¿Qué puede aportar el gobierno abierto para vencer al coronavirus?

Ciencia, medidas de salud pública, tecnología, distanciamiento social, confinamiento… son algunos de los elementos comunes e imprescindibles a la respuesta a la pandemia. Pero hay otras aportaciones que pueden contribuir a esta lucha desde el gobierno abierto.
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La crisis sanitaria está afectando a todos los niveles de la sociedad, desde lo principal, el terrible drama humano que viven miles de familias en el mundo, a las consecuencias económicas, políticas y sociales que viviremos en los próximos años.

La situación es tan grave que la respuesta a la misma no puede venir ni solo desde la ciencia ni solo desde las administraciones.

En este sentido, el gobierno abierto tiene también mucho que aportar a la resolución y a la salida de la pandemia. Lo veremos desde varias perspectivas.

Colaboración: inteligencia colectiva para la cocreación

“Juntas somos más fuertes” es el lema que abandera Frena La Curva, una iniciativa lanzada por el Laboratorio de Gobierno Abierto de Aragón pocos días antes de la declaración del estado de alarma en España, y que se está convirtiendo en un ejemplo paradigmático del potencial del tercer pilar del gobierno abierto: la colaboración/cocreación.

Este proyecto, que nació como una plataforma en la que conjugar las necesidades de la población con el trabajo de entidades y personas voluntarias que pudieran prestar su ayuda de las más diversas formas, ofrecía una serie de recursos para los primeros días de confinamiento: materiales infantiles, asistencia legal y técnica, teletrabajo… Y un canal para la solidaridad entre vecinos, que se materializó en un mapa en el que se colocaban ‘chinchetas’ para solicitar ayuda (rojas), ofrecerse como intermediario (naranja) o prestar algún servicio (verde).

A ellas se unieron unos días más tarde las chinchetas azules, los #FuncionariosdeGuardia, que reúnen a más de 200 empleados públicos que voluntariamente se ofrecen a resolver dudas y guiar a personas que deban relacionarse con la Administración en estos momentos tan difíciles en los que la atención presencial está reducida a mínimos o paralizada.

El mapa de Frena La Curva supera ya las 8.000 chinchetas. La iniciativa ha traspasado fronteras y se encuentra en 14 países. Y no se trata ‘solo’ de un mapa de solidaridad desbordante, ha crecido como proyecto y en los últimos días de abril se está trabajando en #DesafíosComunes, una convocatoria iberoamericana de proyectos de innovación social para buscar soluciones para el día después de la pandemia.

Ese proceso culminará el 2 de mayo en un festival online en el que se presentarán los proyectos que han sido seleccionados, en los que trabajan colaborativamente personas, instituciones, mentores, makers de laboratorios de innovación, asociaciones cívicas, empresas, universidades, gobiernos… Frena la Curva se está convirtiendo en un ejemplo paradigmático de colaboración y cocreación desde la perspectiva del gobierno abierto.

En esta línea encontramos otro buen ejemplo de cocreación para la búsqueda de soluciones impulsado desde una Administración Pública, la Comunidad de Madrid, como es #VenceAlVirus.

Se trata de un hackaton virtual que buscaba soluciones tangibles y que se ha desarrollado en torno a tres ejes: salud, empleo y comunidad. Se han presentado 244 propuestas y han sido seleccionados 20 proyectos que la Comunidad ha presentado a una veintena de empresas punteras para su impulso, siguiendo además un itinerario de acompañamiento proporcionado por la Fundación Madri+d.

A nivel municipal, el Ayuntamiento de Madrid y Esri también han lanzado el concurso #ReactivaMadrid, para recibir ideas y soluciones tecnológicas en tres ámbitos: economía, movilidad y sociedad. El plazo para la entrega de proyectos está abierto hasta hoy 30 de abril, y el 5 de mayo se anunciarán los ganadores.

Son múltiples los ejemplos a nivel internacional de hackatones sobre el COVID-19, auspiciados por la Unión Europea, la Unesco, gobiernos nacionales… En todos hay un sustrato común: la búsqueda del conocimiento disperso para elaborar soluciones a problemas comunes a través de la colaboración, es decir, la combinación de la innovación abierta y el gobierno abierto.

Transparencia: ¿qué recursos se invierten en la crisis?

En momento de crisis la transparencia se sitúa como un valor fundamental para generar confianza en los gobiernos y favorecer la rendición de cuentas sobre su gestión.

