Nueva era de informes para las universidades públicas

Seis años han transcurrido desde nuestro primer 'Examen de transparencia. Informe de transparencia en la web de las universidades públicas españolas', publicado en septiembre de 2012.
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Entonces decíamos que: “Esperamos que este nuevo informe, al igual que los anteriores sobre fundaciones, museos y partidos políticos, pueda servir de aliciente para que las universidades aumenten la transparencia y rendición de cuentas a través de la web y contribuir así a reforzar la confianza y apoyo de la sociedad en estas instituciones”.

Nuestra esperanza no se ha visto defraudada y las universidades han sabido responder al reto con mayor eficacia y compromiso que las instituciones que, entonces, poníamos como ejemplo a seguir. De acuerdo con los resultados del informe de este año, Examen de transparencia 2016, un total de 40 universidades públicas de las 49 analizadas cumplen veinte o más indicadores. Mientras en el informe del 2012 no había ninguna universidad transparente, hoy el porcentaje de las universidades que alcanza la categoría de Transparente es del 55% y tan solo dos universidades públicas se mantienen como Opacas.

Estamos convencidos que nuestro informe ha servido de incentivo para que las universidades aumenten la transparencia de su información en la web y consideren la necesidad de rendir cuentas a través de este canal.

Somos conscientes, por otra parte, que la metodología que aplicamos para analizar la transparencia tiene sus limitaciones. Más allá del cumplimiento formal de una serie de indicadores de información, el compromiso con la transparencia implica una voluntad real de diálogo con los diferentes grupos de interés por responder a sus expectativas de información.

La transparencia y la rendición de cuentas, lo hemos repetido con frecuencia, es un proceso de mejora continua que no termina nunca. Esta razón, y la importante mejora experimentada por las universidades públicas, nos han convencido de la conveniencia de hacer un parón en el camino para identificar nuevos indicadores sobre transparencia y prácticas de buen gobierno que puedan servir para seguir impulsando este esfuerzo que iniciamos hace seis años.

Nos parece que las universidades públicas han cubierto con nota una primera etapa en el camino de la transparencia y las prácticas de rendición de cuentas. Lo que se requiere en este momento es un nuevo impulso que les ayude a mantener y mejorar los resultados conseguidos.

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