Cáritas pide ante la ONU una vivienda digna y adecuada para los más vulnerables

Cáritas Internationalis, representada por Sonia Olea, interviene en Ginebra en el Diálogo con la Relatora Especial sobre una vivienda adecuada.
1

Cáritas Internationalis, representada por la experta de Cáritas Española, Sonia Olea, intervino en el día de ayer en el Diálogo Interactivo con la Relatora Especial sobre una vivienda adecuada, que tiene lugar en el marco de la 37ª Sesión del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ginebra.

 

En su intervención ante el Consejo, Sonia Olea ha demandado, en nombre de Cáritas Internationalis, la articulación urgente de “propuestas de políticas públicas para los Estado miembro que aborden de manera global ante el sufrimientos de tantas personas y familias que carecen de una vivienda digna en tantos lugares del mundo”.

En el Informe presentado por la Relatora se recogen 10 fundamentos que ofrecen el sustento para llevar a cabo estrategias de vivienda basadas en derechos humanos que nacen y son respuesta a la falta de vivienda adecuada causada por los desastres originados por del cambio climático, la extracción de recursos en tierras ancestrales o la imposibilidad económica de su acceso en los espacios urbanos, unido a la dura experiencia de desalojos forzosos familiares y de comunidades enteras.

Sonia Olea se ha referido de manera concreta al Fundamento número 2, centrado en “dar prioridad a los más necesitados y garantizar la igualdad”. Como ha señalado la representante de Cáritas Internationalis, esta “prioridad ha de ser tenida en cuenta por los Estados para conseguir terminar con la desigualdad y la discriminación, contar con una guía en el análisis de la propia realidad que lleve a la detección de las mayores vulnerabilidades y dar prioridad a las zonas más propensas a desastres, inundaciones o inseguridad.

Recordó, además, que la aprobación de medidas orientadas hacia esa prioridad permitirán a “los Estados proveerse de recursos y capacidad técnica para fortalecer y mejorar las viviendas desde los conocimientos especializados de la propia población local y, en su caso, de los pueblos indígenas, así como atender las causas estructurales que subyacen a la necesidad de vivienda desde la asunción de que el derecho humano a la igualdad es un derecho sustantivo y requiere medidas positivas para paliar su vulneración por la discriminación y la exclusión”.

“Incluir la mirada de derechos humanos en el diseño de estrategias de vivienda, como nos remarca el Informe de la Relatoría, conlleva cambiar el modo en que los Gobiernos interactúan con las personas; detectar lagunas y deficiencias estructurales en los sistemas y programas de vivienda; aclarar la adopción de decisiones y la rendición de cuentas; situar a los DDHH como marco para la gobernanza y la adopción de todo tipo de decisiones, y, por último, entender que las políticas públicas desde los derechos humanos son un motor de cambio real para la sociedad”, ha añadido Sonia Olea.

 

1
Comentarios
  1. Ángeles

    Estoy de acuerdo en que todo el mundo tiene derecho a una vivienda, y el Estado tiene la obligación de usar los fondos públicos para amparar a los más desfavorecidos. Pero de ninguna manera que se dé amparo legal a que cualquiera pueda entrar en la casa vacía que le apetezca, cuando le apetezca por el solo hecho que esté vacía, y convertirla en su casa.

    La casa vacía no se ha construido sola, ni al dueño le ha salido gratis. La okupación debe ser duramente castigada. Lo que está haciendo el Estado con su pasividad es trasladar a los propietarios la responsabilidad de alojar a los okupas durante el tiempo q aquellos tarden en echarlos.

    Los impuestos están para ayudar a los necesitados, y los propietarios de inmuebles en España pagan muchísimos, entre IBI, IVA, ITP, IAJD, plusvalía estatal, plusvalía municipal…

    Lo suyo sería que se les diesen ayudas a los más desfavorecidos para que se pudieran construir su propia casa. Suelo no falta y hay muchas zonas rurales despobladas y en las que la vivienda cuesta muy poco. Tampoco el derecho a la vivienda digna dice que tenga que ser en el centro de las ciudades.