¿Qué hacen los países más transparentes del mundo para serlo? Las cinco claves

En la última década los países nórdicos junto con los anglófonos como Nueva Zelanda, Canadá o Reino Unido, se han convertido en los líderes mundiales en la implementación y la práctica de la transparencia como una de sus principales valores sociales y culturales.
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De esta manera, el último ‘Índice de percepción de la corrupción’ de Transparencia Internacional, publicado en 2015, confirmaba que Dinamarca, Nueva Zelanda, Finlandia, Suecia, Noruega, Suiza, Singapur, Holanda, Luxemburgo y Canadá formaban el top ten de los países menos corruptos.

Además de este estudio, cabe destacar las contundentes reacciones de los representantes públicos y políticos de estos países ante prácticas poco éticas o de dudosa honestidad. En este sentido, llaman especialmente la atención casos como la dimisión de la política sueca Mona Sahlin, quien compró dos chocolatinas con cargo a la tarjeta de crédito del partido por valor de 35 euros, o el ministro británico Chris Huhne, quien dimitió por un caso de prevaricación como consecuencia de una multa de tráfico por exceso de velocidad.

Desde la perspectiva española, ambos ejemplos pueden ser considerados como “exagerados”, dado los casos de corrupción que se han destapado en los últimos cinco años en España, con macrocausas que llevan años de investigación y con cientos de políticos y cargos públicos imputados.

Sin embargo, el umbral de intolerancia ante la corrupción, entendida ésta como el aprovechamiento indebido de las ventajas de ser cargo público y político, es un importante indicativo para determinar en qué punto se encuentra una sociedad en la construcción de la “cultura de la transparencia”.

En este sentido, se han observado algunas de las características de los líderes mundiales en transparencia, para determinar qué elementos son claves y necesarios para cambiar una sociedad y desterrar la lacra de la corrupción.

Cinco pasos claves para avanzar hacia la transparencia

La transparencia es una cuestión muy compleja que requiere de varios elementos actuando conjuntamente y de manera activa. Sobre este aspecto, Compromiso Empresarial ha tenido la oportunidad hablar con distintos representantes de instituciones públicas y empresas privadas que trabajan diariamente para implementar la transparencia como un valor activo tanto en el funcionamiento de sus organismos, como en la sociedad en general.

Con ellos ha tratado de identificar cuáles son esos elementos y cómo deben ser aplicados para que la transparencia en la sociedad española sea una herramienta efectiva en la construcción de una nueva cultura basada en la confianza y el respeto hacia todas las instituciones democráticas, políticas y sociales.

1. Voluntad de cambio. El primer paso para implementar la transparencia con éxito es tener una verdadera “voluntad” de querer ser transparentes.

Carina Szpilka, consejera independiente de Abanca y vicepresidenta de Unicef Comité Español, explica que en España “la transparencia da miedo” por una falta de costumbre a dar explicaciones, en el caso de las instituciones públicas, y por miedo a ser “copiados” o “criticados” en el caso de las empresas privadas.

Sin embargo, a medida que la implementación de la transparencia en los distintos sectores demuestre que es algo positivo para las propias organizaciones, serán las empresas e instituciones las que tomaran conciencia de la importancia de interiorizar el principio de la transparencia como una característica más de su funcionamiento.

2. Tiempo para aprender. “Hace cien años la administración sueca era una de la más corrupta”, afirmó Anders Carlsson, ministro consejero y representante de la embajada de Suecia en España, durante el Corporate Transparency Summit 2016 para explicar que cambiar la sociedad “es posible”, solo es necesario aplicar activamente políticas que incentiven ese cambio en el comportamiento, tanto en el sector público como en el privado.

El hecho de que los países más transparentes cuenten con regulaciones tempranas sobre el acceso a la información no es casualidad. Suecia fue el primer país en aprobar una ley de acceso a la información en 1776, seguida de Finlandia, Estados Unidos, Dinamarca y Noruega, quienes cuentan con leyes aprobadas entre las décadas de 1950 a 1970.

Llevan bastantes años obligando a las administraciones a dar explicaciones a sus ciudadanos que, a su vez, también están acostumbrados a pedirlas.

Esther Arizmendi, presidenta del Consejo de la Transparencia, explica a Compromiso Empresarial que en España “todavía estamos aprendiendo porque llevamos muy poquito tiempo” tratando el tema de la transparencia, aunque señala que se “ha hecho mucho”, sobre todo en temas de fiscalización de la actuación de la Administración.