Hay dos ámbitos que destacan en este sentido, los relacionados con el uso de recursos públicos a través de la contratación, y la disponibilidad de la información sobre el impacto de la pandemia en los territorios a partir de los datos abiertos.

Empezamos con el caso de Brasil, que ofrece ejemplos provenientes del Gobierno y de la sociedad civil.

En cuanto a la contratación pública, en el portal de transparencia se publican los gastos federales de la acción presupuestaria dedicada específicamente al COVID-19, con visualizaciones gráficas y la posibilidad de descargar los datos en formatos abiertos.

Asimismo, el Ministerio de Salud publica los datos de equipamientos, suministros y capacidades del sistema de sanidad.

Por último, la sociedad civil, concretamente desde Open Knowledge Brasil (OKBR), ha promovido el Índice de Transparencia Covid-19, para evaluar la calidad de los datos y la información relacionados con la pandemia del nuevo coronavirus que han sido publicados por la Unión y los estados brasileños en sus portales oficiales.

Open Knowledge Brasil ha promovido el Índice de Transparencia Covid-19, para evaluar la calidad de los datos y la información relacionados con la pandemia del nuevo coronavirus que han sido publicados por la Unión y los estados brasileños en sus portales oficiales.

No se trata de establecer una competición entre los estados, como indican en la nota metodológica de OKBR, sino fomentar la colaboración para homogeneizar la heterogénea recopilación y oferta de datos de los distintos estados para mejorar, en definitiva, la monitorización e investigación sobre el coronavirus.

En Paraguay y en relación con la contratación encontramos magníficos ejemplos: un apartado específico al COVID-19 en el portal de contratación de la Dirección Nacional de Contratación Pública; una aplicación para recibir notificaciones sobre contratación, y una API para fomentar la reutilización de los datos.

En cuanto a la app, con el objetivo de potenciar el control de la ciudadanía, la Dirección Nacional de Contratación Pública lanzó una aplicación móvil para recibir notificaciones de todo lo que el Estado adquiera en marco a la emergencia sanitaria actual, disponible de manera gratuita en Google Play y App Store, gracias a la cual las personas suscritas recibirán información en el momento en que las entidades publiquen una nueva intención de compra que guarde relación a la emergencia sanitaria, y nuevas adjudicaciones.

En momentos de crisis como la actual es una situación propicia para abusos e irregularidades en la contratación. En este sentido, es preciso mencionar la iniciativa de 13 capítulos de Transparency International en Latinoamérica, que han publicado una guía con los elementos mínimos para garantizar la integridad en la contratación desde una perspectiva preventiva.

En esta línea, también Open Contracting Partnership ha publicado una serie de recomendaciones sobre la contratación de emergencia relacionada con la COVID-19, partiendo de  la base de que los gobiernos se enfrentan a una situación crítica y de extrema competencia para conseguir recursos.

Conocimiento abierto: compartir para parar el virus

Si bien en el apartado de transparencia hemos incluido algún caso, con la idea de mostrar los ejemplos de determinados países, hay otras iniciativas dignas de mención.

En España encontramos varias Comunidades Autónomas que están realizando un gran trabajo en cuanto a los datos abiertos que publican sobre la incidencia de la enfermedad: Castilla y León, Euskadi, Cataluña, Aragón, la Región de Murcia, Comunidad Valenciana o la Comunidad de Madrid.

En España encontramos varias Comunidades Autónomas que están realizando un gran trabajo en cuanto a los datos abiertos que publican sobre la incidencia de la enfermedad: Castilla y León, Euskadi, Cataluña, Aragón, la Región de Murcia, Comunidad Valenciana o la Comunidad de Madrid.

Se trata de acciones gubernamentales que ofrecen datos de calidad que permiten a otras autoridades, investigadores y a la sociedad civil trabajar con los mismos, promocionando el conocimiento, y que dan información de interés para la ciudadanía, que pueden conocer gracias a las visualizaciones y a la difusión en redes sociales, según el caso, detalles de la propagación de la enfermedad por zonas o incluso cómo afecta al empleo.

Una circunstancia derivada de la calidad de los datos es la cantidad de informaciones periodísticas que se generan en torno a las mismas, lo que propaga de manera exponencial esta información.

Un buen ejemplo de win-win: todas las partes salen beneficiadas por el uso de datos abiertos. Tan beneficioso y necesario, que incluso Microsoft, que tradicionalmente se ha opuesto a la apertura de datos, ha lanzado una campaña para promocionar su uso por parte de gobiernos y empresas, anunciando que hará lo propio para enfrentar “la división de datos que se avecina”.

