“Estamos en una etapa de gobierno abierto que implica participación, transparencia y colaboración”

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Juan Ignacio Criado es profesor e investigador en el departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Madrid. Doctor europeo en Gobierno y Administración Pública por la Universidad Complutense de Madrid, y cofundador de NovaGob.

Actualmente asesora, investiga y enseña sobre administración digital, redes sociales, gobierno abierto y gestión de la calidad en el sector público.

Compromiso Empresarial le pregunta por su percepción de la administración pública española en el camino hacia la transparencia y el gobierno abierto.

¿Cómo afectará la ley de transparencia a la administración pública española?

Es un avance que la transparencia y el gobierno abierto estén entrando en la agenda política; sin embargo, no lo está haciendo con la suficiente fuerza como para que conlleve un cambio de calado en la administración pública.

Pienso que hay muchas limitaciones en vista de la redacción de la propia norma y que deja muchos espacios para no ser transparente.

En términos de administración electrónica, ¿dónde se encuentra España?

En el último informe de Naciones Unidas sobre el Desarrollo de la Administración Electrónica a nivel mundial, España sale en una posición equiparable a los países líderes de la Unión Europea; esto quiere decir que estamos en una situación muy positiva.

Sin embargo, estamos entrando en una etapa de gobierno abierto que implica unos pilares de participación, transparencia y colaboración. Ya no consiste solo en que te den el borrador de la declaración de la renta y ya está, sino que supone colaborar con el ciudadano y con otras organizaciones; en ese ámbito es donde nos queda mucho por hacer, nos estamos quedando bastante atrás.

Una administración más colaborativa, también necesita más participación ciudadana, ¿cómo es la ciudadanía española en este sentido?

Los estudios que hay sobre este tema suelen decir que en España hay un menor número de asociaciones y un menor nivel de participación. Creo que debe hacerse una labor de sensibilización y de educación desde los medios de comunicación, las universidades y las asociaciones, para generar modelos, metodologías de trabajos, y contribuir entre todos a que los responsables públicos se crean el discurso de la transparencia, de la participación y de la colaboración de la ciudadanía.

No puede ser solamente un eslogan político o porque en un momento determinado les venga bien hablar de gobierno abierto o de transparencia, sino que sea algo con contenido.

¿Quién es un referente de administración abierta?

Más que un referente, encontramos solo experiencias sectoriales: un ayuntamiento que es muy bueno en temas de presupuestos participativos o un gobierno regional que hace una ley fantástica de gobierno abierto. Pero son situaciones aisladas. Sin embargo, lo realmente interesante es el rápido aprendizaje que hay gracias a las tecnologías sociales. La transferencia de conocimientos políticos es más rápida porque hay mucha gente interconectada, facilitando que se entre en la agenda política, desarrollando conceptos y tecnologías para que llegue a la sociedad. Hay un magma de innovación participativa para hacer las cosas de manera diferente a como se hacían antes.

En un futuro próximo, ¿a dónde llevará la evolución de gobierno abierto?

Actualmente la gente está más acostumbrada a trabajar en red, donde la presencia ya no es la pauta, es decir, ahora se puede trabajar desde cualquier lugar; cualquier información que se remite a un ciudadano está digitalizada, entonces ¿por qué se va a tener que estar en una mesa de un despacho?

Y es ahí hacia donde nos estamos encaminando. De hecho, se va sacar una nueva ley de procedimiento administrativo, para ser más flexible y ágil.

¿Cree que es necesaria una ley para agilizar la evolución de la administración?

En España tendemos hacia una normativa en exceso, pero no siempre se cumple. Una ley puede ser una parte, pero solo con la norma no vamos a conseguir nada y a veces solo se crean dificultades, como está pasando con la ley de transparencia, porque algunas entidades locales se encuentran perdidas y no saben cómo deben hacer las cosas. Al final, tanta legislación puede generar una resistencia al cambio, que se podría resolver por otras vías.

Por Beatriz C. Martisi
@Bc_Martisi
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