“Para Mary Kay la palabra ‘compliance’ significa hacer siempre lo correcto”

Natalia Briones, gerente del departamento de Legal de Mary Kay España, premio a la Mejor Pyme del año en Compliance 2019 concedido por el diario ‘Expansión’.
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Para los empleados de Mary Kay, compañía de productos de belleza fundada hace más de medio siglo, el color rosa es sinónimo de “hacer lo correcto”. Ni más ni menos. Al menos es así desde el año 2015.

Este color tiene para los empleados de Mary Kay la responsabilidad de mostrar a la sociedad su compromiso con las buenas prácticas, la ética y la integridad.

Y es que, en el año 2015, esta compañía de cosméticos que actualmente opera en casi cuarenta países y que factura miles de millones de dólares en todo el mundo, puso en marcha el Programa Global Anticorrupción Compliance y, para hacer más accesible esta iniciativa a todos los empleados y teniendo en cuenta que el rosa es su color insignia, denominaron a su política de compliance Pink Done Right (es decir, ‘el rosa hace lo correcto’, por su traducción al castellano).

Sin embargo, los cimientos en valores de esta empresa se remontan mucho más lejos. Su fundadora, Mary Kay Ash, fue una de las primeras empresarias que rompió en Estados Unidos con lo establecido al fundar su compañía de productos de belleza hace 56 años con tres objetivos claros: dar a las mujeres oportunidades de desarrollo, ofrecer productos irresistibles, y hacer de este mundo un lugar mejor. Un trío de ases que ha garantizado, desde entonces, el éxito de esta empresa de cosméticos en todo el mundo.

“El rosa está presente en todo el packaging de la empresa”, explica Natalia Briones, gerente del departamento Legal de Mary Kay España, para Compromiso Empresarial.

Briones posa con el Premio Expansión a la Mejor Pyme del año en Compliance 2019, que recientemente les ha otorgado el diario Expansión.

Este galardón reconoce a la compañía de cosméticos por las prácticas que desarrolla en materia de compliance a través de su área jurídica y supone un reconocimiento que se suma a los muchos que recibió en vida su fundadora.

¿Cómo surge la idea de llamar a su programa anticorrupción ‘Pink Done Right’?

El rosa es el color insignia de nuestra compañía. Casi todos nuestros productos y el packaging que los envuelve tienen ese color. Además, el rosa ha estado presente desde que Mary Kay Ash, una de las mujeres de negocio más influyentes del S. XX, fundara la compañía en los años 60, una época en la que se hacía casi imposible que una mujer se dedicara a los negocios y, mucho menos, que fuera capaz de crear la gran compañía que es hoy en día Mary Kay. Los empleados se identifican plenamente con este color y con todo el significado que en Mary Kay le damos. De hecho, incluso los coches que conducen algunas de nuestras consultoras de belleza independientes son rosas.

“Hay un programa de ‘compliance’ global con directrices generales y luego cada país lo ha trasladado a su propia realidad, es decir, a su propia legislación y cultura. En España no resultó difícil su implementación”

Este programa se implementó en 2015 en los casi cuarenta mercados en los que Mary Kay opera en la actualidad, pero no fue hasta tres años más tarde, en 2018, cuando lo adaptaron ustedes a las legislaciones de cada país. Debió de suponer mucho trabajo y esfuerzo. ¿Cómo lo pusieron en marcha en España?

Nuestra empresa en España es una filial de la central que está en Dallas (Texas, EEUU).  Este programa es un programa global para todas las filiales de Mary Kay en el mundo. Eso ocurrió efectivamente en el año 2015. Desde ese año se empezó a aplicar en todos los mercados en los que operamos y, desde entonces, se han producido revisiones y mejoras. Aquí en España lo implantamos ese mismo año, pero después cada filial lo ha ido adaptando a su propio país. Digamos que hay un programa global con directrices generales y luego cada país lo ha trasladado a su propia realidad, es decir, a su propia legislación y cultura. En España no resultó difícil su implementación.