Los datos abiertos también pueden emplearse para cuestiones cotidianas que ayuden a la ciudadanía en su vida diaria. Inspide ha desarrollado una aplicación orientada a los ayuntamientos que ayuda a mantener la distancia interpersonal en las salidas a la calle.

El conocimiento abierto o compartido es más necesario que nunca en una situación tan excepcional y crítica como una pandemia. A diferencia de otras épocas, ahora las posibilidades de la tecnología y la comunicación facilitan su difusión. En este sentido, podemos citar CORD-19 (COVID-19 Open Research Dataset), iniciativa promovida por Semantic Scholar, brinda acceso abierto a artículos académicos y conjuntos de datos abiertos de manera gratuita.

Canadá, en colaboración con 13 países, ha pedido a la comunidad académica que las publicaciones relacionadas con el COVID-19 y los datos que los respaldan sean accesibles de inmediato en PubMed Central y otros repositorios públicos (como la base de datos COVID-19 de la Organización Mundial de la Salud), para apoyar la respuesta a esta crisis. Se solicita que los textos sean legibles por máquinas, para su análisis mediante inteligencia artificial, y con licencia para su reutilización.

Participación: solidaridad y plataformas ciudadanas

Las iniciativas de participación que se están desarrollando en torno a la crisis sanitaria están siendo de diversos tipos, algunas más relacionadas con la colaboración: las relativas a procesos de cocreación; las de activación de redes que promueven la solidaridad; las que se refieren a la realización de actividades lúdicas para prestar de alguna manera apoyo anímico a la ciudadanía o determinados grupos sociales en los lugares donde se ha decretado confinamiento, como en España (a través de, por ejemplo, concursos infantiles de dibujo).

También a través de la adaptación de las plataformas de participación en canales para la información ciudadana o la recepción de propuestas vecinales o de información sobre iniciativas culturales, formación, talleres o comercios abiertos.

Entre los ejemplos de este último tipo podemos señalar entre otros muchos en España Madrid sale al balcón, Barcelona desde casa, Participa desde casa (Ayuntamiento de Santa Lucía),  Jumilla desde casa, Casals de Barri (Ayuntamiento de Palma) o UGR en casa (Dirección de Participación e Innovación Social de la Universidad de Granada y Labin de Medialab-UGR).

El control de la acción de los gobiernos va mucho más allá de conocer el uso de recursos empleados y de las condiciones de los sistemas de sanidad.

Rendición de cuentas: monitorizar la acción gubernamental

El control de la acción de los gobiernos va mucho más allá de conocer el uso de recursos empleados y de las condiciones de los sistemas de sanidad, sometidos a unas pruebas de estrés difícilmente imaginables y que son uno de los elementos principales, probablemente, en la valoración que reciban los gobiernos.

Esta valoración se complementa con el resto de medidas de todo tipo que van tomando para la gestión de la crisis, y en un contexto de pandemia global que está afectando con semanas de diferencia a la práctica totalidad de países, la perspectiva comparada toma una importancia muy relevante para la valoración del gobierno del propio país. ¿Qué hacen nuestros países vecinos? ¿Y los que registran menos casos?

Esta información es bastante difícil de conseguir de una manera amplia y objetiva. El ciudadano medio depende de las publicaciones en prensa, cuyo enfoque determina la información recibida por la ciudadanía, y que tiene en ocasiones sesgos ideológicos. La gestión del gobierno español comparada es buena o mala con según qué países se compare, y también según quien la cuente.

En este sentido, es muy interesante la herramienta que ofrece la OCDE, Country Policy Tracker, que permite la comparación de las principales medidas aplicadas por la inmensa mayoría de los gobiernos mundiales.

Comunicación: comprensibilidad y freno a las fake news

Si la información que se da a la población es clara, esto contribuirá a que esta confíe y apoye las políticas gubernamentales.

La transparencia en la comunicación es la mejor vacuna para combatir los bulos y las fake news, y en situaciones como la actual, en la que además se pone en riesgo la salud de la población, es importantísimo este aspecto.

Nos enfrentamos además de a una pandemia, a otra epidemia relacionada con la información: la infodemia. Solo en España, el trabajo de Maldita.es desmontando bulos ya se acerca a los 500 registros en relación al coronavirus.


