Los museos y la rendición de cuentas

Es el tercer año consecutivo que la Fundación Compromiso y Transparencia realiza el informe 'A través del espejo' sobre transparencia y buen gobierno de museos de bellas artes y arte contemporáneos y, como muestran los resultados, se aprecia una significativa mejoría en la información que proporcionan en las webs corporativas las instituciones analizadas.
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La continuidad de los análisis A través del espejo estos tres años permite identificar un grupo relevante de museos, un tercio del total, que han mejorado sus grados de transparencia con respecto al año pasado. El resto de las instituciones se reparte entre las que han descendido ligeramente (10%) y las que han permanecido estables (56%), que es el grupo más numeroso (Vid. Los museos Artium, Guggenheim Bilbao y Lázaro Galdiano, los más transparentes).

Entre las instituciones que han mejorado se encuentran los museos clasificados en la categoría de transparentes. Este año el número de museos transparentes prácticamente se ha duplicado con respecto al año pasado, incrementándose de cinco a diez. Se trata de un progreso importante en tan solo un año, que constituye una prueba del impacto que tienen los informes a la hora de impulsar la transparencia.

Entre los museos que reciben la calificación de transparentes se encuentran entidades de todo tipo atendiendo a su origen y naturaleza. La mayoría de estos museos se gestionan a través de una fundación, salvo los museos de Cataluña que han optado por la figura del consorcio y el Centro Atlántico de Arte Moderno de Gran Canaria que es una sociedad anónima mercantil. No hay ningún museo calificado como transparente que dependa orgánicamente de un organismo local, autonómico o nacional.

El museo con mayores grados de transparencia adscrito a una consejería es el Museo de Bellas Artes de Asturias que, si bien depende de la Consejería de Educación y Cultura del Principado de Asturias y está financiado por el Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Oviedo, se gestiona a través de una fundación pública y cuenta con una junta de gobierno específica.

Estos datos apuntan que existe una correlación positiva entre contar con ciertos grados de autonomía en la gestión y alcanzar mayor transparencia. Parece evidente que cuando existe un órgano de gobierno (patronato, junta, consejo, etc.) ad hoc el impulso de la transparencia resulta mucho más eficaz.

Sin embargo, no parece que los museos que cuentan con mayores grados de autonomía sean necesariamente los que tienen mejores prácticas de transparencia y rendición de cuentas. Ninguno de los tres museos estatales con más autonomía (Museo Nacional del Prado, Museo Nacional Reina Sofía y Museo Nacional Thyssen-Bornemisza) se encuentran entre los museos transparentes.

Ninguno de los tres museos estatales con más autonomía (Museo Nacional del Prado, Museo Nacional Reina Sofía y Museo Nacional Thyssen-Bornemisza) se encuentran entre los museos transparentes.

Esta circunstancia parece sugerir que no existe una preocupación excesiva por parte del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte por impulsar la transparencia y el buen gobierno en los museos dependientes del mismo. Contrasta esta actitud con la de instituciones similares en el ámbito europeo y, más concretamente, con la Secretary of State for Digital, Culture, Media and Sport de Gran Bretaña.

Dos son las principales herramientas que utiliza el organismo británico para impulsar la rendición de cuentas de los museos financiados con cargo al presupuesto público. El primero de ellos es un “Acuerdo de Entendimiento” (Memorandum of Understanding), en virtud del cual la Secretaría de Estado firma con cada museo un convenio en el que se establecen las condiciones y objetivos que cada museo debe cumplir para poder obtener financiación. La segunda es el informe anual de rendición de cuentas que los museos nacionales financiados con fondos públicos deben presentar al Parlamento.

Nuestro Ministerio de Educación, Cultura y Deporte no plantea ninguna exigencia de rendición de cuentas a los museos estatales que se financian con cargo a los presupuestos públicos y disfrutan de autonomía en su gestión (una ley propia en el caso del Museo Nacional del prado y del Museo Nacional Reina Sofía).

Precisamente esta ausencia generalizada de mecanismos de rendición de cuentas en los museos, no solo en los mencionados anteriormente, nos ha persuadido de la necesidad de incluir un nuevo indicador en los futuros informes con el fin de suplir esta carencia.

A partir del año que viene el informe incluirá un nuevo indicador denominado Informe de responsabilidad social, cuya formulación será la siguiente: “El museo hará público en un lugar visible de su web su informe de responsabilidad social, memoria de sostenibilidad anual o informe integrado que incluirá un análisis de materialidad, los canales de diálogo con los distintos grupos de interés e información sobre el cumplimiento de objetivos y metas”.

Si las autoridades no exigen transparencia y rendición de cuentas a los museos españoles tendremos que ser las organizaciones de la sociedad civil las que lo hagamos. Y no cesaremos en el empeño.

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