Adecco, Agbar, Axa, Caja Navarra, Coca Cola, Endesa, Once y Vodafone, líderes en transparencia de fundaciones empresariales

En su nuevo informe de transparencia y buen gobierno de fundaciones, ‘Construir confianza 2018’, Fundación Compromiso y Transparencia hace balance de los protagonistas de los últimos diez años.
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La Fundación Compromiso y Transparencia (FCyT) publica la décima edición de Construir Confianza, su informe anual de transparencia y buen gobierno de fundaciones, que en 2018 han liderado ocho organizaciones empresariales: Adecco, Agbar, Axa, Caja de Navarra, Coca Cola, EndesaOnce y Vodafone.

Por otra parte, y aunque este año no aparecen en ese primer escalón, el informe destaca el trabajo realizado por la Fundación Atresmedia (segunda posición) y la Fundación Naturgy (antes Gas Natural Fenosa; cuarta posición), que a lo largo de la década estudiada han ocupado el primer puesto del ranking de transparencia durante siete y seis años, respectivamente.

De hecho, y en lo que respecta a sectores, el energético es el que mejores resultados ha logrado en este periodo. Junto a Naturgy están Iberdrola y Endesa como fundaciones más transparentes de los últimos diez años. También el sector de las telecomunicaciones se ha desmarcado, gracias a la labor de la Fundación Telefónica y la de Vodafone.

Y el financiero, en el que mucho ha tenido que ver la figura de la ‘fundación bancaria’, creada por la Ley 26/2013, de 27 de diciembre. “En este sentido, es oportuno apuntar que, si bien algunos de los contenidos informativos y prácticas de buen gobierno les vienen impuestos por imperativo legal, existen diferencias sensibles entre ellas en el cumplimiento de exigencias de carácter voluntario”, aseguran los autores del estudio Javier Martín Cavanna y Francisco Rodríguez. Algo que, en su opinión, se puede apreciar en los resultados del ranking de este año, en el que la Fundación Bancaria Caja de Navarra ocupa la primera posición.

De la misma forma que hay entidades que han mejorado notablemente, también aparecen otras que destacan por no progresar. En este listado se encuentran fundaciones relativamente nuevas y que apenas tienen actividad, como ACS, Altadis, Deloitte, Sacyr y Vocento, pero también otras de gran tradición y recursos, como BBVA y March.



El gobierno, el principal déficit

Entre las conclusiones que se obtienen del informe, se detecta un importante déficit de cumplimiento en los sistemas de gobierno y en la información que las fundaciones ofrecen de ellos. Este indicador se ha quedado en el 33%, una cifra que, por otra parte, ha crecido ligeramente con respecto a 2017 (30%).

Otro de los grandes problemas del sector aparece en el área de información económica, donde el grado de cumplimiento solo llega al 44%. Según los autores del informe, existe una falta de necesidad de rendir cuentas a los donantes directos. “Otras fundaciones que reciben donativos de particulares o subvenciones públicas sienten con más intensidad la obligación de informar sobre el destino que se le ha dado a sus fondos. Por su parte, las fundaciones empresariales y familiares siempre han considerado a la empresa o la familia fundadora como su único grupo de interés”, explican.

Algo que, en su opinión, constituye un “gravísimo error” que al final termina afectando a la credibilidad y reputación de todo el sector. “Cualquier fundación disfruta de determinadas exenciones fiscales y, por el mero hecho de beneficiarse de ese régimen fiscal, tiene obligación de informar de sus actuaciones a la sociedad en su conjunto, para demostrar que la confianza depositada en ella está siendo bien administrada”, advierten.

No obstante, a lo largo de los diez años analizados, el nivel de transparencia de muchas de las fundaciones que operan desde España ha mejorado. A grandes rasgos, el balance recogido en el informe es positivo, incluso teniendo en cuenta los cambios que la FCyT ha ido incluyendo año tras año, como el incremento de organizaciones que participan en la muestra, que ha pasado de 50 a 117. O también los nuevos indicadores que se han ido añadiendo para medir el grado de transparencia, que han pasado de 12 a 20.

Este avance ha sido mucho más pronunciado en las fundaciones empresariales que en las familiares. En el primer grupo, aquellas calificadas como transparentes han aumentado un 40% desde el primer informe. En el segundo, el ascenso ha sido del 24%.

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