Desinformación y ‘fake news’ durante la COVID-19: cómo cortar la red de contagio


A veces son las propias autoridades las que, paradójicamente, alientan estas informaciones falsas y provocan situaciones de peligro, como las incomprensibles conjeturas realizadas en una rueda de prensa por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que tuvieron el insólito efecto de que una treintena de personas creyeran que podía ser una buena idea (en 18 horas tras sus declaraciones) y probaran a aplicarse lejía y desinfectante para eliminar el virus de sus órganos. Afortunadamente, nadie necesitó hospitalización. Un ejemplo de pésima comunicación.

En el lado opuesto, encontramos un ejemplo del valor político de la comunicación en Alemania, donde el grado de respaldo a la gestión de la crisis de la canciller Ángela Merkel reúne al 83% de la población, cuando antes de la crisis era muy cuestionada.

Uno de los aspectos clave de la misma es la transparencia en la comunicación: directa, clara, concisa y alertando de los riesgos desde su primera intervención sobre este tema.

En una comparecencia televisada, la primera en 14 años, pronunció afirmaciones tan tajantes como que el virus “afectará al 60 o 70% de la población” o “es el mayor reto desde la Segunda Guerra Mundial”. Esa intervención no llegó a los 15 minutos y fue muy efectiva de cara al comportamiento de la sociedad germana, que entendió la gravedad de la situación.

Para promover la información sobre la pandemia y las medidas y recomendaciones de las autoridades, encontramos múltiples ejemplos a nivel nacional e internacional de páginas webs o aplicaciones de mensajería (Telegram y WhatsApp) dedicadas a recopilar y facilitar información sobre el coronavirus, pero no nos referiremos a ninguna de ellas en este punto. Solo nos fijaremos en iniciativas que tienen un valor añadido.

En este sentido, citaremos dos ejemplos a nivel internacional de lucha contra las fake news y dos ejemplos españoles de comunicación clara: la Fundación Ciudadana Civio y el Instituto de Lectura Fácil, que desde la sociedad civil están desarrollando iniciativas que perfectamente podrían realizarse por las autoridades públicas.

La organización protransparencia Civio, además de su ya veterano El BOE nuestro de cada día, en el que Eva Belmonte disecciona y aclara el contenido de las medidas contenidas en él y que en esta crisis está teniendo mucho trabajo, ha habilitado dos espacios para dar información comprensible a la ciudadanía.



Por una parte, el desglose de las medidas aprobadas, y por otra Civio responde, un consultorio para resolver las dudas sobre los aspectos relacionados con esta crisis en el plano económico, legal, laboral o sobre los aspectos más cotidianos.

El Instituto de Lectura Fácil ha ido adaptando las medidas tomadas por el Gobierno a infografías que faciliten su comprensión, utilizando lenguaje claro, ilustraciones y formatos amigables, que difunden a través de sus redes sociales.

En la batalla por la erradicación de las noticias falsas, podemos citar algunos ejemplos como Break the fake (Canadá), destinada a adultos, tanto padres y madres como docentes, y a población infantil, a través de videojuegos. Otro ejemplo es EUvsDisInfo, promovido por el departamento de Acción Exterior de la Unión Europea.

<p>Fuente: EUvsDisinfo.</p>

Fuente: EUvsDisinfo.

Una tragedia que abre las puertas a una oportunidad

Hemos visto algunos ejemplos, no exhaustivos, de las capacidades del gobierno abierto en la resolución de una crisis tan grave como la actual.

Esta situación ha dejado claro que ni los gobiernos son plenamente autónomos para afrontar crisis de este tipo, y que la solución a los problemas necesita de la colaboración del mayor número de actores posibles.

Esta crisis ha evidenciado la necesidad del avance y la implantación de la tecnología en la administración para evitar su colapso, la conveniencia de la transparencia para fomentar la confianza en los gobiernos, la necesidad de la colaboración público-privada para la producción de artículos que se convierten en bienes indispensables (sirvan como ejemplo las mascarillas o los respiradores), y el valor inmenso de la participación ciudadana para la búsqueda de soluciones y para tejer una malla de solidaridad que alcanza a lugares donde la Administración no ha podido llegar a tiempo.

Ninguno de nosotros es más inteligente que todos nosotros juntos, como reza el principio de la inteligencia colectiva, y ninguno de nosotros es más fuerte que todos nosotros juntos. El gobierno abierto tiene la oportunidad de erigirse como la vacuna contra los totalitarismos, una amenaza muy real en tiempos de crisis, y como un modelo de gestión pública favorecedor de sinergias por el bien común.

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