Asimismo, la presidenta del Consejo de la Transparencia destacó la relevancia del “esfuerzo importante de formación” que requiere la ciudadanía a fin de transmitir el gran poder de la transparencia de modo que “ningún político, ni organización, ni ninguna empresa puede trabajar fuera o de espaldas a esta demanda social”.

3. Colaboración sector público y privado. La transparencia no es un principio que solo afecte a la Administración Pública o a los partidos políticos, es una cuestión que engloba al conjunto de la sociedad y, por lo tanto, todos sus sectores deben unir fuerzas para impulsarla e implementarla.

En este sentido, durante la Corporate Transparency Summit 2016, Fernando Riaño, presidente de Forética, destacó el “coste” que tiene la opacidad internacional y señaló que la transparencia se ha convertido en un valor añadido y competitivo para las empresas de los países más transparentes.

De hecho, los datos demuestran que las empresas con mejor calidad en términos de “buena gobernanza tienen mejores valores bursátiles”, afirmó durante su intervención.

Del mismo, José Luis Ayllón, secretario de Estado en funciones e impulsor de la Ley de Transparencia española, afirmó durante su ponencia en la misma conferencia, que la transparencia es una “inversión en competitividad” tanto para la empresa privada como para las instituciones, puesto es “una inversión en oportunidades” para ambos sectores.

En el ámbito privado, la transparencia permite a las empresa adelantarse a situaciones de conflicto y de riesgo para su reputación, mientras que en el sector público evita o, al menos, minimiza el riesgo de malas prácticas, alejando la lacra de la corrupción y ofreciendo igualdad de oportunidades para el sector privado a contratar por la administración y, por lo tanto, se impulsa la riqueza de la sociedad.

4. Regulación. Las leyes permiten definir las reglas del juego para que los actores participantes tengan claro a qué atenerse y qué consecuencias hay cuando no las cumplen, de esta manera se evitan resquicios para las malas prácticas que vicien la participación y se genere desigualdad de oportunidades.

María Rubiños, responsable de Reputación e Intangibles de Kreab Iberia explica a Compromiso Empresarial que gracias a la “regulación multisectorial” en España, el reto se traslada a ir más allá de las obligaciones de la norma.

En este sentido, destacaba la importancia de que las compañías y las instituciones actúen por “convicción” y no tanto por la obligación de la leyes, que es un paso básico y necesario pero que hay que superar para avanzar.

5. Constante evolución. A medida que las sociedades avanzan en transparencia, el listón sube un poco más. En este sentido, Suecia vuelve a destacar como ejemplo por las palabras de Anders Carlsson quien afirmó que en su país, a pesar de ser uno de los más transparentes del mundo, “todavía quedan cosas por hacer” y señaló algunas de las medidas que el país escandinavo tiene en proyecto, como impulsar la responsabilidad corporativa compartida entre las empresas privadas y la administración pública o el nuevo plan sueco para fortalecer la legislación para luchar contra el soborno de cargos públicos en el extranjero.

Asimismo, José Luís Ayllón y Esther Arizmendi, coincidieron en sus intervenciones durante el Corporate Transparency Summit 2016 sobre los nuevos retos de la sociedad española en términos de transparencia, entre los que destacaron la necesidad de regular los lobbies o el control sobre la financiación de los partidos políticos a través de sus fundaciones vinculadas.

Desde la sociedad civil y las organizaciones protransparencia se ha insistido mucho en este aspecto, afirmando que la aprobación de una ley de transparencia no basta para ser transparentes y que a medida que se alcanzan metas y objetivos, en el horizonte se van dibujando los nuevos retos y necesidades.

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Comentarios

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  1. MARCELO ORTEGA

    Muy buenos días:
    Me parece muy interesante el artículo, partiendo de que a todos los ciudadanos de este mundo nos toca analizar qué transparente es la cultura de transparencia que mantiene nuestro país, qué nos falta y cuál es el compromiso de cada uno.

    A propósito, si es que es pertinente y existe la posibilidad de parte de Compromiso Empresarial, deseaba solicitarles información sobre en qué estudios se basa Transparencia Internacional para medir el país más transparente del mundo.

    Si tienen un estudio estadístico con sus respectivas variables y análisis comparativos, y ustedes los tienen al alcance, les agradecería muchísimo.

    Muchísimas gracias por vuestra atención, y un abrazo a la distancia

    1. Beatriz C. Martisi

      Hola Marcelo,
      Muchas gracias por tu comentario. Los estudios de Transparencia Internacional tienen su propia metodología y no dispongo de estadísticas de ellos porque estudio otro tipo de organizaciones e instituciones, pero te facilito el enlace a su web donde puedes encontrar toda la información que necesites http://transparencia.org.es
      Un cordial saludo.