Avanzamos, sí, aunque hay pocas razones para la autocomplacencia

CE1 septiembre 2009
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La Fundación Lealtad presentó el pasado mes de junio los resultados de la Guía 2009 de la Transparencia y las Buenas Prácticas de las ONG. En esta edición participaron 131 ONG que solicitaron ser analizadas sobre el cumplimiento de los nueve principios de transparencia y buenas prácticas. Los resultados, de acuerdo con la Fundación Lealtad, son los mejores alcanzados por las ONG en las siete ediciones de la Guía publicadas hasta la fecha, con un nivel medio de cumplimiento de los principios que por primera vez supera el umbral del 90%.

El análisis del cumplimiento individual de cada principio de transparencia y buenas prácticas concluye que el principal avance se ha producido en el buen gobierno de las ONG. El principio 1 de Funcionamiento y Regulación del Órgano de Gobierno ha experimentado una mejora muy significativa (más de seis puntos porcentuales), produciéndose una mayor asistencia de los miembros del órgano de gobierno a las reuniones del patronato y de la junta directiva, lo que en definitiva supone una mayor implicación de los miembros de los órganos gobierno en la toma de decisiones que afectan a sus organizaciones, siempre según la citada fundación. Por otra parte, se observa que la mayoría de las organizaciones que participan en esta Guía 2009, tanto asociaciones como fundaciones, han renovado sus órganos de gobierno con regularidad.

Aunque celebremos las mejores en el funcionamiento del órgano de gobierno hay muy pocas razones para la autocomplacencia. Los avances después de siete años son poco significativos.

Además, y este es el punto filipino, los criterios relativos al funcionamiento del órgano de gobierno desarrollados por Lealtad son muy poco exigentes y apenas han variado desde su origen. Pasar el examen simplemente porque los miembros asistan al menos a una reunión al año y exista una razonable renovación en los cargos (nos referimos sólo a aquello criterios que ponen de manifiesto el compromiso real de los miembros, descartando otros criterios más formales) supone poner el listón muy bajo. Bienvenidos sean losprogresos, pero ha llegado el momento de coger el toro por los cuernos y empezar a exigir al órgano de gobierno que funcione de verdad. Dos criterios que no figuran y resultan imprescindibles para evaluar el buen funcionamiento son la existencia de procesos de selección de los miembros y de mecanismos de evaluación del desempeño.

¡Ánimo y al toro!

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