KPMG, la única 'Big Four' que rinde cuentas correctamente de su RSC

El nuevo informe de la Fundación Compromiso y Transparencia (FCyT) sobre la independencia y transparencia del auditor externo en las empresas del IBEX 35 y en las empresas aseguradoras analiza el contenido de los informes de responsabilidad corporativa de las 'Big Four'.
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Los informes de RSC son una herramienta especialmente indicada para medir el grado de compromiso de las empresas a la hora de abordar sus principales retos sociales y medioambientales y comprobar su voluntad real de rendir cuentas a la sociedad de manera transparente. Así lo explica el último informe publicado por la Fundación Compromiso y Transparencia (FCyT) sobre la independencia y transparencia del auditor externo en las empresas del IBEX 35 y en las empresas aseguradoras.

La consistencia de esos informes no guarda relación con el volumen de información, sino con la relevancia y objetividad a la hora de seleccionar e informar de aquellos contenidos que tienen más potencial de afectar, positiva o negativamente, al entorno en el que opera cada institución.

Existe una serie de temas que son comunes a todas las empresas, por ejemplo, las políticas de diversidad, la formación del personal, la seguridad y salud en el trabajo, etc., pero lo importante es identificar qué contenidos tienen más trascendencia para un sector concreto en un momento determinado, lo que, en términos técnicos, se denomina “materialidad”. Así, por ejemplo, un banco puede informar de los esfuerzos que hace en la gestión de los residuos, pero su área de mayor impacto no es la medioambiental, sino todos los procesos relacionados con la transparencia de sus productos financieros (como ha podido comprobarse durante la reciente crisis financiera).

Las empresas auditoras cumplen una función vital en la sociedad al garantizar la fiabilidad de la información financiera y patrimonial de las instituciones que auditan. De ahí que todas las actividades y procesos internos que aseguren la objetividad, independencia y veracidad de sus informes constituyan la materia más relevante en sus políticas de RSC. Como indica la FCyT, cabría esperar que las Big Four, que, además, venden a las empresas su expertise en los análisis de materialidad, cumpliesen lo que predican a sus clientes. Sin embargo, la realidad muestra que no siempre es así. El análisis de la información que proporcionan sobre sus políticas de RSC arroja resultados muy dispares, recogidas en el informe anteriormente citado.

PwC es la sociedad auditora más opaca de las Big Four. Ni siquiera hace público su informe de RSC. La información que publica en su web únicamente contiene declaraciones retóricas sobre sus compromisos, sin realizar ningún análisis de materialidad ni informar sobre su metodología de diálogo para identificar las expectativas de sus grupos de interés.

Deloitte sí publica una Memoria de Responsabilidad Corporativa, la última es del año 2016. Como las anteriores, se ha realizado siguiendo la metodología del GRI, que contiene una serie de indicadores económicos, medioambientales, sociales, sobre derechos humanos y de responsabilidad sobre producto, ninguno de los cuales ofrece información significativa sobre los aspectos clave del negocio de la entidad. Existe un apartado dedicado al análisis de materialidad y la relación con los grupos de interés, pero los temas identificados resultan muy genéricos. También se encuentra una mención a la ética e integridad, pero resulta imprecisa al no identificar aquellos aspectos concretos que pueden afectarla más directamente.

La mayoría de los contenidos son perfectamente intercambiables con cualquier otra empresa -explica el documento de FCyT-; los podría utilizar tanto una compañía del sector eléctrico como una del sector de alimentación y bebidas. La sección relativa a analizar el Capital Organizativo-Intelectual es el único apartado en donde se encuentra una mención a la independencia como uno de los pilares básicos de la firma, pero de nuevo se trata de una declaración indeterminada.

E&Y también publica la Memoria de RSC y, al igual que Deloitte, la última publicada corresponde al año 2016. El índice de la memoria es claro, el lenguaje evita tecnicismos y permite encontrar con facilidad los temas. Las cuestiones relacionadas con la ética están razonablemente destacadas en el informe y se ofrece información de los procesos y herramientas para gestionarlas. La memoria contiene un breve apartado sobre la independencia y las acciones que la empresa ha implantado para salvaguardarla. El análisis de materialidad se encuentra al final del informe. Llama la atención de los autores del informe, Javier Martín Cavanna y Concepción Sacristán, que los resultados del análisis se basen en información global del grupo a nivel mundial y que los últimos datos recogidos correspondan al año 2014. Los temas identificados son más concretos que en el caso de Deloitte. Se agrupan en 25 categorías y las más relevantes para los grupos de interés son las cuestiones relativas a la privacidad y satisfacción de los clientes. Entre las cuestiones relevantes no se ha identificado ninguna cuestión relacionada con la independencia o el comportamiento ético. Las categorías más relacionadas se refieren a las políticas de anticorrupción y compliance.

KPMG es la única sociedad que tiene información actualizada; su Informe de Responsabilidad Corporativa es de 2017. El enfoque del informe está centrado desde el inicio en la esencia del negocio: “aportar confianza a la sociedad”. Contiene algunas reflexiones sobre los nuevos retos que enfrenta la actividad de la auditoría. Existe un apartado específico sobre la “responsabilidad fiscal”, que incluye diez principios para una práctica fiscal responsable con los clientes. Dedica un capítulo a describir sus compromisos en las áreas de buen gobierno e integridad. “Para que KPMG pueda lograr que el público y sociedad confíe en nuestra reputación, es condición imprescindible seguir desarrollando la capacidad de ser objetivos e independientes y, sobre todo, de actuar con integridad”. El informe proporciona datos concretos sobre la metodología de identificación y diálogo con los grupos de interés. La mejor prueba de que esa metodología ha sido rigurosa e independiente es la matriz que contiene las materias relevantes para la RSC de KPMG. Las que más peso obtienen son la integridad, la independencia y la transparencia.

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