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"En casos de corrupción no vale con mirar a otra parte, hay que actuar"

Ana Garrido, testigo de la Fiscalía Anticorrupción en la trama Gürtel, es hoy en día una activista social que lucha por sensibilizar sobre la lacra de la corrupción.
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Las redes sociales se han convertido en un altavoz desde el que lucha contra la corrupción. Al menos a Ana Garrido, que recibe apoyos y peticiones de ayuda desde cualquier punto de España a través de su perfil en Twitter, este particular ‘altavoz’ le ha servido para desarrollar una labor de sensibilización social sobre el problema de la corrupción en España.

Ana Garrido denunció, hace más de una década, la que se ha convertido, sin duda, en la trama de corrupción más mediática de España durante los últimos años: la trama Gürtel.

Extécnico de Juventud del Ayuntamiento de Boadilla del Monte y testigo de la Fiscalía Anticorrupción, desde que denunció las adjudicaciones irregulares de obras en este municipio del noroeste de Madrid, ha trabajado para ayudar a otros denunciantes de corrupción y ha luchado por salir adelante porque su vida dio un cambio radical el día que decidió denunciar.

En ese camino, que no ha sido fácil, ha perdido y ganado muchas cosas, “como conocer la traición, pero también a personas maravillosas que me han ofrecido su apoyo”, afirma con optimismo.

Recibió usted el año pasado en Copenhague el Premio Anticorrupción 2018 otorgado por Transparency International. ¿Sirven de algo estos reconocimientos internacionales a personas como usted que denuncian casos de corrupción?

Sí, claro que sirven, aunque los reconocimientos no te cambian la vida. Si hay algo que tengo claro es que no puedes recuperar la que tenías antes; pero más que el reconocimiento personal, lo que me importa es el impacto que genera a nivel social, porque le doy mucha importancia a despertar conciencia social sobre el problema de la corrupción. Hay que sensibilizar, hacer consciente a la gente de esta lacra social y de la desprotección que sufren los denunciantes, y los premios son una forma de conseguirlo.

Con lo que usted comenta entiendo que los denunciantes se convierten, en cierto sentido, en los defensores del interés público. ¿Existe en España una especie de ‘pacto de silencio’ por parte de los partidos políticos o de los medios de comunicación para ‘tapar’ los casos de corrupción?

Sí, desde luego. De hecho, en el caso de los partidos políticos, unos se echan la culpa a los otros de que aún no se haya aprobado la Ley de protección de los denunciantes y, en sus programas electorales de estas generales no había partidas destinadas a la lucha contra la corrupción. Cuando escucho mítines de los políticos ya no me creo nada…

No cree usted nada de lo cuentan los políticos, pero trabajó muchos años rodeada de ellos, más de veinte, por lo que debe de conocerlos muy bien. ¿De qué ‘pasta’ están hechos los políticos españoles?

Salvando excepciones, porque tengo que decir que tengo muy buena relación con algunos políticos que son personas que están en política por vocación y de partidos con ideologías absolutamente opuestas, en general ‘la pasta’ de la que están hechos los políticos en España no es la de ‘vocación de servicio público’, como debería de ser, sino la de hacer carrera para llegar a tener más poder, más privilegios, o mayor status social, y eso no es la política.

“El consejo que doy a los denunciantes es que lo hagan sin inmolarse y la mejor manera es blindando el anonimato”. Ana Garrido

Recordando la trama Gürtel y el papel que jugó usted en la investigación como testigo de la Fiscalía Anticorrupción. ¿Era consciente de lo que estaba arriesgando en ese momento?

Al principio pensaba que era solo una trama que afectaba a mi municipio, pero luego, conforme fui avanzando en la investigación, me di cuenta de que estaba denunciando una trama a nivel nacional que afectaba a políticos, empresarios y funcionarios, y entonces sí que fui plenamente consciente de que lo que estaba denunciando era muy grave y, precisamente por eso, lo primero que intenté fue preservar mi anonimato para evitar represalias.

¿Fue un error el hecho de que se conociera su identidad?

Sí. Cuando hablo con otros denunciantes que me piden consejo les digo “tú puedes denunciar sin inmolarte y la mejor manera es blindar tu anonimato”. Cumples con tu obligación, pero no te expones a que te arruinen la vida…

Pero eso tiene que ser muy difícil, ¿no? Es fácil que, en un lugar pequeño, como un ayuntamiento de un municipio, se sepa al final quién ha puesto la denuncia…

No, no es tan fácil. Yo elegí compañeros contados con los dedos de una mano que eran de mi absoluta confianza para que me pasaran documentación y les dije para lo que era. Todos me conocían desde hacía años y sabían que era para algo legal.

Y, todos respondieron bien, o ¿hubo alguien que no quiso colaborar o que le decepcionara?

