda-cafetería (creada por el mismo proyecto), de una red de vendedores constituida por los familiares de las internas y por entrega directa.

Las utilidades generadas por la empresa social contribuyen al financiamiento de una serie de servicios de salud a toda la población reclusa del penal, incluidas la atención en orientación psicoemocional y de salud reproductiva y sexual.

Además, con el fin de contribuir con el bienestar de la población, las internas participan en talleres de danza y teatro.

“Gracias a esta iniciativa puedo solventar gastos para la alimentación de mis hijas, que me acompañan aquí, y de mi hijo, que está fuera del recinto”, comenta Ximena, una de las tejedoras de OUT.

Otra de sus compañeras, Ángela, comenta que Pan de Libertad también ha sido una gran ayuda para la hija que tiene fuera del centro, que tuvo que dejar de estudiar Enfermería por falta de dinero y de trabajo y que ahora cuenta con una buena oportunidad laboral en la tienda del COFO.

El teatro como agente de cambio

En Colombia, Innovación Social de CAF ha puesto en marcha el proyecto El teatro como agente de cambio y de inserción social junto con la Fundación Teatro Interno, en el que también trabajan el Ministerio de Justicia y Derecho, el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec), El Tiempo y La W.

Abarca centros de todo el país, en los que los presos participantes reciben diariamente nociones de interpretación, vestuario y escenografía con el apoyo de un equipo profesional de alto nivel.

Una vez preparado el espectáculo, todos los grupos se dan cita en el Festival Nacional de Teatro Carcelario. Este año ha tenido lugar del 22 de febrero al 4 de marzo y ha contado con obras de los centros penitenciarios de Armenia, Bogotá, Cúcuta, Itagüí, Jamundí y Montería, que se han podido disfrutar en representaciones abiertas al público realizadas en importantes teatros del país.

“Las obras seleccionadas propician una reflexión sobre los dilemas morales y existenciales del hombre contemporáneo, a través de la interpretación de mitos clásicos de alcance universal y atemporal, que bien se adaptan a nuestros tiempos y cultura o demuestran su vigencia en el mundo actual”, aseguran fuentes de Innovación Social de CAF.

Desde la entidad apuntan a que la iniciativa  tiene como objetivo promover la rehabilitación y dignificación de la población reclusa y post penada a través de la práctica de las artes escénicas, que se emplean como herramienta terapéutica y de transformación personal y que contribuyen con su integración social y laboral.

Y es que el teatro es una herramienta útil para dominar tanto el lenguaje como la expresión corporal. Además, las representaciones públicas permiten a los participantes ganar la aceptación y el respeto de la sociedad.

“Tanto para mí como para mis compañeros, el teatro fue muy importante en ese momento de reclusión, porque nos enseñó a confiar en nosotros mismos y en los que nos rodeaban; nos enseñó a construir con paciencia y esfuerzo cada proyecto y cada sueño”, comenta Astrid Londoño, participante del grupo de teatro de la cárcel de Jamundí.

Astrid, que ya está en libertad, fue seleccionada en un casting por la Fundación Teatro Interno cuando le quedaban seis meses para cumplir su condena. Ahora es uno de los referentes del programa apoyado por CAF; comparte su experiencia con cientos de reclusos, y ha ganado una beca para estudiar interpretación en la Academia Charlot.

“La mayoría de las personas que cometen un delito aquí lo hacen por necesidad, pero al ver que con eso se pueden lucrar de forma rápida y fácil terminan reincidiendo. El teatro nos enseña a ir paso a paso, escena por escena, acto por acto… a que si quieres algo para tu futuro debes trabajarlo poco a poco para lograrlo”, reflexiona.

Según datos de la Fundación Teatro Interno, en las cárceles de Colombia hay 121.000 internos de los cuales un 40% son detenidos preventivamente. Es decir, no han recibido una condena y su situación puede mantenerse en el tiempo durante años debido a la “ineficiencia del sistema judicial”.

A este problema se añade el del hacinamiento de presos: la capacidad real de las cárceles colombianas no supera las 78.000 plazas.

Y, como apuntaba Astrid Londoño, también el de la alta reincidencia: “Éste es el único proyecto de resocialización que existe en Colombia, aquí en las cárceles no te enseñan a hacer nada, no hay opción a reeducarse. Al contrario, uno termina resentido con el Estado y con la sociedad porque nadie te da una oportunidad”.

Arte-Esperanza

Nuevos proyectos en marcha

A raíz de Pan de Libertad y de las iniciativas relacionadas con el teatro, han ido apareciendo nuevas opciones en otros países de la región.

En Perú, la Asociación Dignidad Humana y Solidaridad – fue fundada en 1974 por el capellán de prisiones Hubert Lanssiers-, de la mano de Innovación Social de CAF, impulsa Arte y Esperanza, mediante una empresa social constituida por internos y exreclusos cuyo eje productivo gira en torno a la elaboración y comercialización de la cerámica.

El objetivo de la empresa es el de fomentar el uso productivo del tiempo de reclusión; la generación de condiciones de bienestar físico y emocional, y el desarrollo de capacidades que faciliten la reinserción social y económica entre los internos del centro penitenciario Miguel Castro Castro.

Entre los socios estratégicos de CAF en este proyecto se encuentran las Embajadas de Bélgica y España, la Fundación Mokichi Okada y la Defensoría del Pueblo.

“El padre Lanssiers promovió el desarrollo de distintos talleres de formación enfocados a la costura, zapatería, ebanistería y metal, entre otros. Sin embargo, ninguno de ellos tuvo gran aceptación entre los internos. De hecho, en cada revuelta los materiales de capacitación y todas las herramientas relacionadas con los cursos terminaban siendo robadas”, explica Carlos Álvarez, director de la Asociación.

“Esta situación experimentó un cambio radical cuando los internos tuvieron sus primeros contactos con la formación en cerámica, actividad que de inmediato se convirtió en una herramienta de generación de capital social y dignificación”, concluye.

Y siguiendo la misma estela, Innovación Social CAF está inmerso en el diseño del proyecto Bordando Esperanza, en el centro de reclusión Buen Pastor, en Asunción, con el fin de humanizar el modelo de atención en cárceles en Paraguay y contribuir con la reinserción social y laboral de la población reclusa.

Un modelo de empresa social, basado en el bordado, que fomenta un trabajo colaborativo entre las reclusas, sus familias, el Ministerio de Justicia, la Fundación Princesa Diana y varias organizaciones sociales, la empresa privada y la Iglesia.

Todo lo anterior, con el ánimo de contribuir con la generación de posibles soluciones que alivien la crisis penitenciaria existente, caracterizada por los elevados costos para el Estado y la sociedad, así como por las altas tasas de reincidencia presentes en la región, al tiempo de aprovechar productivamente los períodos de reclusión.

Gema L. Albendea y CAF
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Comentarios

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  1. Rosario Del Pozo Molina

    Como contactarse con Innovación Social – CAF, tenemos un proyecto de inserción laboral en el Penal Anexo de Mujeres en Chorrillos, Perú. Como pueden ayudarnos. Gracias.