Coordinación entre patronato y empleados, clave para responder a la crisis en Matia Fundazioa

Mari Carmen Garmendia y Gerardo Amunarriz, presidenta y director de Matia Fundazioa respectivamente, explicaron en este webinar, organizado por la Fundación Compromiso y Transparencia, las principales medidas (salud y seguridad, comunicación, financieras, servicios, etc.) que han tomado para abordar la crisis de la COVID-19 y fortalecer la colaboración entre el patronato y la dirección ejecutiva.
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Matia Fundazioa es una fundación privada constituida en el año 1881 por el comerciante naviero José Maria Calvo que cuenta con más de 130 años en la prestación de servicios sociosanitarios a los mayores.

Como expresa la misión de la Fundación su propósito es: “Acompañar a las personas en su proceso de envejecimiento para mejorar su bienestar, generando conocimiento y servicios personalizados que promuevan su autonomía y dignidad”.

La “generación de conocimiento y los servicios personalizados”, que forman parte del modelo Matia, se han materializado en la creación del Instituto Gerontológico Matia que lleva en funcionamiento desde el año 2003 y en un conjunto de residencias y centros de atención que imparten una atención personalizada a la población de los mayores de edad.

Matia Fundazioa tiene un patronato constituido por doce personas y una plantilla de 1.340 trabajadores. Mari Carmen Garmendia y Gerardo Amunarriz, presidenta del patronato y director de la fundación, respectivamente, compartieron con los asistentes al webinar Matia Fundazioa: responder a la crisis sin desviarse de la misión su experiencia y las lecciones aprendidas durante la gestión de la crisis de la COVID-19, crisis que ha impactado de manera particular a los usuarios de las residencias de mayores.

La presidenta y el director de Matia Fundazioa explicaron con detalle cómo fueron respondiendo a la crisis y coordinando la colaboración entre los miembros del patronato y el equipo profesional.

En su intervención destacaron la conveniencia de asegurar un flujo de información entre el patronato y los profesionales, la flexibilidad para delegar la toma de decisiones en los responsables de las actividades ante una situación de cambios constantes, el compromiso con sus trabajadores de no realizar un ERTE y la importancia de tener siempre muy presente la misión de la organización.

“En los momentos más álgidos de la crisis hemos reaccionado como lo hemos hecho porque había un trabajo previo en la Fundación de 4-5 años de una mejor gobernanza, de una adecuada asunción del papel que nos toca como patronato y del aumento cualitativo de la confianza entre dirección general y el patronato, que ha permitido que pudiéramos afrontar esta situación tan difícil y compleja del modo en que lo hemos hecho”, explica Garamendia.

A pesar de esta preparación, Amunarriz explica cómo “llega la COVID-19 y se nos mueve todo, el entorno externo y el interno y nos tenemos que adaptar. Pero si normalmente los cambios van a una velocidad de crucero ahora llegan a velocidad del rayo”.

En esta situación, concluye, “lo que nos ha permitido ser algo más ágiles en la respuesta es descentralizar la toma de decisiones y el flujo de información, el trabajo en equipo, la comprensión de lo que ocurre, tanto fuera como dentro de uno mismo y tener proveedores locales, gente cercana que en otras épocas quizás lo ha pasado peor que nosotros y ahora ha arrimado el hombro. La confianza y la cercanía han ayudado muchísimo”.

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