En ese momento, no. Otra cosa fue después, cuando denuncié por acoso, que mis compañeros se alejaron de mí. En la etapa de la denuncia ante la Fiscalía Anticorrupción, si no hubiera acudido entonces a Miguel Bernal, de Manos Limpias, probablemente hoy seguiría trabajando en el Ayuntamiento de Boadilla y tendría una vida normal, porque nadie habría sabido nunca de dónde venía toda esa información, pero confié en él y me traicionó.

¿Cómo le cambió la vida? ¿Qué ha dejado usted atrás y es irrecuperable, y qué ha ganado?

Me quedé sin trabajo y sin ingresos, y estuve a punto de perder mi casa. También perdí a amigos íntimos del Ayuntamiento de Boadilla con los que había compartido muchas cosas y que eran casi más que mi propia familia. Pero creo que lo más importante es que, igual que he descubierto la maldad, la traición y el dolor, he descubierto que hay personas maravillosas en el mundo, y eso es para mí un verdadero regalo. El apoyo que he recibido de estas personas en los peores momentos y la relación que tenemos a día de hoy, supera con creces todo lo malo por lo que he pasado…

"Creo que lo más importante es que, igual que he descubierto la maldad, la traición y el dolor, he descubierto que hay personas maravillosas en el mundo, y eso es para mí un verdadero regalo". Ana Garrido

¿Le han ofrecido en algún momento meterse en política?

Sí, pero he intentado ser muy coherente con lo que pienso, con mis propios valores, y tengo un sentido de la dignidad personal, de la integridad y de la justicia, muy altos. He dicho siempre que no, aunque sé que podría tener mi vida resuelta a día de hoy, pero he intentado ser muy coherente con lo que pienso y, si no creo en un sistema político, prefiero llevar mi lucha desde la sociedad civil o a nivel profesional, como activista dando conferencias y sensibilizando sobre el tema de la corrupción.

Hablemos de los medios de comunicación, ¿qué papel han jugado en su vida desde que denunció?

Si hay algo por lo que no paso es que sigan publicando noticias falsas sobre mí. Se ha llegado a publicar que estaba implicada en la trama Gürtel y que denuncié porque no me llevé mi parte, y eso es completamente falso. No voy a parar hasta que esas noticias falsas desaparezcan. He puesto demandas a varios medios de comunicación, entre ellos OKDiario, Libertal Digital y Trece TV

Está claro que un denunciante de corrupción se ve envuelto en demandas y querellas y que eso supone un enorme desgaste personal y económico. ¿Qué opinión le merece el acuerdo preliminar de futura directiva comunitaria en relación a la protección de los denunciantes de corrupción?

Aunque para mí el balance de la directiva europea en general es bueno, el problema es cómo van a adaptar los Estados miembros esta directiva a sus realidades nacionales. Este es el punto crucial. También nos queda por ver cuál va a ser esa cobertura o asesoramiento legal al denunciante, porque no es lo mismo un asesoramiento jurídico o psicológico ‘puntual’, que una cobertura que implique un seguimiento y defensa jurídica en condiciones. Si el denunciante de corrupción no cuenta con esta cobertura legal completa, no hacemos nada…

¿Cuál es entonces para usted el punto más positivo de la futura directiva comunitaria?

Creo que el poder denunciar desde el anonimato y, sobre todo, que la denuncia no se tenga que hacer necesariamente por cauces internos, sino que se pueda hacer también a través de canales externos, como la Fiscalía Anticorrupción o los medios de comunicación.

¿Qué consejos daría a personas que estuvieran en una situación parecida a la que usted vivió para que no cometieran los mismos errores?

Sobre todo, les aconsejo que preserven su anonimato. Hay personas que me dicen que no les da miedo, que quieren ir de frente, pero les digo que están cometiendo un gravísimo error. Desde la sociedad civil han surgido iniciativas por parte de asociaciones anticorrupción a las que puedes pasar información de manera anónima, es el caso de la Plataforma por la Honestidad o de Filtrala.org. Luego, lo que también se puede hacer es recurrir a los medios de comunicación, pero tienes que ver a qué medio le puede interesar tu denuncia para que la publique.

¿Y hay iniciativas desde la Administración pública?

Sí, ahora también se están creando las oficinas antifraude, como la de Cataluña, la de Andalucía, o la de Valencia. La iniciativa es buena, pero lo importante es que sean organismos independientes. La oficina antifraude valenciana, cuyo director es Joan Llinares, es ejemplar. Y, quien hace una labor estupenda, que ha sido todo un descubrimiento para mí durante los últimos dos años, es la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Creo que Carlos Balmisa, director del departamento de Control Interno, está haciendo una labor magnífica.

“El mayor problema que hay ahora mismo en España es la corrupción judicial”. Ana Garrido

En base a las denuncias que recibe a través de las redes sociales desde las que atiende a los denunciantes, ¿cómo diría usted que han cambiado estas denuncias durante los últimos años?

