El Parlamento Europeo, paradigma de transparencia

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El camino de la transparencia parece tortuoso y complicado, o al menos eso es lo que muestran la mayoría de las instituciones públicas cuando se analiza la información que publican, destacando un importante grado de opacidad. Las excusas acerca de esta situación se pueden encontrar de todos los colores, pero en general se escoge como favorita la falta de recursos económicos y humanos.

Gracias a iniciativas de ONG, fundaciones y plataformas ciudadanas este camino cada vez se está volviendo más transitable, demostrando a los responsables de las instituciones y a los altos cargos públicos que sí se puede alcanzar mayor transparencia y que no hacen falta grandes obras y proezas, ya que la tecnología desarrollada para la información permite, cada vez en mayor medida, que pequeños gestos, como las aplicaciones dentro de las páginas web, pongan al alcance de toda la sociedad la información necesaria para que el ejercicio democrático esté más cerca del derecho de representación que a la renuncia.

Sin embargo, no todo es opacidad, ni complicado, ni restrictivo; existen ejemplos claros de buenas prácticas y de transparencia informativa, demostrando con sus acciones que las exigencias de la ciudadanía no son utopías ni ideas inalcanzables, son derechos que se pueden ejercer con normalidad, de forma asequible para los estados tanto en recursos humanos como económicos.

Uno de estos ejemplos es el del Parlamento Europeo, cuya página web se puede considerar una de las más transparentes por diferentes aspectos: tanto por la calidad de la información que ofrece, como por los medios y las facilidades que pone a disposición del ciudadano para llegar hasta ella de manera rápida y eficaz.

Este resultado es fruto de un análisis minucioso de la página web del Parlamento Europeo utilizando los indicadores de los informes sobre transparencia y rendición de cuentas que realiza la Fundación Compromiso Empresarial (Vid. Los partidos políticos compiten en opacidad.); en este caso se han tomado como referentes principales las categorías de: Historia del Parlamento, Gobierno, Estructura, Programas y Actividades, Cumplimiento e Información Económica.

Home page

Comenzando el análisis por el diseño de la web, la primera sensación del visitante es encontrar un espacio ordenado y claro, que invita a leer toda la información que muestra la página. En la página principal o home page, aparecen una serie de pequeños enunciados con las últimas noticias del Parlamento y que se distribuyen en dos columnas de diferentes tamaños para priorizar la información y de este modo ofrece al usuario una pauta de lectura.

Ese aspecto de claridad y pulcritud, ya se ha visto en otras web que igualmente han servido como ejemplos de transparencia, en este sentido cabe destacar la web del Partido Demócrata estadounidense o la página del Partido Conservador británico.

La presentación de la información es básica para conseguir el galardón de la transparencia, lo cual es evidente en la home page, sin embargo, la característica más positiva que cabe resaltar del Parlamento Europeo es el tipo de información que facilita al usuario en cada una de sus secciones, todas recogidas en la parte superior de su página web y que ofrecen con eficacia y rigor a cualquier ciudadano.

Secciones o pestañas de la web

La sección encarga de recibir al usuario es la llamada «En portada», la cual presenta todas las noticias de última hora relacionadas con el Parlamento y sus actividades, aunque esto no resulta novedoso en una home page; pero sí cabe destacar la barra de enlaces a subsecciones de interés, que encabeza cada texto de información y que recoge de manera ordenada y pulcra, como se ha descrito anteriormente, toda la documentación y los accesos directo que pueda necesitar el ciudadano europeo para comprender la información a la que está accediendo.

Otra característica especial a la organización y modo de funcionar de esta web es el permanente servicio de acceso a la información que acompaña al usuario en todas las secciones.

De hecho, llama la atención cuando al entrar en la segunda área en importancia de la página principal, denominada «Sobre el Parlamento», lo primero que encuentra el usuario es una sección llamada «Manténgase informado» y la primera opción es el acceso a todos los recursos de los que dispone la institución para acceder a su información.

Esto es, desde un buzón electrónico, a los contactos directos con los eurodiputados, el listado y contacto de las oficinas locales de información en cada país miembro, diferentes departamentos para solicitar visitas al Parlamento o experiencias laborales, hasta la página del propio Parlamento en la red social Facebook.

