El valor de la transparencia también es cosa de niños

La curiosidad infantil es una necesidad complicada de satisfacer en muchas ocasiones, sobre todo cuando se cierne sobre cuestiones complejas, difíciles de entender para las mentes de los más pequeños. ¿Cómo se debe contestar a la pregunta de un niño de seis años sobre qué es la transparencia?
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Adaptar conceptos generales y abstractos a edades tempranas es tan complicado como necesario, ya que comprender qué implica ser transparente para un niño o una niña, significa que al alcanzar la edad adulta tendrá más probabilidades de comportarse según los principios que ha aprendido durante su infancia. Actuar por convicciones y sentido de la ética propia, tiene como resultado comportamientos más comprometidos que la actuación obligada por normas y leyes externas.

En este sentido destaca el proyecto El valor de la transparencia, una iniciativa de la Concejalía de transparencia del Ayuntamiento de Cartagena, consistente en la publicación de dos cuentos infantiles dirigidos a los niños murcianos para educarles en los valores de la transparencia. Compromiso Empresarial habla con el coordinador del proyecto, Francisco Javier López Carvajal, Vicepresidente de Acreditra, consultor de administraciones públicas y corredactor del Plan Regional de Gobierno Abierto de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, para conocer los detalles de este proyecto.

La transparencia desde los ojos de la infancia

En 2017 se realizó el primer concurso Cartagena ciudad transparente con el objetivo de sensibilizar y difundir la cultura de la transparencia, que contó con una categoría infantil y, según explica López Carvajal, esta actividad permitió detectar la “necesidad de trasladar a los pequeños qué era la transparencia desde una perspectiva adaptada a su óptica, de manera que pudieran entenderlo”.

Esta tarea implicaba muchos retos y novedades, por lo que en un principio buscaron ejemplos dentro del ámbito nacional. Sin embargo, en España no se habían dado iniciativas de estas características, mientras que en Iberoamérica sí encontraron muchas experiencias, fundamentalmente en Méjico, Guatemala y Chile. “Casi todas eran vídeos en los que narraban cuentos, juegos… y a partir de ahí empezamos a desarrollar nuestra idea”, explica el coordinador del proyecto.

En este sentido, se tomó la decisión de realizar dos historias que fuesen asimilables para niños y niñas de 6 a 10 años. El primer relato se desarrolla dentro de un colegio, con una situación que consideraron como “cotidiana”, en la que se trata de hacerles ver una serie de valores inherentes a la transparencia como la verdad, la solidaridad, la justicia o la honestidad, mientras que, en la segunda historia se han utilizado animales humanizamos, para trasladar otros valores como la democracia, la participación o la rendición de cuentas; conceptos más complicados para niños tan pequeños, pero que según explica López Carvajal, gracias a la ayuda de la “humanización de los otros seres durante la infancia permite asimilar mejor los conceptos complejos”.

Otro de los grandes retos de este proyecto ha sido ponerse en la piel de un menor de 6 años para saber qué podía entender y buscar el modo de que los valores fuesen asimilables en edades tan tempranas, evitando connotaciones negativas. Sobre este aspecto, López Carvajal explica que se creó un equipo de trabajo con una maestra de infantil, quien adaptó el lenguaje a las edades a las que se pretendía llegar y, además, se contó con la colaboración de un “magnífico ilustrador” que dio vida a los personajes, sabiendo hacer mucho más atractivo el mensaje para los más pequeños.

Después de muchos meses de trabajo, el coordinador del proyecto asegura que “lo más sorprendente y, sobre todo, lo más gratificante, es comprobar el cambio” entre la comunidad infantil. En este sentido, López Carvajal explica a Compromiso Empresarial que frente a los dibujos de la primera edición del concurso Cartagena Ciudad Transparente, donde los niños habían representado a políticos robando o mintiendo, en la siguiente edición y tras haber trabajado con los cuentos, los dibujos presentado al concurso fueron completamente diferentes, ya que “irradiaban positivismo”.

Ya no había dibujos de políticos ladrones y mentirosos, sino que los protagonistas eran los propios niños y niñas que se representaban como personas exigentes con la verdad, honestas y justas. “Considero que hemos conseguido lo que pretendíamos, que es que asimilasen lo positivo de una sociedad transparente”, afirma López Carvajal.

Difundir y sensibilizar

Para llevar los valores hasta los niños es fundamental contar con el refuerzo de la comunidad docente. En este sentido, el vicepresidente de Acreditra explica que se están planteando iniciativas para formar a los docentes, incluir en el currículo académico la materia, implementar centros educativos transparentes con sus portales de transparencia, etc.

Según su experiencia “hay interés” por llevar a cabo estos planes, pero “existe demasiado desconocimiento aún” sobre la transparencia, ya que lo más conocido es lo que considera la “salsa rosa” de la transparencia, en el sentido de que la información que llega a los ciudadanos es, sobre todo, la información acerca de qué sueldos o bienes tienen los políticos, mientras que no son conscientes del volumen de información que tienen a su disposición y del derecho a solicitar cualquier dato público.

“Si queremos avanzar en transparencia, debemos inculcarla en las nuevas generaciones. Enseñarles a ser ciudadanos críticos y exigentes”. Francisco Javier López Carvajal

“Si como sociedad queremos avanzar en transparencia, debemos hacerlo inculcándola en las nuevas generaciones. Debemos prepararlos, educarles en valores y enseñarles a ser ciudadanos críticos y exigentes. Pero siempre, o así lo entendimos, inculcando valores positivos que les ayuden a desarrollar su civismo”, explica López Carvajal.

Aunque el proyecto se realizó para el municipio de Cartagena, se ha extendido a los colegios de otras localidades murcianas y también se está utilizando en otras comunidades autónomas. El Ayuntamiento de Cartagena distribuyó copias del libro de cuentos entre los colegios de la región y está colgado en el portal de transparencia para poder ser descargado por cualquier ciudadano.

Los niños, el futuro de la transparencia

Los niños y niñas de ahora son el futuro de la sociedad de mañana y por este motivo, iniciativas como El valor de la transparencia son tan importantes para crear cultura de transparencia. El coordinador, López Carvajal, también es padre de dos pequeñas de 6 y 8 años que confiesa que han sido “los conejillos de indias” junto con sus amigas, para ver cómo asimilaban los valores de los relatos: “Ver que entienden aquello que les quería trasladar es muy reconfortante”, afirma orgulloso.

También destaca el dibujo de una niña de 7 años que participó en la última edición del concurso de la ciudad, donde se representó a sí misma frente a un espejo diciendo que se veía “guapa” porque era transparente, honesta, decía la verdad, era justa y ayudaba a sus amigos. “Si todos, como individuos que formamos nuestra sociedad fuéramos así de guapos, tendríamos una sociedad mucho más transparente”.

En la actualidad, España todavía no tiene una cultura de transparencia muy desarrollada, por lo tanto, resulta muy necesario inculcar los valores de este principio en las nuevas generaciones. Se les debe preparar, educar y enseñar a ser ciudadanos críticos y exigentes. “Creo que para aspirar a una sociedad transparente debemos empezar por nosotros mismos y si comenzamos inculcando estos valores a la población infantil, tal vez, en un futuro lo lograremos”, afirma López Carvajal para Compromiso Empresarial.

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