El mayor problema que hay ahora mismo es la corrupción judicial. Al principio me llegaban casos de personas que estaban trabajando en la Administración pública y que veían la corrupción en su entorno; pero ahora estamos hablando de personas que han dado el paso de denunciar y a las que han archivado el caso o manipulado pruebas, o te encuentras con que han aparecido testigos falsos o que se han destruido expedientes en los juzgados. Estamos hablando de fraude procesal y de corrupción judicial, que es lo peor.

Volviendo a la Gürtel, el PP pidió el año pasado al Tribunal Supremo que anulara la sentencia, aunque no lo hizo y varios imputados resultaron condenados y están actualmente en prisión.  ¿Qué cuerpo se le quedó a usted al escuchar algo así? ¿Cree que se ha hecho Justicia?

Esto todavía no ha terminado y, aunque hay mucha gente que se ha librado de ir a la cárcel, no me explico cómo, siempre me quedo con lo positivo. Independientemente de si las condenas han sido proporcionales o no, que en muchos casos considero que no, el hecho de que no puedan seguir enriqueciéndose ilícitamente, para mí, como denunciante y testigo de la Fiscalía Anticorrupción en el caso Gürtel, es una gran satisfacción. En cualquier caso, es pronto para hacer una valoración porque hay que esperar a las condenas finales. Se trata de una instrucción larga y compleja.

Ciudadanos presentó una proposición de ley en el Congreso para luchar contra la corrupción y proteger a los denunciantes sin apoyo de ningún otro partido. ¿Cree que esta ley va a salir adelante tras formarse Gobierno?

A corto plazo no le veo futuro. No creo que haya un interés real en aprobarla. Si se aprobara esta ley, que es una de las herramientas más importantes para que la gente pueda denunciar, y se luchara a la vez contra la corrupción judicial, se recuperaría para las arcas del Estado mucho dinero público ‘robado’.

Albert Rivera también comentó hace poco en un mitin político celebrado en Málaga que, si llegara al poder, aprobaría una ley para acabar con el aforamiento de los políticos a nivel nacional. ¿Sería esta una buena medida para acabar con la corrupción política en España?

Por supuesto, ¿dónde hay que firmar para que se quiten los aforamientos y que haya independencia judicial del poder político? Estos son, sin duda, los dos grandes problemas que tenemos para que se haga Justicia en España, pero eso no se tiene que decir solo en un mitin, hay que cumplirlo después…

“La corrupción revierte sobre ti, sobre tu familia, etc. Tenemos que ser conscientes de ello y no conformarnos con el mundo en el que vivimos”. Ana Garrido

Con respecto a las redes sociales, en su perfil en Twitter, tiene usted una cita de Julián Assange: “Cada vez que observamos una injusticia y no actuamos, estamos entrenando nuestro carácter para ser pasivos y eventualmente perdemos la habilidad para defendernos a nosotros mismos y a aquellos que amamos”. ¿Por qué la eligió? ¿Es un mensaje que quiere dirigir a alguien en particular?

No. La elegí sencillamente porque es lo que creo. Las redes sociales, no solo Twitter, son aún un sitio en el que afortunadamente todavía puedes expresar lo que piensas, sin censuras, y son una buena herramienta para el activismo, pero hay que poner el foco en la importancia que tiene ser pasivo. La gente no es consciente de que tienes la misma responsabilidad si formas partes de una ‘trama’ corrupta, como si no haces nada y miras a otra parte. El activismo social exige un grado de compromiso, que cada uno elige libremente, y eso es una responsabilidad que cada uno asume pensando en construir un mundo mejor. La corrupción revierte sobre ti, sobre tu familia, etc. Tenemos que ser conscientes de ello y no conformarnos con el mundo en el que vivimos.

¿Cuáles son sus planes de futuro?

He pensado en hacer del activismo mi profesión, sobre todo después de recibir el Premio Anticorrupción 2018 concedido por TI. También me han dado muchas fuerzas para dar este paso las personas, la mayoría denunciantes de corrupción, que se han acercado a mí y que me han dicho que lo que hago tiene mucho valor. Ahora estoy completando mi formación, primero perfeccionando mi nivel de inglés, y después quiero hacer dos cursos de formación, uno relacionado con compliance y otro con transparencia y buen gobierno. Mi sueño sería tener mi propia fundación, pero si no lo consigo tampoco me importa, lo que quiero es ser útil y seguir luchando por mis principios…

Para terminar le quiero leer una frase de un artículo publicado en El País escrito por el exjuez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, y el abogado francés William Bourdon. Dice: “Muchos whistleblowers han iluminado para nosotros espacios oscuros y sinuosos revelando las restricciones a nuestras libertades”. ¿Valió la pena ser una de esas denunciantes en España?

¿Cómo no va a haber merecido la pena si has ayudado, junto con otras muchas personas, a desbancar a un gobierno corrupto? Sin duda, claro que sí, valió la pena. Lo volvería a hacer sin dudarlo, aunque reconozco que ha sido un sacrificio enorme y más largo en el tiempo de lo que hubiera podido imaginar.
 

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