Después de esta invitación múltiple a pedir información a la institución, las demás secciones están dedicadas a satisfacer cualquier necesidad informativa del usuario, de hecho, cabe destacar que el 60% de la información que se exige para considerar una web como transparente está recogida en esta sección «Sobre el Parlamento», es decir, que dentro de ella se encuentra la información relativa a la historia del Parlamento, su misión y actividades, los poderes y competencias que le son propias, su organización y funcionamiento, y la información económica.

Las dos últimas categorías de información suelen ser el talón de Aquiles de más de una página web pública, sin embargo, la gran diferencia que marca el Parlamento Europeo es que ofrece una rendición de cuentas bastante completa y con un grado muy alto de accesibilidad, al encontrarse tanto la información como la documentación que la acredita, en uno de los primeros niveles de navegabilidad, es decir, en dos click del ratón, el usuario accede al enlace «Presupuesto del PE».

Dentro del mismo se llega a un texto explicativo acerca de la cantidad y la distribución de los recursos destinados para el año anterior (actualmente se encuentra el presupuesto de 2011), y al final de la página se encuentran el documento titulado Presupuesto general de la UE para 2011, el Informe sobre gestión presupuestaria y financiera-ejercicio 2009 y el Reglamento del Parlamento Europeo: Artículos 75-80, que explica el proceso legal para llevar a cabo la ejecución de dichos presupuestos.

En una tradición política marcada por la opacidad de los entes públicos, no deja de sorprender que toda esta información acerca del Parlamento se encuentre en la segunda sección de la home, abriendo una ventana de esperanza hacia el futuro de la transparencia y las buenas prácticas.

Si se sigue avanzando por el resto de secciones de la web, se halla el 40% de la información restante que exige la Fundación Compromiso Empresarial, esta se distribuye entre la relacionada con las personas responsables de representar a los ciudadanos europeos (dentro del enlace principal, «Diputados al PE»), el programa de actividades y su cumplimiento (información que recogen las secciones «Sesión Plenaria» y «Comisiones»).

Con respecto a la información que se demanda de los eurodiputados, se puede acceder desde un buscador donde se puede nombrar directamente a un diputado en concreto, o ir directamente a la lista completa del Parlamento. Una vez que se llega al perfil de la persona requerida, o de cualquier otra al azar, el usuario tiene acceso al currículo del eurodiputado, una declaración de sus bienes económicos, una relación de sus actividades parlamentarias de cada legislatura en la que ha participado como miembro, los nombres de sus asistentes locales y acreditados, y sus datos de contacto como eurodiputado.

Una vez más, la gran aportación de la web del Parlamento Europeo es su ejemplo de accesibilidad: clara, sencilla, eficaz y rápida. En todo momento el usuario siente que recibe un servicio de calidad, algo que se deja notar desde el primer enlace, donde se invita a solicitar cualquier información bajo el título «Manténgase informado», lo cual se traduce en que si el usuario no encuentra publicada una determinada información, o no es capaz de encontrarla a través de los enlaces facilitados, pueda demandarla directamente.

Acceso a la información

Por supuesto, no solo vale mostrar los mecanismos de acceso a la información, también se debe demostrar que funcionan y valorar la calidad de dicho servicio. De esta manera, tras realizar el análisis de la web y comprobar que la caducidad de la fecha del Informe sobre gestión presupuestaria y financiera-ejercicio 2009, sobrepasa los dos años, la Fundación Compromiso Empresarial ha solicitado a través del buzón electrónico, dentro del Servicio de Información al Ciudadano, el Informe de gestión presupuestaria y financiera correspondiente al ejercicio de 2011.

Tres días más tarde de haber enviado la solicitud on-line, se ha recibido un correo electrónico procedente del servicio de prensa del Parlamento Europeo con el enlace al documento.

Si cada vez existen más acciones sociales dirigidas a conseguir respuestas de las instituciones públicas, es porque gracias al desarrollo tecnológico se pueden obtener y porque las circunstancias sociales y económicas las exigen.

Ejemplos como el mostrado por el Parlamento Europeo de cómo se pueden gestionar el acceso a la información de forma correcta y eficaz, hace que las excusas para no tomar las medidas necesarias y ejecutarlas alimenten la desconfianza de la sociedad. Porque sí se puede ser transparente, si se quiere.

