Los ranking de transparencia, herramientas de mejora

La transparencia en España se ha convertido en objeto de estudio con el fin de identificar e implementar las mejores políticas que permitan a los organismos avanzar en la dirección adecuada.
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Este estudio de la transparencia por entidades de diversas índoles ha propiciado que se multipliquen los métodos de análisis y evaluación de la transparencia y, a su vez, esta situación está llevando al planteamiento de cuál es el mejor sistema de evaluación de la transparencia y si es necesario unificar criterios para homogeneizar el análisis de la transparencia en las instituciones.

Sobre este aspecto, Javier Amorós Dorda, subdirector de Transparencia y Buen Gobierno del Consejo de Transparencia, durante su intervención en el II Congreso Internacional de Transparencia de la UCM (CIT), afirmó que cualquier método de evaluación puede ser “válido” siempre que se guíe por unos “parámetros rigurosos y científicos”.

Amorós explicó que el Consejo de Transparencia y Buen Gobierno ha desarrollado el método Mesta –Metodología de Evaluación y Seguimiento de la Transparencia para medir el cumplimiento de la Ley 19/2013 en la actividad pública. Esperan que este sistema “sirva como base común para los sistemas de evaluación, permitiendo realizar comparaciones” entre entidades homogéneas.

La cuestión de los rankings de transparencia es un tema muy discutido entre los investigadores y consultores especializados en la materia. Este hecho se pudo ver durante la mesa redonda sobre La convergencia de los sistemas de evaluación de la transparencia en el marco del II CIT, que reunió a diferentes organizaciones del sector y cuyas conclusiones fueron las siguientes:

  1. La evaluación de la transparencia debe realizarse periódicamente tanto por la propia organización -autoevaluación-, como por una entidad externa, coincidieron varios de los expertos. Carolina Jiménez, directora de análisis de la Fundación Lealtad, afirmó que la acreditación de la transparencia tiene dos ventajas importantes, según su experiencia: por una parte, es una garantía de las organizaciones evaluadas sobre el esfuerzo que realizan por transparentar su actividad, y por otra lado, el procedimiento que han de seguir para obtener la acreditación, permite a las organizaciones mejorar a nivel interno.
  2. Los rankings de transparencia son herramientas de mejora si el análisis está basado en un método exhaustivo, adaptado a las circunstancias y características de las entidades analizadas. En este sentido, Jesús Lizcano, presidente de Transparencia Internacional España, explicó que los resultados de los análisis deben reflejar “la realidad de las entidades” y, por este motivo, considera que los métodos deben ser “participativos e implicar a los evaluados”, de este modo se incentiva y desarrolla la voluntad de mejora en las instituciones analizadas.
  3. Los rankings muestran al ciudadano el interés de las organizaciones por ser transparentes. La publicación periódica de estos datos refleja si hay variación, o no, en el posicionamiento de las entidades dentro del ranking, de esta manera si una entidad no cambia de nota y posición, está demostrando despreocupación por la situación que reflejan sus resultados y esta desidia es fácilmente percibida por los ciudadanos gracias a la comparativa que establecen los rankings.
  4. Los indicadores deben revisarse para evitar el conformismo de las entidades evaluadas. Uno de los riesgos señalados por Joseba Eguía, coordinador de la Asociación Española de Acreditación de la Transparencia, es “el conformismo de los líderes de los rankings” con sus resultados y dejar de avanzar en transparencia. Con el fin de evitar este riesgo, los representantes de las organizaciones citadas en el II CIT coincidieron en la necesidad de revisar y ajustar las exigencias de los indicadores en cada análisis, de esta manera se mantiene la atención y el interés de los organismos evaluados por mejorar constantemente para mantener sus buenos resultados.
  5. Los indicadores deben valorar la voluntad de ser transparentes. Otra de las cuestiones más debatidas durante el encuentro de los expertos es determinar qué significa “ser transparente”. En este sentido, se habló de la condición de ser transparente de manera “normativa”, es decir, cumpliendo escrupulosamente con lo establecido por la regulación en materia de transparencia, y la consideración de ser transparente más allá de las leyes, centrando la atención en las necesidades de información de los stakeholders. A esta segunda condición se le llamó “transparencia voluntaria o avanzada”, caracterizada por el esfuerzo de las organizaciones en ofrecer no solo datos, sino información sencilla, comprensible y útil.

La transparencia puede ser “normativa”, limitándose exclusivamente al cumplimiento de la ley, o “voluntaria o avanzada”.

El Consejo del Poder Judicial, ejemplar

Mar Cabrejas, magistrada y vocal del Consejo General del Poder Judicial, en su intervención en el II CIT explicó cuál fue la experiencia de esta institución ante el reto de la transparencia y cuál es la metodología que utilizan para mostrar la actividad del CGPJ a los ciudadanos.

Sobre este aspecto, la magistrada afirmó que desde el principio asumieron que querían ser “un ejemplo para el resto de los órganos constitucionales” y para ello decidieron no conformarse con lo establecido por la Ley 19/2013, puesto que consideraron que era un cumplimiento muy básico y “bastaba con trasladar la información que ya existía” a una web que se llamase “portal de transparencia”; sin embargo, el CGPJ quería ir uno o varios pasos más allá.

Por ese motivo, acudieron a las organizaciones de la sociedad civil para que hicieran una evaluación “muy exigente” de la web del Consejo y, además, tomaron la iniciativa de desarrollar una metodología propia que llaman el “foco de sospecha”, cuya clave es asumir la perspectiva del ciudadano y preguntarse qué aspectos de la actividad del Consejo son susceptibles de sembrar dudas.

De este modo, Cabrejas indicó que actualmente trabajan en tres focos: el económico, donde además de justificar cómo gastan sus recursos, también publican el patrimonio cuando son nombrados vocales; la actividad del Consejo, con especial atención a la publicación de las decisiones y órdenes del día de los plenos, y los nombramientos de los magistrados, donde muestran todo el proceso de convocatoria, presentación de solicitudes y entrevistas de los candidatos.

Con respecto a las evaluaciones a las que son sometidos, la magistrada afirmó que les “sirven para estar continuamente atentos” y, sobre todo, para que los ciudadanos conozcan cuál es la situación del Consejo en materia de transparencia.

Asimismo, Cabrejas señaló que los rankings “permiten a los ciudadanos ver y preguntarse” por qué unos organismos consiguen unas puntuaciones u otras. Este hecho provoca curiosidad en la ciudadanía haciendo que miren en los portales, comprueben por qué no hay determinada información y puedan exigirla a través del derecho de acceso.

“La evaluación más importante es la de la ciudadanía, es quien tiene que ejercer este control a través de la visita de los portales y de la petición de rendición de cuentas”, concluía la magistrada.

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