¿Cómo lo llevan ustedes a la práctica en el día a día de sus empleados en España?

A todo lo que hacemos en Mary Kay tratamos de añadirle un componente lúdico para que el empleado lo recuerde mejor y en compliance intentamos hacer exactamente lo mismo. Por ejemplo, cada año, como el día 9 de diciembre es el Día Internacional contra la Corrupción, celebramos la semana del ‘Pink Done Right’ en todas nuestras oficinas. Además, todos los años, por estas fechas, intento hacer una formación que sea amena y divertida teniendo en cuenta que la formación continua a los empleados es un elemento clave del compliance.

¿Qué respuesta han encontrado por parte de sus empleados a su programa de compliance?

La respuesta ha sido estupenda. En Mary Kay hay un compromiso impresionante con la cultura de cumplimiento como nunca he visto en ninguna otra compañía. Nuestro programa se basa en dos documentos fundamentales: la guía del compliance, que es muy amena y visual, y el manual del empleado, donde vienen las políticas internas de la compañía que los empleados deben de cumplir, como son, por ejemplo, las políticas relacionadas con la prevención del acoso laboral. Este último documento se entrega a los nuevos empleados cuando entran en la empresa y cada año se hace un refuerzo de los contenidos de este documento mediante la impartición de cursos de formación.

¿Qué diría usted que es el compliance para quien esté leyendo este artículo y no sepa lo que es?

Para Mary Kay, como para otras muchas empresas, compliance significa ‘hacer siempre lo correcto’. Si a un empleado le hablas del programa compliance, es difícil que sepa lo que significa. Sabe que significa ‘cumplimiento’, pero cumplimiento de ¿qué?  El compliance va mucho más allá de cumplir con las normas. Se trata de cumplir con las normas legales y las políticas de la compañía, pero también con la ética y los valores de la empresa. Además, Mary Kay tiene unos valores muy arraigados y, de hecho, cuando Recursos Humanos hace entrevistas para contratar a nuevos empleados, no solo se mira su formación y experiencia laboral, sino que también se le entrevista identificando sus valores para saber si puede encajar con los de la compañía.

El ‘compliance’ va mucho más allá de cumplir con las normas. Se trata de cumplir con las normas legales y las políticas de la compañía, pero también con la ética y los valores de la empresa.

¿Cuáles son esos valores o principios éticos básicos de los que usted habla?

Hay dos valores fundamentales que tiene la compañía desde su fundación en 1963. La golden rule o regla de oro, que es: “trata a los demás como te gustaría ser tratado”, este es el valor, digamos, clave que está presente en todas las actividades de nuestra empresa, y el segundo valor, que es: “hazme sentir importante”. Creo que por esta razón nuestro departamento de RRHH contrata a personas que puedan cumplir con estos valores.

Uno de los objetivos de Mary Kay desde su fundación es dar a las mujeres oportunidades. Las mujeres son mayoría en el sector de la belleza. ¿Qué hay de los hombres?

En nuestras oficinas la mayoría somos mujeres, es verdad. De hecho, las gerentes somos todas mujeres, pero cada vez tenemos más hombres y nuestra idea es equiparar porcentualmente el número de hombres con el de mujeres mediante políticas de igualdad. Efectivamente, el objetivo de esta compañía desde su fundación ha sido enriquecer la vida de las mujeres y una muestra de ello es, sin duda, nuestro modelo de negocio.

¿Cómo muestra Mary Kay su compromiso con la sociedad?

Entre otras acciones solidarias, en España colaboramos como la Fundación Integra, que se dedica precisamente a buscar empleo a mujeres víctimas de violencia de género y también a otras personas que estén en situación vulnerable o desfavorecida. Todos los años lanzamos un producto solidario con cuyas ventas donamos una cantidad económica a Fundación Integra. Además, nuestro proyecto con la fundación va mucho más allá, y nuestros empleados desarrollan un voluntariado corporativo y mentoring con mujeres víctimas de violencia de género. De igual manera, colaboramos con la Fundación Stanpa en su programa Ponte guapa, te sentirás mejor, en ayuda a mujeres con cáncer.

