Los auditores catalanes reclaman a las empresas el informe integrado

José Antonio González, vicepresidente primero del Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya, durante la sexta Jornada de RSE: “Empresas y otras organizaciones tienen que satisfacer la demanda de transparencia y confiabilidad que procede de la sociedad, y esto, en buena parte, solo se logrará con la difusión del informe integrado”.
CE17 diciembre 2018
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Foto de familia durante la sexta Jornada de RSE del Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya y Asociación Respon.cat.

El Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya (Ccjcc) ha identificado “cinco vectores de impacto” para que se pueda hablar “con propiedad” de una práctica de responsabilidad social empresarial por parte de cualquier organización, sea esta de naturaleza “pública, privada o social”.

En opinión del Col·legi, son los vectores de “buen gobierno, laboral, ambiental, social y económico” los que, combinados con los valores de “ética, sostenibilidad y transparencia”, conforman una práctica de RSE o RSC con “capacidad transformadora del contexto” donde cada una de estas organizaciones desarrolla su actividad.

En esta misma línea y en el marco de la VI Jornada de RSE Territorio socialmente responsable y transparente organizada por el Ccjcc y la Asociación Respon.cat, José Antonio González, vicepresidente primero del Col·legi, ha defendido que “las empresas y cualquier otra tipología de organizaciones tienen que satisfacer la demanda de transparencia y confiabilidad que surge de la sociedad” y ha añadido que “esto, en buena parte, solo se logrará con la difusión del informe integrado”, esto es, “aquel que comprende tanto la información financiera como también la de cariz no financiero”.

González ha sentenciado que el informe integrado es una “herramienta de creación de valor” que redunda tanto en la organización que lo emite como también en el conjunto de la sociedad.

Sin “compromiso empresarial”, la Agenda 2030 fracasa

En su intervención en la jornada, Àngel Pes, presidente de la Red Española del Pacto Mundial, ha querido dejar claro que “sin el compromiso del sector empresarial no será posible alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. En 2015 la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó (con el voto favorable de 193 países) los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Para Pes, “el marco de la RSE es inseparable de la consecución de estos objetivos”.

Josep Santacreu, presidente de la Asociación Respon.cat, ha afirmado que “la RSE no se entiende si no es desde una perspectiva integral de gestión” que incluye una multiplicidad de facetas: la fiscal, la laboral, la de la conciliación laboral o la relación con proveedores y distribuidores, entre muchas otras. Por esta razón, Santacreu considera que la responsabilidad social corporativa “va más allá de la acción social”.

Y Joan Cavallé, director general de la cooperativa de crédito Caja de Ingenieros, ha precisado que “existe un creciente interés de la sociedad en las inversiones socialmente responsables. En Europa, alcanza el 52% del total de activos gestionados por las IIC’S. Los criterios extrafinancieros de las decisiones de inversión actúan como palanca de cambio y minimizan los riesgos ante una gestión ineficaz. No solo reduce el coste de capital de las empresas socialmente responsables sino que permite reducir el coste de su deuda y hacer la empresa más competitiva”.

Guía No números que crean valor

En el transcurso de la Jornada de RSE se ha presentado la guía No números que crean valor, impulsada por el Col·legi de Censors Jurats de Comptes de Catalunya, con la colaboración de Josep Maria Canyelles, experto en responsabilidad social, y con las aportaciones de otros miembros de la Comisión de RSE del Col·legi.

La guía reivindica que la RSE tiene una “lógica empresarial y sentido estratégico”, pero alerta del peligro de “confundirla o reducirla con buenas prácticas” que, como ocurre con la filantropía, no se sitúan en el corazón del negocio y pueden tener un carácter más colateral. En el trabajo se incluyen diversos casos de buenas prácticas de pequeñas y medianas empresas, así como de firmas del sector auditor, que contribuyen a una mejor comprensión de la RSC en sus múltiples facetas.

Canyelles, en la presentación del informe, ha explicado que “sobre todo, la RSE es una metodología” que “aborda, en primera instancia, las responsabilidades primarias, es decir, las inherentes a la actividad de la empresa”. Por su parte, Lluís Prims, vicepresidente segundo del Col·legi, incidiendo en otro de los aspectos tratados en la guía, ha reivindicado que “hacen falta métricas que permitan la evaluación de los compromisos adquiridos por las organizaciones” en el marco de su política de responsabilidad social corporativa.

Xavier Cardona, director general del Ccjcc, refiriéndose a la “necesaria gestión” -que establece la guía- de los llamados “capitales financiero, industrial, intelectual, humano, social y relacional, y natural” mediante el informe integrado, ha opinado que “la formación tradicional de los profesionales de la auditoría ya comienza a transformarse para injertarse cada vez más de multidisciplinariedad”.

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