La vida después de la Ley de Acceso a la Información

En aquellos países donde todavía no existe una regulación concreta para acceder y exigir información pública, se suelen dar dos situaciones contrapuestas: por un lado, la desinformación y la corrupción cuando llevan tantos años lapidando la confianza social, llegan al extremo de adormecer al ciudadano y por lo tanto se deja de exigir, perdiendo la esperanza en el sistema y en las instituciones, la sociedad solo espera tener un «mal menor».

Por otro lado, se llegan a desarrollar mecanismos paralelos para llegar hasta la información que legalmente se puede exigir a algunas entidades públicas; a veces estos mecanismos surgen como iniciativas ciudadanas, plataformas y demás acciones sociales, que hacen de intermediarios entre la administración y la sociedad, para que los ciudadanos accedan a la información a través de vías legales recogidas en el ordenamiento jurídico, como es el caso de España y la información medioambiental, hasta que se apruebe la Ley de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno.

Cuando por fin se logra una regulación, algunos expertos como es el investigador Ernesto Villanueva, de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha afirmado que tras aprobar la ley de transparencia en su país, el reto siguiente ha sido enseñar a la sociedad mexicana a utilizar la ley, sobre todo por parte de los periodistas, el sector más beneficiado de la aprobación de dicha ley.

Sin embargo, la costumbre en las redacciones de recurrir a fuentes extraoficiales u off the record para conseguir información fidedigna del gobierno y las instituciones públicas, hace que los periodistas desestimen como primera fuente las oficinas de información.

¿De qué sirve adquirir la mejor herramienta si se deja guardada en el cajón? También merece resaltar otro de los peligros sobre los que advierte el investigador Villanueva, y es que la sociedad se vuelva «cínica» con respecto a la información que se publica de las instituciones públicas, es decir, que la ley no debe limitarse a exigir que se publique la información, sino que debe haber denuncia por parte de la sociedad y aplicar sanciones para las malas prácticas. El ejemplo que citó el investigador para este caso fue que tras revelarse a través de una solicitud de información pública, que el 40% de los jueces en México no tenían titulación universitaria en derecho, no hubo ningún tipo de sanción ni destitución de los jueces citados.

La experiencia y los ejemplos internacionales demuestran que lograr la regulación para el acceso a la información no debe considerarse como el fin, sino como el principio para un sector público transparente.

Por Beatriz C. Martisi

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Comentarios

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  1. Macarena

    Buenas Beatriz,

    Enhorabuena por el post. Muy completo.
    Estoy de acuerdo que, en comparación con otras webs, facilita mucho a los ciudadanos el ejercicio de transparencia correspondiente. Sin embargo, hay otras cosas que no están tan claras. No siempre están publicados todos los documentos legislativos cuando se publica una nota de prensa. Es difícil encontrar el documento aprobado o por aprobar. No todas las notas de prensa están publicadas en las 23 lenguas oficiales (solo las de la sesión plenaria y no todas; la mayoría están en inglés), no queda claro su proceso de contratación de personal ni de contratación pública y además, su servicio de atención al ciudadano no está preparado para preguntas sobre el acceso a los documentos. Hace poco comprobé esto último en un ejercicio práctico que puedes leer en La Oreja de Europa. El resumen fue que no obtuve una solución satisfactoria para una duda sobre la creación de un nuevo gabinete en el Parlamento publicado en la prensa. http://www.laorejadeeuropa.eu/2012/03/un-caso-de-estudio-de-la-ley-de.html.
    No dudes en contactarme si necesitas más info.
    saludos
    Macarena

  2. Beatriz

    Hola Macarena,

    Muchas gracias por tu valoración y comentario. En mi análisis de la web del Parlamento Europeo pude comprobar que hay aspectos que se pueden mejor como los que has mencionado (idioma, documentación). Sin embargo, como bien dices, en comparación con el panorama general que encontramos en España, la web europea resulta un buen ejemplo, pero desde luego coincido en que no es el definitivo y que todavía hay que mejorar. Un aspecto que también me parece muy importante y esencial para llegar a la verdadera transparencia, es que los propios ciudadanos participen más en esa demanda de información a las instituciones, ya que por sí mismas no son capaces de llegar a los niveles de transparencia y accesibilidad que necesita la sociedad actual.
    Acepto encantada tu ofrecimiento para ver tu estudio y no dudes que estaremos en contacto. Un saludo¡