“El objetivo de esta compañía desde su fundación ha sido enriquecer la vida de las mujeres y la base de ello es, sin duda, nuestro modelo de negocio”

Volviendo a su programa ‘Pink’, este cuenta con cinco sistemas clave para asegurarse de que las políticas de cumplimiento de Mary Kay se llevan a cabo por cada uno de los empleados. ¿Cuáles son esos cinco sistemas?

Efectivamente, nuestro programa se basa en cinco sistemas: registro, respuesta, revisión y mejora y, finalmente, formación y comunicación. En este último caso lo que hacemos es enviar periódicamente a los empleados noticias sobre compliance o de casos de corrupción conocidos.  Todo esto lo hacemos porque puedes tener un documento, pero si no lo das a conocer, ¿de qué te sirve? Hay que tener en cuenta que un programa de compliance tiene que ser cumplido por toda la empresa, desde el comité ejecutivo y el consejo de administración, hasta cada uno de los empleados de la compañía.

Tienen ustedes un canal de denuncias al que llaman Pink Ethics Platform. ¿Desde cuándo funciona y cómo valora usted su contribución a su política de compliance?

Lleva funcionando desde 2015 y lo gestiona un consultor externo desde Dallas. Desde Mary Kay intentamos trasladar a nuestros empleados que es un canal seguro, confidencial y anónimo. Está disponible 24 horas al día, siete días a la semana, y se atiende en 16 idiomas. Lo importante es que los empleados comprendan y que sean conscientes de la importancia de reportar cualquier infracción a la compañía. Esto es algo en lo que incido todos los años en la formación que contempla Pink Done Right.

Cada vez es más tendencia que los consumidores elijan a empresas socialmente responsables y comprometidas con cuestiones como, por ejemplo, el cuidado del medio ambiente, o que demuestren valores como la integridad y la ética en el desarrollo de sus actividades… ¿Cómo trasladan esta cultura a sus socios de negocio?

A día de hoy no exigimos a nuestros proveedores que tengan un programa de compliance, pero sí buscamos colaborar con terceros que tengan una ética, valores e integridad similares a los de Mary Kay, y que los apliquen en todos los negocios que hacen en representación de la compañía. Incluso llevamos a cabo una due diligence para saber cuál es el riesgo que tiene ese proveedor en base a su reputación.

Mary Kay trabaja con una red de consultoras de belleza independiente que realizan venta directa de los productos de cosmética y que consta actualmente de miles personas. ¿Cómo se transmite el compliance a toda su fuerza de ventas independiente?

Producimos productos cosméticos que llegan al consumidor final y esto nos obliga a tener una serie de procedimientos con nuestros proveedores, lo que llamamos la cosmeto-vigilancia, para que nuestras consultoras de belleza independientes, en las que se basa nuestro modelo de negocio, nos reporten si algún cliente ha tenido una reacción a un producto. Todas ellas dirigen sus negocios de manera independiente ofreciendo al cliente un servicio personalizado y sesiones de belleza donde se les da la oportunidad de probar el producto antes de comprarlo.

¿Qué sintieron ustedes cuando supieron que les concedían el premio a la ‘Mejor Pyme del año en Compliance 2019’ otorgado por el diario Expansión?

Acudimos al evento como invitados sin saber ni siquiera si éramos finalistas. Habíamos presentado nuestra candidatura a dos categorías: iniciativa ética y pymes. ¡Fue una inmensa alegría! No me lo podía creer porque era la primera vez que nos presentábamos. Recibir el premio Expansión a la ‘Mejor Pyme del año en Compliance’ ha supuesto un gran reconocimiento a todo el trabajo que hacemos en Mary Kay en esta área y, además, se suma a otros prestigiosos premios que hemos recibido en el sector de la belleza en el que operamos.

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